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Hélène Valenzuela: «Ponemos fin a 30 años de alta velocidad elitista»

Entrevista a la directora general de Ouigo España

NÚRIA RIU

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Hélène Valenzuela en el acto inaugural de la puesta en funcionamiento del nuevo servicio. FOTO: PERE FERRÉ

Hélène Valenzuela en el acto inaugural de la puesta en funcionamiento del nuevo servicio. FOTO: PERE FERRÉ

Ouigo, la filial de la empresa ferroviaria francesa SNCF, opera desde ayer desde la estación del AVE Camp de Tarragona, con un tren diario a Barcelona y Madrid. La compañía entra con un objetivo muy claro: bajar precios para llegar a nuevos usuarios.

Ouigo empieza a operar con billetes a un precio de salida a partir de 9 euros. ¿Cómo se paga un desplazamiento a Madrid a ese precio, teniendo en cuenta que un billete de regional de Tarragona a Barcelona vale 8,05 euros?

Incluso tenemos una tarifa plana, en la que se paga siempre igual para los niños entre los 3 y los 14 años, que son cinco euros, porque nos gustan las familias y queremos que estas por fin tengan acceso a la alta velocidad. Para explicar como funciona, le digo que tenemos una experiencia desde hace ocho años en Francia, y que es un modelo que funciona muy bien. Es un sistema industrial propio, que consiste en saber producir trenes de manera sencilla, fiable, con todas las medidas de seguridad, pero de manera que no hay sobrecostes y repercutimos el ahorro a los clientes. Es una estrategia muy diferente de la alta velocidad que conocíamos hasta ahora.

¿En qué consiste?

Con la llegada de Ouigo, estamos poniendo fin a treinta años de alta velocidad elitista, muy cara, basada en un margen por asiento en la que se ha mantenido una oferta muy baja, cuando hay una demanda altísima. Nosotros tenemos una apuesta de volumen y de calidad a la vez. Tenemos trenes de última generación, de doble piso, que son muy cómodos, con mucho espacio y en los que llevamos a 509 personas en cada convoy. Y nuestros trenes pueden circular de forma unida, de manera que en un mismo horario podemos ofrecer más de mil plazas. Así produces sin generar sobrecoste.

¿El objetivo es que los trenes vayan llenos?

Exacto, y de hecho, nuestras primeras cifras desde que llevamos funcionando en la línea Madrid-Barcelona, y con parada en Zaragoza, muestran una tasa de ocupación media superior al 80%. Significa que ya hemos encontrado nuestro público, y nuestro público nos ha encontrado.

¿El objetivo es que la alta velocidad deje de ser un servicio para unos pocos?

La alta velocidad ha sido concebida de manera elitista. Hace treinta años, la filosofía era crear una alta velocidad comparable a un servicio aéreo. Entonces, muy enfocado a un público de negocios y no tanto a un cliente familiar y de ocio. En cambio, Ouigo tiene en su ADN esto de querer popularizar, democratizar y abrir, de forma que todo el mundo pueda acceder a una alta velocidad de calidad.

¿Son billetes económicos para servir de gancho y después pasará como con las compañías aéreas, que los precios empezaron a subir?

Nuestro compromiso a largo plazo es que de media ofreceremos la mitad de precio respecto a los precios que hemos ido conociendo y le puedo decir que las tarifas actuales están muy por debajo de esto. Estamos aquí para mucho tiempo y vamos a mantener estos precios a un nivel muy accesible y muy bajo porque es nuestra estructura. La clave del éxito es que sea accesible a muchísima gente y vamos a públicos que hasta ahora no cogía el AVE.

Los servicios de una compañía ‘low cost’ no pueden ser los mismos que los de un servicio convencional.

Tenemos exactamente el mismo tiempo de viaje que cualquier tren de alta velocidad y esto es el primer servicio que tenemos que dar. Los usuarios también verán que son trenes muy cómodos, con cafetería, que vamos a abrir cuando las medidas sanitarias lo permitan. Y no estamos hablando de máquinas de vending, sino de un bar en el que nuestro personal, no el de una subcontrata, atiende a la gente. Tenemos el Ouigo plus, con películas, dibujos animados y juegos y, por nueve euros complementarios, tienes asiento XL y una maleta complementaria.

