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Hasta siete negocios abrirán en los próximos meses en la Marina Tarraco

Mayoritariamente están relacionados con la restauración aunque también forman parte del sector servicios

Núria Riu

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Rio Longboards es una de las empresas que abrirá próximamente sus instalaciones.  Foto: Lluís Milián

Rio Longboards es una de las empresas que abrirá próximamente sus instalaciones. Foto: Lluís Milián

Vientos favorables en la Marina Port Tarraco, que en los próximos meses verá cómo incrementa notable su actividad. Hasta siete negocios abrirán sus puertas y la gerencia apunta que las conversaciones mantenidas deberían permitir llegar prácticamente a la plena ocupación antes de fin de año.

Las próximas aperturas ya confirmadas están mayoritariamente vinculadas al sector de la restauración. Este mismo mes de marzo está previsto que abran al público una pizzeria y una heladería, que ocuparán algunos de los locales vacíos más cercanos al párking público. Además se recuperará uno de los edificios más emblemáticos, como es el bloque número 4, que antiguamente ocupaba el restaurante Anagoras. Marina Tarraco ha firmado un contrato con Beach Club Restaurant que impulsará un restaurante- chill out delante la plaza en la que se celebran conciertos y actividades de ocio y que popularmente se conoce como el anfiteatro.

Para antes de verano llegarán otros cuatro nuevos negocios. Es el caso de una tienda de pieles, una empresa de servicios de geolocalización, una agencia de seguros y la compañía Rio Longboards, que nació en 2012 en La Riera de Gaià, especializada en la fabricación de tablas de surf y longboards.

Hasta cuarenta empresas

Con la apertura de estos nuevos locales la superficie dedicada a oficinas estará ocupada al 100%. Así lo asegura el General Manager de este espacio, Marc Colls, quien pone en valor que «hasta cuarenta empresas diferentes están trabajando en la Marina Tarraco, lo que genera un tráfico de gente y unas sinergias muy positivas».

Colls apunta que la nueva dinámica en esta zona de la ciudad ya empezó a verse durante el año pasado. «Iniciamos la gestión en 2011, cuando la situación económica general era muy diferente. En aquellos momentos los negocios cerraban, pero podemos decir que desde 2015 las cosas son muy diferentes», argumenta.

La estrategia comercial empezaba a dar sus frutos. «Lo primero que despertó el interés fueron las oficinas», explica Colls. Y posteriormente también con la apertura de nuevos establecimientos comerciales vinculados a la restauración y a los servicios náuticos. De los 11.242,69 metros cuadrados que suma esta superficie, la empresa concesionaria asegura que a día de hoy la ocupación es del 71,1%, mientras que los proyectos que están en estos momentos encima de la mesa deben permitir llegar al 80%.

El objetivo que se ha fijado esta sociedad es alcanzar «prácticamente la plena ocupación» antes de fin de año. «Desde el inicio hemos trabajado para tirar esto adelante y vamos en la buena dirección», apunta el General Manager.

Sin embargo, ni en el Moll de Llevant ni en el Moll de Lleida han prosperado los establecimientos vinculados a la moda. La Butikk que ocupaba el primer local cerró hace unos meses, por lo que este sector ahora mismo no está representado.

Un cambio de imagen

Marina Port Tarraco está ganando un dinamismo que responde también a la estrategia de proyección definida por la empresa propietaria del recinto, Qatar Diar. Hace dos años ésta acometió una ambiciosa obra de remodelación que transformó su aspecto.

El primero de los cambios que se llevó a cabo fue la eliminación de la valla que separaba el vial de acceso a la Marina para los peatones del aparcamiento, que fue sustituido por parterres con palmeras y bancos.

El segundo de los cambios fue la nueva zona de juegos infantiles con suelo de caucho y aparatos para los niños. El proyecto incluyó también un nuevo modelo de parterres con palmeras de distintas especies, además de la habilitación de un espacio, en la esquina entre los muelles de Llevant y Lleida, de la explanada con el anfiteatro.

Marc Colls describe que fue «una remodelación que buscaba una imagen más amable de cara a la gente, con una nueva iluminación que precisamente lo que busca es esto».

La inversión de 300.000 euros en este lifting se hizo en un momento en el que la ocupación de la Marina Tarraco tan solo era del 30%.

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