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"Hay que incorporar el comercio dentro de la estrategia turística de Tarragona"

Miguel Ángel González, gerente de Parc Central

Núria Riu

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Miguel Ángel González es el gerente del centro comercial Parc Central. Foto: Pere Ferré

Miguel Ángel González es el gerente del centro comercial Parc Central. Foto: Pere Ferré

Miguel Ángel González es el Shopping Center Manager de CBRE Gestión Inmobiliaria, empresa que gestiona el Parc Central. Hace dos años que se hizo cargo de esta responsabilidad, periodo en el que el centro tarraconense ha experimentado una intensa renovación que hace que a día de hoy prácticamente no haya superficie comercial libre de cara a la llegada de nuevas marcas.

 

– Primark ha anunciado su apertura en Parc Central para el 14 de junio, ¿qué impacto va a suponer?

– Es un operador importante dentro del entorno actual de moda a nivel español y uno más que afianza el liderazgo del centro comercial a nivel provincial. Parc Central apostó en su momento para consolidarse como líder en el sector de la moda en la Costa Daurada, y esto va a permitir que nuestros rótulos sean distintivos en el conjunto del territorio.

 

– Las expectativas que se han generado desde que se anunció su llegada son importantes.

– Son elevadas y proporcionales a lo que es el rótulo. Así ha sido también cuando trajimos el primer Foot Locker de Tarragona o el primer Superdry. En este caso hablamos de un operador que crea tendencia en todo el mercado nacional.

 

– ¿Habrá nuevos anuncios de este calado?

– Ya no nos queda casi superficie. El centro está prácticamente al 100% comercializado y no tenemos metros cuadrados.Esto no quita que se siga trabajando para mejorar la oferta para nuestro cliente.

 

– ¿Parc Central está completo?

– A día de hoy el centro está plenamente ocupado, con toda nuestra superficie al 100%.

 

– Impulsaron un proyecto de crecimiento hace unos años coincidiendo con l a reapertura de los cines, ¿habrá una nueva fase?

– En aquel momento se pudo aprovechar para crecer y tener una planta adicional, pero en estos momentos no parece viable. Urbanísticamente, tampoco.

 

– El supermercado Eroski ha reducido su superficie de venta, ¿tiene garantizada su continuidad?

– Sí, claramente. Eroski hizo una inversión tremenda para poner sus hipermercados al día, de una forma muy competitiva y con un surtido renovado, apostando por los frescos y productos locales. Es una de las anclas del centro comercial.

 

– En febrero de 2014 inauguraron la ampliación, ¿en qué va a consistir la fase de consolidación?

–Cuando llegamos había una directriz para impulsar la modernización del centro y esto es lo que se ha ejecutado a nivel de nuevos rótulos y de estructura. No hay más que ver cómo ha cambiado el espacio con los techos, columnas o el párking, que se ha asfaltado por completo. Hemos vuelto a colocar el centro como fue hace veinte años, un pionero en el sector del retail en el territorio.

 

– ¿Hay marcas o sectores que les gustaría poder potenciar?

– Se decidió apostar por ser un centro claramente de moda y complementos porque entendíamos que en esto podíamos ser muy fuertes y es en lo que estamos trabajando. Es difícil encontrar algún category killer o un do it yourself como en otras zonas. Nosotros hemos apostado por un comercio de moda líder en su segmento. Aun así no hemos descartado la restauración, lo que nos ha permitido la última incorporación, que es Foster’s.

 

– ¿Qué impacto ha tenido la llegada del Centre Comercial la Fira?

– En Tarragona quizás no había competencia, pero esto es normal en cualquier ciudad. Nada más hay que ir a Barcelona y ver cuántos centros comerciales hay. Por lo que el impacto ha sido el normal en una economía sana de mercado. Ellos tienen su área de influencia y nosotros la nuestra. Después de haber mejorado el centro y traído mejores rótulos, estamos capacitados para seguir manteniendo este liderazgo sobre la comercialización de retail de moda en la provincia. En el último año ha habido 25 inauguraciones, entre nuevas incorporaciones y reformas.

 

– ¿Qué ámbito de influencia abarca el centro?

– Detectamos clientes de la provincia pero también de Lleida, Tàrrega, Mollerusa y Balaguer, y después, por el componente histórico, también de Andorra. Adicionalmente, para nosotros también es muy importante el cliente foráneo, ya sea nacional o extranjero.

 

– ¿Tarragona es una ciudad atractiva a nivel comercial?

– Sí. Tenemos las primeras marcas nacionales e internacionales. Estamos nosotros, El Corte Inglés, Les Gavarres... Si no lo fuera no habría tantos metros cuadrados de comercio moderno.

 

– Ikea será la siguiente gran inversión anunciada por el momento, ¿cree que se está revalorizando la oferta de la ciudad?

– Como mínimo, valorizando. Somos un concepto de comercio moderno, que se actualiza permanentemente y donde el cliente puede acceder a cualquier tipo de plataforma que haya en el mercado. Esto nos permite estar al día en cuanto a las nuevas tendencias con el comercio on-line.

 

– Paralelamente, las calles del centro de Tarragona se están quedando despobladas de establecimientos comerciales.

– Acaban de abrir el Mercat, por lo que cada área tiene su nicho de mercado. La distribución moderna no va en contra de la tradicional en absoluto. A partir de un adecuado engranaje, podemos convivir y hay pruebas que lo demuestran en otras ciudades. Más allá de cualquier otra posición, pido a la distribución tradicional que nos sentemos, hablemos y busquemos fórmulas para hacer de Tarragona una ciudad potente de compras.

