«Hard Rock no será Las Vegas ni Macao»

Entrevista a Octavi Bono, Director general de Turisme. El sector defiende que sin los pisos turísticos el problema en el mercado del alquiler que viven muchas ciudades persistiría

Núria Riu

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Octavi Bono, en la Cambra de Comerç de Tarragona. FOTO: Fabián Acidres

Octavi Bono, en la Cambra de Comerç de Tarragona. FOTO: Fabián Acidres

Nacido en Riudoms, Octavi Bono está vinculado al sector turístico desde los 16 años. Inició su carrera profesional en el ámbito de la gestión hotelera y durante más de veinte años estuvo vinculado al turismo desde la gestión pública. En julio de 2016 fue nombrado Director General de Turisme del Govern de la Generalitat. Esta semana estuvo en el Bon dia Tarragona, de la Cambra de Comerç.

¿Qué expectativas tienen de cara a la nueva temporada?
Las sensaciones son que seguramente tendremos una dinámica similar a la del año pasado, con un volumen de visitantes no excesivamente diferente al que habíamos tenido y una evolución al alza en cuanto a los ingresos. 

¿Se siente preocupado por lo que pueda pasar con el Brexit?
Tenemos la necesaria inquietud. De entrada por la dimensión del mercado, que es el segundo más importante en la Costa Daurada. Éste está más asociado al litoral y a las dinámicas vacacionales más convencionales, pero también es un mercado con mucho juego en los microsegmentos y las propuestas de turismo de interés especial. El colectivo británico, por ejemplo, es relevante dentro de la observación de aves. 

¿Qué están haciendo?
Se hace un seguimiento riguroso de la actividad que se destila del mercado británico, en el que se están monotorizando unas 2.800 agencias. Esto nos da una aproximación, que explica tendencia. Hemos visto una dinámica positiva hasta diciembre, con un mayor volumen de reservas que se ha ido consumiendo. Pero tampoco todo el mercado tiene el mismo comportamiento y aquí no estamos analizando el cliente que viene por su propia cuenta, sino el que tiene una aproximación a través de una cadena de distribución. Los menos convencionales tienen un comportamiento más positivo. 

Por otro lado, hay una recuperación de la estabilidad en los países del norte de África, una zona que siempre hay que mirarse con lupa.
Es necesaria una aproximación quirúrgica. Es cierto que en 2018 hubo un proceso de recuperación y que los niveles de crecimiento de Túnez y Egipto estuvieron por encima del 20%, e incluso del 30% en el caso de Turquía. En 2017 tuvieron niveles incluso superiores y no se habló. No nos hizo falta encontrar una causa para explicar nuestra situación. Turquía tiene una dimensión grande y su reactivación nos ha afectado. Es un país que mueve alrededor de 40 millones de turistas y básicamente lo notamos en dos mercados como son el británico y el alemán. Turquía es atractivo para el continente europeo y el Oriente Medio. Por otro lado, Egipto movió el año pasado siete millones de turistas, España tiene 83. O el caso de Túnez, que movió alrededor de los 8,5 millones de turistas el año pasado, de estos, más de 2,3 millones son de Argelia, mientras que otros dos millones que son tunecinos que vuelven a su país desde el continente europeo y son contabilizados como turistas. Por tanto, la afectación de Túnez la hemos notado en el mercado francés y ruso. 

¿Qué ha hecho el sector en Catalunya para ser igual de competitivo y que estos destinos no le supongan un problema?
Mantenemos la presión en los mercados emisores, seguimos configurando productos de más valor añadido, incentivamos nuevos mercados que a lo mejor no son objeto de tanta competencia y perseguimos segmentos que a lo mejor no son tan sensibles a nivel precio. No iremos a una estrategia de precio, no es el modelo ni tampoco ganaríamos la batalla. 

¿El turismo de sol y playa sigue siendo un modelo vigente?
Defiendo el turismo en el litoral sin embudos y no creo que deba superarse. Nos conviene distribuir la actividad en el territorio, también en el tiempo, diversificar los productos y servicios e incrementar el gasto. Pero esto no supone rechazar nada. En el turismo litoral somos muy competitivos y genera mucho interés en la demanda. Debería crearse un discurso a favor del turismo litoral que evitara su banalización. Detrás de este modelo hay la capacidad de atender unas necesidades que no son banales. Necesitamos quitar velocidad a un reloj que durante todo el año nos marca un ritmo estrepitoso. El confort a través del relax tiene un valor. Muchos de los destinos turísticos que crecen en el mundo lo hacen a través del turismo litoral. 

