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Hacia un Serrallo con menos coches

El carril bici es una pieza clave en el puzzle de intervenciones previstas para adecentar el barrio marinero.

NÚRIA RIU

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La peatonalización funciona en forma de prueba con las terrazas de los restaurantes.  FOTO: PERE FERRÉ

La peatonalización funciona en forma de prueba con las terrazas de los restaurantes. FOTO: PERE FERRÉ

La habilitación de un carril bici entre la Plaça de la Imperial Tarraco y El Serrallo tiene un doble objetivo. Por un lado, potenciar la movilidad sostenible. Y, por el otro, reducir el tráfico de vehículos del barrio marinero, que se prepara para avanzar de forma definitiva hacia la peatonalización.

La Covid aceleró los primeros pasos. Las limitaciones de aforo en el interior de los locales obligaba a buscar alternativas de cara a la restauración, unos permisos provisionales, que se han ido prolongando, y que han hecho que en algunas de las calles interiores los coches hayan sido sustituidos por mesas y sillas. La celeridad con la que tuvieron que tomarse las decisiones y la necesidad de dar una respuesta de cara a los negocios hacen que no pueda calificarse de prueba piloto. No obstante, tanto los vecinos como los empresarios han visto como la pacificación del tráfico ha sido positiva, lo que, de entrada, debe acallar las voces críticas, que en zonas como en la Part Alta han impedido ir más allá.

La prueba definitiva se pondrá en marcha en las calles Gravina y Sant Pere, dos ejes en los que puede constatarse el deterioro que sufre la parte interior del barrio y en los que además de reducir la presencia de coches a lo imprescindible, el Ayuntamiento plantea llevar a cabo su transformación urbanística. La idea es convertir estas dos calles en una plataforma única, sin distinguir la acera de la calzada, tal como se hizo en la calle Espinach, de manea que los coches no puedan aparcar.

Con esta intervención se perderán un total de 25 plazas de aparcamiento que, por otro lado, se verán compensadas con la ampliación del parking disuasorio del Passeig de la Independència –delante de la Tabacalera–, que doblará sus plazas.

Desde la Associació de Veïns del Serrallo, Íngrid Martínez afirma que «estamos a favor de la peatonalización siempre y cuando haya un control y unas normas, lo de ahora, que se hizo por la Covid, está bien para tenerlo de forma provisional, pero para que perdure en el tiempo hay que seguir trabajando algunos temas que no están bien resueltos». Y aquí jugará un papel destacado el encajar todas estas piezas con la eliminación del cableado aéreo, otra de las reivindicaciones históricas que se incluyeron en los presupuestos de 2020 y que no pudo ejecutarse, por lo que se espera que las obras puedan arrancar durante el segundo semestre de este año.

El Serrallo espera ser mimado después de muchos años en los que tan solo ha recibido las inversiones de la Autoritat Portuària. Y es que, si el Ayuntamiento quiere hacer valer la distinción por la cual luchó, que ha merecido el reconocimiento de Vila Marinera por parte de la Generalitat, ahora le toca ponerse a trabajar.

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