Es una apuesta arriesgada el hecho de llenar trenes ahora cuando aún no hemos salido de la pandemia.

La pandemia a lo mejor ha frenado algo, pero nosotros estamos aquí para ser un catalizador de la recuperación económica y también acompañar a las familias en ese reencuentro que quieren tener con sus allegados y amigos, y también de cara a los autónomos o empresas que ahora están vigilando más sus gastos. Arriesgado no lo sé, lo que puedo decir es que tenemos un plan de negocio, una inversión de 600 millones y un compromiso que se está cumpliendo y estamos muy satisfechos con la reacción del mercado, porque estamos creando un mercado.

Abandonar el coche e incluso el avión.

Tenemos una oportunidad muy grande al salir de la pandemia, porque la sociedad está desando un modo de vida y una movilidad más sostenible. Y el tren está para esto. Nuestra huella de carbono es ochenta veces menor que un viaje en avión y cincuenta veces menor que el coche.

¿Por qué han empezado por este corredor Madrid-Barcelona?

La liberalización del mercado ha funcionado a través de una especie de licitación del gestor de infraestructura que organizó paquetes. A nosotros nos adjudicaron el C, que son quince idas y vueltas al día en tres rutas. Cinco son en el eje Madrid-Barcelona, cinco en el Madrid-Valencia-Alicante y las otras hacia Málaga y Sevilla. Empezamos por Barcelona porque nuestros trenes estaban ya casi homologados.

¿La incorporación de la parada de Camp de Tarragona es una apuesta de cara al verano o será a largo plazo

Me quedo super frustrada porque la parada en Tarragona no estaba incluida en el paquete que se nos adjudicó y pedimos tres paradas y conseguimos una en verano, para este año. A partir del 12 de junio tenemos que pedir los surcos de 2022 y voy a volver a pedir tres. Nuestra ambición es llegar a más de 50.000 personas al año desde esta estación, porque vemos que es una zona que tiene mucho que ofrecer en cuanto a la oferta turística, de ocio y de cultura.

¿Les sitúa en una desventaja competitiva el hecho de tener menos trenes?

Desventaja no sé, lo que vemos es que hay un mercado que no está atendido. Queremos abrir más las puertas del alta velocidad.

Es una estación en medio de la nada. El territorio es muy crítico con la ubicación.

La zona me encanta y me parece un sitio precioso. Luego creo que se organiza bien para alquilar un coche y hay autobuses. Yo trabajo con lo que existe, y lo que veo es que hay una infraestructura que funciona bien y hay que sacar más provecho a una inversión que se hizo con el dinero de todos los españoles con sus impuestos. Es el momento de cosechar y que el alta velocidad sea también un proyecto de sociedad.

Este verano será la prueba de fuego con el turismo.

Es que hay unos tiempos de viaje muy atractivos tanto desde Zaragoza como desde Madrid. Tarragona tiene mucho que ofrecer y pensamos que el turismo doméstico se va a recuperar antes. Tengo confianza y las cifras que veo de ventas me lo confirman.

Empezar a sacar provecho a una red de alta velocidad que ha costado muchos millones.

Son 65.000 millones que se invirtieron en una red muy eficaz y muy buena, y ahora es el momento de que todo el mundo pueda disfrutarla. No solo hombres de negocios con un poder adquisitivo muy alto. Quiero ver a familias y a estudiantes. Es impresionante, hemos encontrado nuestro público.

¿Saldrá beneficiado el usuario de esta liberalización del mercado?

Totalmente. Lo que hemos obtenido ya con la llegada de Ouigo es que el operador histórico esté revisando también su gama tarifaria. La liberalización es buena porque habrá una bajada de los precios y un aumento de la calidad y es así en todos los países.

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