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«Hay días en los que la pasarela del Miracle parece el Passeig de Gràcia»

Cuando se cumple el primer año de la inauguración de la pasarela del Miracle, el Ayuntamiento aún no ha hecho la inversión necesaria para facilitar su accesibilidad para las personas con silla de ruedas o carrito

Diari de Tarragona

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La afluencia de usuarios de la pasarela es constante durante todo el día.  Foto: Alfredo González

La afluencia de usuarios de la pasarela es constante durante todo el día. Foto: Alfredo González

Tan solo hay que esperar cinco minutos en la Baixada del Toro para darse cuenta del tráfico constante de personas que utiliza la pasarela del Miracle. No hay cifras oficiales sobre la intensidad media de usuarios que cruzan las vías del tren todos los días para bajar o subir desde la playa. Tampoco de las personas que la utilizan para llegar a la estación, sin tener que bajar las escaleras de la calle Williams J. Bryant. No obstante, la apertura de este nuevo paso ha generado nuevas dinamicas que ahora, con el buen tiempo, ofrecen una imagen del frente litoral en movimiento.

Hoy se cumple el primer año desde la inauguración de la pasarela del Miracle. Aquel caluroso 21 de junio de 2017 demostró que podía bajarse desde el Balcó del Mediterrani a la playa en menos de diez minutos. «Yo es que la utilizo muy a menudo», asegura Míriam Santiago. Esta estudiante ha modificado su recorrido para ir a darse un chapuzón. «Antes tenías que bajar por toda la calle Apodaca, hasta la Plaça dels Carros. En cambio ahora en dos o tres minutos ya has llegado», explica.
Míriam Santiago defiende que la pasarela sí ha tenido un efecto. «Los turistas veían la playa y te preguntaban cómo podían bajar. No sabían cómo pasar las vías», dice. 

Los efectos de este nuevo paso elevado ya se pusieron de manifiesto durante el verano del año pasado. Sin embargo, con la mejora del Passeig del Miracle toda esta zona de la ciudad se ha transformado en su totalidad. «Esto era una zona completamente dejada de la mano de Dios. La gente de Tarragona no bajaba al Miracle. En cambio, ahora se ha convertido en una playa urbana y el día en el que por fin solucionen lo del mamotreto aquel (la plataforma de hormigón) quedará una zona muy bonita», decía Antonio Dasca.

«La gente que diga lo que quiera, pero esto ha sido un acierto. Esta ciudad debe vivir de cara al mar»

Enric Bermejo es uno de los habituales que camina todos los días por esta playa. Hace más de veinte años que la recorre de punta a punta y desde que se ha jubilado tiene más tiempo para ver lo que pasa a su alrededor. «Hay días en los que esto parece el Passeig de Gràcia. La gente que diga lo que quiera, pero esto ha sido un acierto», defiende. 

El deterioro del Miracle se acentuó cuando se prohibió la circulación de los vehículos por la Plaça dels Carros. Inicialmente estaba previsto que se acondicionara un paso soterrado para los turismos también, pero finalmente tan solo se hizo para los viandantes. Esto limitaba el acceso en coche desde el Fortí de Sant Jordi o el Pont de la Petxina. El paseo se convertía en el parking de los usuarios de la estación de trenes y tan solo bajaban a bañarse algunos turistas.

Coches bajo mínimos
Ahora los coches se han reducido a la mínima expresión. No puede aparcarse y hay más bicicletas y runners que vehículos cruzando por el paseo. «Esta ciudad necesita vivir de cara al mar y esto se ve. Durante los fines de semana por aquí pasa muchísima gente», añade Bermejo.

La obra la impulsó la Autoritat Portuària de Tarragona. Su presidente, Josep Maria Cruset, destaca que ésta «se ha erigido en una infraestructura capaz de dinamizar toda la zona del nuevo paseo marítimo, el Port Esportiu, el Moll de Costa y el Serrallo». Esta nueva afluencia de gente la constatan los propietarios del Port Esportiu, que ven el tránsito continuo hacia el Kilómetro 0. 

«Más afluencia de gente haciendo deporte sí, pero de cara al negocio más o menos es lo de siempre»

Carles Cavero lleva 16 años detrás de la barra del Mesón del Mar. «Más afluencia de gente haciendo deporte sí, pero de cara al negocio más o menos es lo de siempre», asegura. Las personas que pasan caminando hacen deporte y no están para pasear y sentarse a comer o tomar algo. «Los locales están igual, no es que hayamos visto que vinieran nuevos negocios ni nada. Aquí los clientes que nos vienen son de toda la vida, que nos conocen y ya saben a lo que van», añade este restaurador. Àlex Pérez coincide. El encargado del bar Brisa tampoco atribuye este movimiento de gente a la nueva infraestructura. «Más o menos siempre hay la misma gente, pero yo estoy aquí adentro tampoco sabes si vienen de la playa, bajan de la pasarela o de donde han salido», asegura.

Los déficits pendientes
Para el presidente de la Autoritat Portuària, este proyecto que supone «una clara demostración del beneficio que representa para los ciudadanos la apuesta del Port para colaborar con la ciudad que nos acoge». Este organismo cumplió con su parte del compromiso con la ciudad. Sin embargo, el Ayuntamiento aún no ha hecho la parte que le correspondía. La administración local tan solo tenía que encargarse de mejorar la calle Pons d’Icart y ensanchar su acera. Esta actuación es la clave para facilitar que las personas con movilidad reducida o que van con un carrito puedan acceder. 

Este déficit ya se detectó cuando se presentó el proyecto el día 3 de marzo de 2015. Aquel día, el exalcalde, Josep Fèlix Ballesteros, ya explicó a los medios de comunicación que debido a los problemas de la pendiente y a la presencia de las escaleras, se buscaría una solución alternativa para garantizar su accesibilidad. De hecho, ésta ya se había encontrado y se explicó que se plantearía un recorrido alternativo por la calle Armanyà y, posteriormente, por Pons d’Icart. Tres meses antes de inaugurarse la plataforma, el Ayuntamiento no había iniciado los trabajos. La inversión, de unos 168.096 euros, estaba pendiente de licitación.

Las obras aún no han empezado y un año más tarde los mismos problemas persisten. El Ayuntamiento defendía ayer que «el proyecto ya está hecho» y que «está pendiente de licitarse».

A medida que uno recorre los 310 metros de plataforma, puede comprobarse el desgaste, que debido a las altas temperaturas y al ambiente marino se acentúa. En la parte más próxima al mar se está levantando el revestimiento del suelo. No obstante, la colocación de las cámaras de seguridad ha evitado cualquier acto de vandalismo durante este periodo. 

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