 

– ¿Cómo pueden establecerse estas sinergias?

– Es cuestión de analizar bien qué necesitamos unos y otros y en qué nos podemos complementar. La distribución moderna necesita grandes cantidades de público, mientras que la tradicional es más detallista. Esto permite definir huecos para que los dos modelos convivan perfectamente.

 

– ¿Cuando lleguen cruceros en los días festivos pueden abrir?

– A día de hoy, no. Mientras que si caminamos tan solo unos kilómetros y vamos a Torredembarra, nuestros cruceristas podrán comprar todo lo que quieran. Hay otras ciudades costeras, como València por ejemplo, que están abriendo ya toda la época veraniega.

 

– ¿Estarían interesados?

– Veríamos de buen grado que se hiciera algo en esa dirección.

 

– ¿Lo han abordado con el Ayuntamiento?

– Se está haciendo una política activa, con la zona de acogida de cruceristas. Vamos a ver cómo evoluciona todo esto ya que todavía hay muchos aspectos que no hemos perfilado dado que alguna normativa no depende del Ayuntamiento, sino que es de rango autonómico. Y no solo en lo que se refiere a los cruceros, la Costa Daurada recibe muchos turistas en el periodo estival y la mayoría de festivos coinciden con estos meses en el calendario. Y esto, teniendo en cuenta que estamos detectando un turismo de más calidad, con más poder adquisitivo, se están perdiendo oportunidades.

 

– ¿Cree que debería incorporarse el comercio dentro de la estrategia turística de la ciudad?

– Obviamente, como ya hacen otras ciudades.

 

– Este año se celebran los veinte años de Parc Central, ¿habrá celebración?

– Especial, ya que puede decirse que lo es. Le hemos dasdo la vuelta al calcetín al centro. En estos últimos meses lo hemos reformado de arriba a abajo y se han incorporado rótulos que no estaban. Todo esto debe permitir que, tal y como llegamos hace veinte años, seguir siendo líderes y novedosos. A partir de ahí, claro que habrá acciones que presentaremos en la parte final del año, enlazando con la Navidad.

 

– ¿Conocen el impacto que genera el centro sobre la economía de la ciudad?

– Estamos en torno a los 900 empleados. Al ser una ciudad tan industrial, es complicado valorar el impacto, pero un centro de este calibre genera la atracción de nuevo negocio en el área. Hay firmas que vienen expresamente aquí y que si no estuviera Parc Central, seguramente no vendrían a Tarragona.

 

– ¿Qué adaptación deberán hacer las grandes superficies comerciales?

– El reto clave es generar experiencias. El cliente no viene solo a comprar, sino que quiere vivirlo de una forma más intensa. En esta línea se verán incorporaciones, como alguna pantalla gigante o dispositivos electrónicos. Uno de los nuestros objetivos es seguir ofreciendo motivos adicionales para visitar, cosa que ya han empezado los operadores y nosotros seguimos trabajando en esta línea.

 

– Dentro de esta experiencia más allá de la compra también está la oferta de ocio, ¿fue acertado recuperar el cine?

– El cine junto con la restauración es siempre un acierto, ya que todavía no se concibe una tarde de ocio sin ver una buena película. Y esto permite que los domingos y festivos sigamos teniendo una gran afluencia de público entre los cines y la restauración.

 

– ¿Llegarán nuevos cambios?

– Seguro que sí. El retail es un mundo de cambio continuo y nosotros intentamos anticiparnos.

 

– Dejamos atrás unos años difíciles para el consumo.

– Sí, pero pese a ello aquí la actividad no se ha parado nunca. Esto ha producido un cambio en la filosofía, en la que veníamos de tiendas más pequeñas a las actuales, con más metros cuadrados y más diseño.

 

– ¿Han constatado esta recuperación?

– Claramente. Las marcas nos demandan más metros cuadrados y las cifras de venta son mejores. Las variables que nos indican nuestros clientes son halagüeñas.

 

– Es usted optimista.

– Sí. Veníamos de unos años en los que el consumo era el rey, hubo un frenazo claro y tenemos ahora potenciales operadores que llaman todos los días.

 

– Si no les queda más superficie para su implantación, ¿qué hacen? ¿Hay lista de espera?

– No es lista de espera en sí, pero sí que hay muchos operadores potenciales preguntando. En estos momentos tenemos la suerte de que Tarragona se ha configurado en una zona en la que el turismo crece, la operación de cruceros parece que va a ir hacia adelante, PortAventura ha apostado fuertemente por el área, nosotros hemos apostado por una reforma integral del centro. La oferta de ocio en el territorio es muy buena.

 

– ¿Qué efectos tiene?

– En un primer lugar, que mucha gente que antes no ponía Tarragona en el mapa ahora sí lo haga. Y esto son potenciales operadores que en definitiva quieren estar donde hay más clientes a lo largo del año.

 

– ¿Ha percibido un cambio?

– Hemos dejado de ser una zona turística solo de julio y agosto. Empezamos desde Semana Santa y tenemos buenas afluencias de visitantes hasta finales de octubre. Se hace negocio mucho más tiempo que hace unos años, por lo que los operadores quieren estar aquí. Y nosotros proporcionamos ese paraguas de servicios que a lo mejor en otras zonas no hay.

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