Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

«Hay desencanto entre el colectivo de voluntarios de bomberos»

El presidente del colectivo, Josep M. Alcalà, acusa a la Generalitat de incumplir todos los protocolos y de tenerlos como «figuras de peón»

A.J.

Whatsapp
Este vehículo del parque de bomberos de Alcover tiene 18 años. La imagen fue tomada hace dos semanas. FOTO: àngel juanpere

Este vehículo del parque de bomberos de Alcover tiene 18 años. La imagen fue tomada hace dos semanas. FOTO: àngel juanpere

«El cuerpo de bomberos está desestructurado, con una guardia pretoriana de mandos». Así de claro se expresa el presidente de la Associació de Bombers Voluntaris de Catalunya (Asbovoca), Josep Maria Alcalà, cuando habla de la situación actual. «Y el origen de todo ello fue el incendio de Horta de Sant Joan, que supuso un golpe muy duro del que todavía no se ha rehecho», y un abandono de este colectivo en los últimos 10 años.

En Catalunya hay inscritos 2.340 bomberos voluntarios, aunque de la escala activa sólo hay censados unos 1.400. Sin embargo, según Alcalà, efectivos son escasamente 900. Existe un «desencanto» generalizado entre el colectivo, que «no confía en la organización ni en los mandos superiores. Y esto es un problema», como tampoco de su órgano de representación, el Consell de Bombers Voluntaris, ya que se trata de un estamento instrumentalizado por la Direcció General.

El presidente del colectivo acusa al cuerpo y a sus  mandos políticos y operativos de un incumplimiento constante de los protocolos establecidos, y los acuerdos alcanzados, así como del material, de la activación en las salidas, de la seguridad, de los vehículos... Recuerda el caso de un accidente grave en la autovía A-2, en la demarcación de Barcelona. El segundo parque más cercano era Santa Coloma de Queralt, pero no se activó porque era otra provincia.

Episodios de viento

«Nos tienen menospreciados y nos utilizan como figuras de peón». Por ejemplo, en los últimos episodios de viento no extremo se activaron los parques de bomberos voluntarios, cuando en otras circunstancias no se hubiera hecho. Y ello para paliar la falta de efectivos de bomberos funcionarios. A veces, se activan los parques voluntarios con previsiones de viento de 60 km/h y no se hace cuando se esperan ráfagas huracanadas.

El colectivo también está harto de los continuos incumplimientos. En 2015, con Jordi Jané al frente de Interior, anunció a los bomberos voluntarios que tenían una mutua en igualdad de condiciones a las de los profesionales, «y dicho contrato ni tan siguiera se ha puesto a licitación». Por ello, ante un accidente en acto de servicio, no tienen una mutua que les asista.

La formación también brilla por su ausencia. La programación de esta recae en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya. Pero como la Generalitat no tiene reservas de crédito, no hay presupuesto para ello, sí pero para los bomberos funcionarios.

Y el material es todavía peor que el de los parques con personal funcionario. «Las herramientas de excarceración –para cortar chapa en el rescate en vehículos– no sirve. Las pinzas son viejas, no cortan los hierros de los vehículos nuevos, que son más robustos». La mayoría de parques no cuentan con explosímetros –aparatos para medir la acumulación de gas–, y los colchones neumáticos (para elevar materiales en atrapamientos), en los pocos parques que disponían de ellos, han sido retirados porque tenían más de 25 años, y estaban obsoletos y descatalogados.

En 2015, muchos jefes de parques voluntarios de Catalunya presentaron su dimisión en bloque ante la situación precaria del colectivo y para criticar que la Generalitat no les hacía caso. Después de la promesa del Departament d’Interior, no se ha cumplido nada de lo pactado, han pasado los años y las reivindicaciones continúan, ya que en lugar de avanzar han ido a peor.

Movilizaciones

Alcalà anuncia que el colectivo de voluntarios se sumará a las reivindicaciones de los bomberos funcionarios y laborales. «Estamos negociando no realizar guardias cuando se active el M1 –en caso de previsión de nieve, viento, inundaciones, etc– y tener los parques cerrados hasta que la Direcció General no se siente a negociar–. Añade que el M1 es para reforzar el personal de los parques con bomberos funcionarios, «y que se nos aplica a nosotros irregularmente».

Sobre la actual situación de falta de bomberos funcionarios, asegura que una de las soluciones sería cubrir las vacantes con los voluntarios «porque no somos de segunda clase. Hemos hecho igualmente el curso y aprobado el examen. Y una sentencia de la Unión Europa dice que somos trabajadores de la Administración». Sin embargo, esta idea no es compartida por todo el colectivo de bomberos voluntarios, ya que muchos de ellos tienen su trabajo y hacen esta tarea de más a más. 

Temas

Comentarios

Lea También