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¿Hay sitio para tanto patinete eléctrico?

Análisis. Movilidad. Van siete meses del desembarco de las empresas de alquiler. Con la incorporación de otra compañía se llegaría a los 2.000 vehículos

NORIÁN MUÑOZ

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Este patinete se pasó toda la mañana mal aparcado en plena Rambla Nova.  FOTO: NÚRIARIU

Este patinete se pasó toda la mañana mal aparcado en plena Rambla Nova. FOTO: NÚRIARIU

Aunque hacía un tiempo comenzaban a verse, fue hace siete meses, con la llegada de las dos primeras empresas de alquiler, cuando los patinetes eléctricos irrumpieron definitivamente en la vida de los tarraconenses. Una tercera compañía se incorporó en marzo y en breve podría comenzar a funcionar la cuarta. Según explican desde el departamento de Mobilitat del Ayuntamiento de Tarragona, a la nueva empresa solo le falta colocar las señales verticales en los aparcamientos para comenzar a operar.

Cada empresa puede poner en la calle hasta 500 patinetes, con lo que, en breve, podríamos encontrarnos con 2.000 de estos vehículos en circulación. Y la pregunta es: ¿hay sitio en la ciudad para tanto patinete?

Lo primero que hay que aclarar es que se trata de una cifra de máximos; las empresas no pueden pasar de los 500 vehículos en la calle cada una. Eso sí, también se comprometen a tener un mínimo de 100.

Preguntamos a las empresas que ya están operando si realmente hay mercado y las opiniones son variadas. Cristina Castillo, cofundadora de Reby, una de las dos empresas que está en la ciudad desde el comienzo responde que «rotundamente no... Sólo hace falta ver ciudades de similar tamaño en Europa para darnos cuenta de que, en ciudades del tamaño de Tarragona, flotas de hasta 600/800 patinetes cubren completamente y de sobras la ciudad y la demanda. Poner 2.000 patinetes implica sobredimensionar las flotas y, de rebote, tener muchos vehículos sin usar en la calle, con los problemas de convivencia que puede suponer».

Desde Bird, también presente desde el primer momento, Toni Riera, director general en España no entra a valorar: «Son las administraciones quienes otorgan las concesiones, creemos que es un tema que no nos compete».

Mientras desde Spin, la tercera en llegar, aseguran que «para nosotros supone un acicate para mejorar nuestro servicio. Estamos hablando de 2.000 patinetes cuando en Tarragona hay 60.000 coches, por lo que tampoco consideramos que haya ningún problema de volumen. Damos la bienvenida a cualquier operador, al final esto es algo que va de mejorar la movilidad de las ciudades», dice Filippo Brunelleschi, Country Manager en España y Portugal.

Con Lime, la empresa que está por venir, contactamos pero no conseguimos respuesta, pero es de suponer que su decisión de operar en la ciudad ya implica que ven espacio en el mercado para instalarse.

Saturados en medio año

Solo el mercado dirá si el negocio es rentable o no. De momento, con sus más y sus menos, las empresas que ahora operan en la ciudad se declaran satisfechas, aunque si se trasladara la pregunta de si hay sitio para tanto patinete al resto de la ciudadanía, tal vez la respuesta no siempre sería positiva.

Y es que, desde que comenzó el despliegue, ha quedado en evidencia más de una tarea pendiente. La más evidente es la estampa frecuente de los aparatos abandonados en cualquier sitio pese a que las empresas han tenido que instalar tantas plazas como patinetes podrían alquilar. La medida, incluso, ha generado quejas de conductores que han visto cómo se perdían plazas de aparcamiento de coches.

En su descargo en Spin detallan que tienen una tecnología de ‘geofencing’ que avisa a los usuarios de en qué zonas pueden aparcar. También que si un usuario no aparca correctamente se le da un aviso. Si la actitud se repite se le sanciona con 10€ y luego con 25€ antes de suspenderle la cuenta.

En Reby sacan pecho de una herramienta propia de inteligencia artificial que obliga a enviar una fotografía que confirme el correcto aparcamiento y en Bird aseguran que «estamos trabajando para que la convivencia entre nuestros vehículos, los ciudadanos y la vida en las ciudades sea fluida».

Pero a la vista está, no obstante, que ni la tecnología de las empresas, ni las multas de la Guàrdia Urbana (439 en lo que va de año) están evitando la escena de los patinetes tirados.

Convertidos en juguetes

La otra gran asignatura es el uso que se da a los aparatos, en especial cuando son alquilados de manera irregular por menores que los emplean como juguetes (la ordenanza dice que solo se puede a partir de los 18 años).

Aquí cada empresa detalla sus métodos. En Bird apelan a la educación y a la colaboración que han tenido en cursos de formación en institutos, en Spin aseguran que cuando identifican a un menos con uno de sus patinetes «los expulsamos de la plataforma», También han limitado o cerrado el uso en algunas zonas de la ciudad donde había más incidentes.

Desde Reby incluso están estudiando la posibilidad de implementar un sistema de verificación de la edad mediante la validación automática del DNI, algo que ya han puesto en marcha en otras ciudades.

Y la lista de tareas pendientes sigue, como la de conseguir que los usuarios conozcan y respeten las normas, en especial la de no ir por la acera.

En resumen, conseguir que no nos saturemos de tanto patinete va a depender de las empresas, del control policial, pero sobre todo del civismo de los usuarios.

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