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«Hace un mes que sale agua de no sé donde y está a punto de entrar en mi panadería»

Los vecinos de la calle Riu Llobregat de Campclar piden a las administraciones que lo solucionen

CARLA POMEROL

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Ayer por la mañana, los vecinos de la plaza denunciaban los hechos. FOTO: PERE FERRÉ

Ayer por la mañana, los vecinos de la plaza denunciaban los hechos. FOTO: PERE FERRÉ

La plaza ubicada en la calle Riu Llobregat de Campclar –la que está rodeada de edificios de color azul– se ha convertido en una fuente. Una de las bocas de riego de la zona ajardinada lleva más de un mes perdiendo agua. Los vecinos y comercios de la plaza se han puesto en contacto con las diferentes administraciones con la esperanza de encontrar una solución. Nadie se hace cargo de la avería. El resultado es un derroche constante de agua y un nido para palomas y mosquitos.

Todo empezó hace un mes, cuando Dionisio y Dolores, propietarios de la panadería que hay en la plaza, se dieron cuenta de que una de las bocas de riego de los jardines perdía agua. Enseguida llamaron a Ematsa y al Ayuntamiento. «Nos dicen que no es cosa suya», explica Dionisio. El siguiente paso fue avisar a la Agència Catalana de l’Habitatge, organismo que depende de la Generalitat y que es propietario de los bloques que rodean la plaza. «Ni nos han contestado. Se pasan la pelota unos a otros», apunta Dionisio. Las administraciones hacen oídos sordos y el agua sigue derramándose cada vez más.

La avería perjudica gravemente el negocio de este matrimonio. «Antes ponía siete u ocho mesas en la terraza y, ahora, solo puedo poner tres, porque el agua se está comiendo el espacio», explicaban. Y es que el líquido está a punto de entrar en el establecimiento. «Tenemos suerte de que hay una alcantarilla y por allí se desvía un poco el agua», añadían. «¿Quién nos va a devolver el dinero que llevamos perdido en este mes?», se preguntaba Dolores.

Algunos vecinos tienen la costumbre de bajar a desayunar a la panadería. «Es muy incómodo. El ruido del agua no cesa y las palomas y los mosquitos se están adueñando del lugar. No podemos dejar jugar a los críos», explica Susana, una vecina, quien añade que «por no hablar de la cantidad de agua que se está dejando perder. Teniendo en cuenta la situación de algunas familias, me parece vergonzoso».

Miedo a que les corten el agua

Dionisio explicaba ayer que algunos operarios de Ematsa le alertaron de que si el agua no paraba de salir, «al final tendrán que cortárnosla. No queremos que llegue el momento», apuntaba.

Por su parte, otra vecina, Estrella, visiblemente enfadada, aseguraba que «aquí viven personas, no somos animales. Nos merecemos vivir en condiciones y esto que está pasando no se puede tolerar. Que alguien nos ayude».

Los vecinos explican que hace años ocurrió una cosa parecida. «Pero la avería se encontraba cerca de un portal. Por lo tanto, lo arregló la comunidad. En este caso, estamos hablando de que el problema está en medio de la plaza. No sé quién debe hacerse cargo, pero hay que buscar una solución urgente», acababa Susana.

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