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Hablemos del sexo de los ángeles

De las doce mociones presentadas en el pleno de ayer, solamente cinco trataron temas locales

Carla Pomerol

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En el pleno de ayer, una botella de lejía de la CUP presidió el salón.

En el pleno de ayer, una botella de lejía de la CUP presidió el salón.

Sentados en la platea del salón de plenos había cuatro personas reivindicando la equiparación salarial de las fuerzas y cuerpos del Estado con las policías autonómicas. Presumían de una bandera y esperaban su moción, que presentaba el grupo municipal de Ciutadans. Rubén Viñuales, su portavoz, pidió literalmente que «el Ayuntamiento de Tarragona manifieste la necesidad de que el Gobierno de España acabe con esta discriminación histórica». ¿Qué competencia tiene Ballesteros en la equiparación de los cuerpos policiales? ¿Será que Rajoy escucha el pleno en directo por Tarragona Ràdio? La Policía Nacional debe agradecer que Viñuales y sus compañeros de grupo municipal encabezaran la manifestación del pasado sábado en la Rambla Nova. Pero lo más efectivo sería, sin duda, que los diputados naranjas del Congreso exigieran al gobierno central esta medida. 

Pero todos pecamos de lo mismo. Después del debate sobre si la Policía Nacional debe cobrar lo mismo que los Mossos –que por cierto, la moción se aprobó con 16 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones–, llegó el turno de las pensiones. Tres mociones de tres grupos municipales diferentes, que al final decidieron fusionar para recuperar un sistema público de pensiones con mayor capacidad de reducir las desigualdades. 

Luego llegó uno de los temas que nunca falta en el plenario tarraconense: «Los presos políticos». La moción fue presentada por ERC y, su ponente, Xavi Puig, empezaba su exposición con la frase «apelamos al sentido de la humanidad. Son buena gente y también pacíficos». Puig pidió que el Ayuntamiento de Tarragona, tal como ha hecho el de Barcelona, apoyara «el traslado de los presos políticos a las cárceles catalanas y a su excarcelación». La moción prosperó con los votos a favor del PSC, después de que los republicanos accedieron a retirar la exposición de motivos. ¿También ve o escucha el pleno tarraconense el juez Pablo Llarena? Otro de los temas que se debatieron fue el éxito o el fracaso del modelo de escuela catalán. «Pedimos un sistema trilingüe», decía Viñuales (Cs). «Rechazamos el intento de segregación de los pequeños por motivos lingüísticos», apuntaba el concejal de Educació, Francesc Roca. 

De esto sirven estos debates tan recurrentes en los plenos de la Plaça de la Font. De que cada uno diga la suya, sin ningún efecto ni consecuencia al respecto. En el pleno de ayer, de las doce mociones presentadas, solamente cinco trataban temas propiamente locales. Esto no significa que las siete mociones restantes no afecten al día a día de los vecinos de Tarragona, pero el Ayuntamiento no tiene todo el poder que le gustaría.

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