¿Tienen previsto hacer cambios en la tasa turística?
Hay cambios en el sistema que no me gustan ya que como Govern hemos perdido una parte de los ingresos que te permitían hacer cosas. Hasta marzo de 2017, a través de Tributs, trasladábamos el 30% a los entes locales y gestionábamos el 70%. La política turística de la Generalitat se construía a partir de este 70%. Fruto de la aritmética del Parlament, se aprueba en Navidad de 2016 una medida que hace trasladar el 50% a los entes locales, esto significa para nosotros perder unos 9-10 millones de euros y dejar de hacer muchas cosas. Partimos de una realidad tan descompensada que quince municipios del país recaudan el 79% de las transferencias. Para muchos es irrelevante, para otros es muy importante. Me gustaría corregirlo. 

¿Con este cambio el modelo sigue teniendo un sentido?
Hay voces que nos respaldan también algunos municipios que reclaman el 100%. También quien pide que debería poder aplicarse más allá de la promoción.

Madrid clausurará el 95% de los pisos turísticos.
Habrá que ver cómo acaba. Es un anuncio, pero ya hay voces que dicen que recorrerán. También hay que explicar bien que no desaparecen estos pisos del mercado sino que sólo podrían actuar un número determinado de días. 

La Part Alta tiene cinco pisos turísticos por cada cien habitantes. ¿Cree que deberían establecerse unas limitaciones en determinados ámbitos?
Entendemos que es un aspecto que no puede regularse desde el Govern de la Generalitat, porque la casuística es muy plural. Que en Horta de Sant Joan las casas estén habilitadas y se alquilen puede no ser un problema y en la Part Alta sí. Lo que perseguimos es que a partir de la política urbanística esta modulación pueda hacerse a partir de una realidad en la que se detecta que debe hacerse una corrección. 

Hay unos efectos en el mercado del alquiler.
La realidad es muy plural. El turismo incide sobre el alquiler, pero no es el único factor. Si mañana fuéramos capaces de sacar la actividad turística de la ciudad de Barcelona los problemas de vivienda persistirían. Hay unos condicionantes físicos y otros elementos que se escapan de los flujos de la ciudad, como los fondos financieros que buscan invertir, cambios de hábitos, cosas asociadas desde el punto de vista de la remuneración o vinculadas a la movilidad de las personas. El ámbito universitario evoca también a miles de personas o la capacidad de ser atractivos a nivel internacional. Tan solo abordándolo desde la perspectiva de la afectación turística el problema persistiría.

¿Hablar de turismofobia es una realidad o un concepto que se ha contaminado a partir de los medios?
El 80% de la sociedad catalana ve el turismo como una actividad positiva o muy positiva. De forma generalizada, el estado de la cuestión es éste. Los responsables públicos deben ser capaces de afrontar la realidad y generar entornos no crispados. 

¿En Tarragona hay turismofobia?
No lo creo, y vuelve a remitirme a lo que nos dice la ciudadanía que es este 80%.  

El aeropuerto de Reus tiene previsto para este verano un total de 37 rutas. ¿Se ha superado la crisis que supuso el cambio de estrategia de Ryanair?
Sí, en el tránsito desde 2015 la actividad ha sido de crecimiento continuado. Estamos por encima del millón de viajeros y la dependencia tan elevada no ha impedido que la actividad se haya ido consolidando. 

Había unas grandes expectativas alrededor de Hard Rock pero no acaba de llegar.
No se ha parado nunca. Estamos en el punto en el que es necesario el proceso de compra y ahora se está negociando la revisión del precio. Sobre este tema, y para que sea más comprensible, debemos tener en cuenta que hoy identificamos PortAventura como un proyecto de éxito. Constantemente introduce mejoras, recibe unos cuatro millones de visitantes al año y ha contribuido con los valores alrededor del turismo familiar, y todo esto pasa olvidándonos de su origen y de las vicisitudes de su momento.   

¿Un proyecto con casinos refuerza estos valores de turismo familiar?
Hay que tener en cuenta la dimensión, porque el proyecto tiene más cosas. La marca Hard Rock tiene una connotación muy positiva, hay espacios para conciertos, una zona comercial y establecimientos hoteleros. Esto no será Las Vegas ni Macao. El único espacio con el que podría mínimamente compararse es Singapur y en ningún caso los elementos que indican un antes y un después te hacen pensar que no ha tenido una contribución negativa. Por otro lado, PortAventura ha trabajado intensamente para que este proyecto siga adelante. PortAventura tiene una enorme orientación familiar. ¿Si alguien tiene un producto orientado a las familias impulsaría una realidad de este tipo, que podría pone en riesgo su actividad? 

¿Encaja dentro de la necesidad de apostar por un modelo más sostenible?
A la escala actual sí. No podemos poner a más gente en agosto, pero en abril, marzo o mayo sí. 

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