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«He ido a la estación y habían anulado dos o tres trenes. Al final, he cogido el autobús»

Mientras el caos vuelve a ser el protagonista de la segunda jornada de huelga, Renfe empieza a expedientar a los maquinistas por «incumplir» los servicios mínimos

NÚRIA RIU

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La gente intentando subir al tren hacia Barcelona en esta segunda jornada de huelga.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La gente intentando subir al tren hacia Barcelona en esta segunda jornada de huelga. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Desiré López salía ayer por la mañana de Reus para ir a trabajar a Coma-ruga. «Me dijeron que hiciera transbordo en Tarragona y cuando he llegado a la estación, el tren ya se había ido», explicaba. Así es que le tocó esperar. «Tendría que estar allí hace veinte minutos y todavía no he ni salido. He perdido una hora de trabajo, por lo que tendré que quedarme hasta más tarde o al final solo cobraré una hora de las tres que tenía previstas», lamentaba.

López es limpiadora y encima de perder parte de lo que tenía previsto cobrar por culpa de la huelga ferroviaria, se encontró con que desde el punto de información le dijeron que el billete que llevaba no le valía. «Encima esto, pero no pienso pagar, voy a intentar hablar con el revisor y a ver qué me dice, pero no pagaré», añadía. La situación en la estación de Tarragona no era el caos y las aglomeraciones que se han visto estos días en Sants, Passeig de Gràcia o Plaça Catalunya. «Yo creo que mucha gente se habrá ido en coche o intentará hacerlo en autobús. De hecho, del grupo que nos encontramos siempre, después de lo del miércoles algunos ya dijeron que hasta que esto no se acabara que pasaban del tren», indicaba Antonio López. Pese a ello, los que no tienen otra alternativa se veían obligados a cargarse de paciencia y entre la indignación y la desesperación no levantaban la vista del móvil intentando hacer la espera más llevadera.

Un grupo de conductores de Renfe se reunió delante de la estación de Tarragona para hacer seguimiento de la huelga. Foto: Alfredo González

«Esto es una putada enorme para todo el mundo. Yo el martes tengo que ir a Barcelona porque empiezo las clases y ya estoy con el miedo de si podré llegar o no, porque ayer mi prima estuvo casi tres horas para volver», apuntaba Sílvia Fortuny. Entre los pasajeros crece la sensación de falta de fiabilidad. A la huelga de los maquinistas, hay que sumarle las afectaciones por las obras del tercer carril, que durante las últimas semanas han comportado retrasos tanto en la R-15 como en la R-16, por lo que muchos usuarios están empezando a contemplar otras alternativas. «Yo esta mañana he ido a la estación y habían anulado dos o tres trenes», explicaba Héctor Lacal. Este vecino de Torredembarra al final cogió el autobús para venir al médico a Tarragona. «Ahora para volver, otra vez lo han anulado y aquí sigo», añadía.

En las puertas de la estación, un grupo de maquinistas de Renfe se había reunido para dar visibilidad y hacer seguimiento de la huelga. Entre estos, Miguel Reinoso, representante del sindicato de maquinistas Semaf, quien explicaba que el paro viene motivado por «la incertidumbre laboral a raíz de la transferencia del servicio de transporte público, tanto de viajeros como de mercancías». Temen por su futuro si la Generalitat asume la totalidad de las competencias. «El ministerio no nos dice qué piensan hacer, si dividirán la empresa en diferentes comunidades o seguiremos siendo trabajadores de una compañía pública estatal que se llama Renfe». Asimismo, estos profesionales aseguran que muchos maquinistas no son de Catalunya y que «si formas parte de una empresa nacional, siempre puedes volver, pero en estos casos la incertidumbre que viven es adicional», añadía Reinoso.

Desde el Govern, el secretario general del Departament de Vicepresidència i de Polítiques Digitals i Territori, Ricard Font, afirmaba en una entrevista en TV3 que «no hay motivos» para la huelga. «Semap sabe perfectamente que sus derechos laborales no se tocarían y el sueldo tampoco», afirmaba. Asimismo, si se completa el traspaso, el Govern asegura que cuenta con el equipo actual de Renfe porque considera que los maquinistas «son buenos pero que están sometidos a una mala gestión».

A pesar de ello, el sindicato Semap mantiene otros seis días de huelga de cara a la semana que viene. Está fijada para los días 4, 5, 7, 8, 11 y 12. Y, de momento, parece lejos la posibilidad de que esta pueda desconvocarse por el pulso entre los trabajadores y la compañía. Renfe asegura que no se han cumplido los servicios mínimos que estableció el Departament d’Empresa i Ocupació, que en el caso de Rodalies Catalunya fijaban unos servicios esenciales del 85%. Ayer por la tarde, el operador empezaba a expedientar algunos de los maquinistas que habrían incurrido en una falta «muy grave» al incumplir los servicios mínimos. Al menos serían ocho conductores entre Catalunya y el País Valencià los que habrían recibido la notificación.

Por su parte, los trabajadores defienden que «la empresa ha prescindido del personal administrativo y no se han comunicado estos servicios mínimos de forma reglada al personal que le tocaba trabajar». Con todo, la compañía aseguraba que durante el día de ayer tan solo habían podido circular cuatro de cada diez trenes, por lo que tuvieron que cancelarse hasta 310 convoyes por «el incumplimiento de los servicios mínimos por parte de un grupo de maquinistas».

Les frases

«He perdido una hora de trabajo y encima me dicen que el billete no sirve y que tengo que pagar de nuevo»

Desiré López 

«Para la ida al final he cogido el autobús y ahora me lo planteo de nuevo»
Héctor Lacal

 «El martes tengo que ir a Barcelona y ya estoy con el miedo de si podré llegar o no»
Sílvia Fortuny

 «La huelga no me ha afectado y estoy contenta. El servicio es bueno»
Sílvia Paredes

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