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IPHES, treinta años de éxitos

El Institut Català de Paleoecologia Humana  i Evolució Social es un referente a nivel mundial 

Gloria Aznar

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Unos jovencísimos investigadores y estudiantes en el yacimiento de Picamoixons, en 1988.

Unos jovencísimos investigadores y estudiantes en el yacimiento de Picamoixons, en 1988.

Corría el año 1988 cuando un inquieto profesor llegaba a Tarragona para impartir clases de Historia en lo que por aquel entonces era una delegación de la Universitat de Barcelona (UB). Ni tan solo había nacido la Universitat Rovira i Virgili (URV). 

Fue la persona que, con su talante y manera de hacer, revolucionó la docencia tal y como se conocía hasta el momento y, por ende, la historia de la arqueología. No es otro que Eudald Carbonell, alma del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) a pesar de que, por encima de todo, este profesional remarca que es con el trabajo en equipo como se llega a los grandes hallazgos. Y un equipo es lo que creó con sus estudiantes más brillantes, tanto del inicio de carrera como del final.

Uno de estos alumnos, Andreu Ollé, especialista en tecnología lítica, cuenta que eran "un grupo con más ganas que experiencia. El gran salto fue poder participar enseguida en yacimientos de primer orden. Esta fue la diferencia que aportó Eudald, que aplicaba una manera de aprender muy práctica. En octubre empezamos el curso y en diciembre ya excavábamos en Picamoixons".

"Con él se abrió un perfil profesional relacionado con el mundo de la investigación que ni siquiera sabíamos que existía", comenta Josep Vallverdú, otro de aquellos alumnos, que más tarde se centró en la geoarqueología. "Nos introdujo en el mundo de la publicación de artículos científicos. Y puso en marcha muchas actividades extracurriculares que nos formaron como profesionales".

"En un primer momento los que trabajábamos con Eudald estudiábamos básicamente las herramientas líticas, que es la especialidad del propio Eudald, o los restos de fauna, pero enseguida él tuvo claro que había que diversificar con otras especialidades como la arqueobotánica o la geoarqueología, y fuimos creciendo", apunta Xosé Pedro Rodríguez, también miembro de aquel grupo inicial que acabó siendo el IPHES, creado en 2005. 

Andreu Ollé: "En TGN tenemos yacimientos que entran en los debates de primer nivel"

El proceso ha sido largo y en él aparecen constantemente dos claves, el Abric Romaní y Atapuerca. Como revela Xosé Pedro Rodríguez, "Atapuerca, en Burgos, muy importante a nivel científico, es un proyecto muy grande al que desde un principio la mayoría de nosotros nos vinculamos y donde trabajamos con Eudald. Ha tenido un papel muy destacado en el crecimiento del IPHES, pero al mismo tiempo, también el IPHES ha tenido un papel muy destacado en el crecimiento de Atapuerca". Mientras, el Abric Romaní, en Capellades es "un referente a nivel mundial para el estudio del paleolítico medio y los neandertales", subraya este investigador.

Y en un referente mundial es en lo que han convertido el IPHES aquellos estudiantes, con hallazgos de tal índole que cambiaron las teorías predominantes. "Fue el 8 de julio de 1994", recuerda Xosé. "Estábamos excavando en la Gran Dolina, en uno de los yacimientos de Atapuerca, cuando encontramos el primer fósil de lo que se definiría como Homo Antecessor, el más antiguo de Europa, que se correspondía a una especie nueva". El descubrimiento "convenció a muchos investigadores de otros centros y países de que el poblamiento de Europa era más antiguo de lo que se pensaba". 

Los científicos del IPHES trabajan en medio mundo. Pero también en yacimientos importantes "que nos tocan de cerca", como indica Andreu Ollé. "En mi caso, después de Atapuerca es el centrado en el poblamiento prehistórico de la Conca del Francolí. Hemos excavado en La Cansaladeta de La Riba y en el barranco de La Boella, con gran impacto. Aquí tenemos yacimientos que entran directamente en los debates de primer nivel de la comunidad científica".

Al mismo tiempo, Ollé destaca la vertiente educativa del instituto, por el que han pasado "300 o 400 estudiantes internacionales, lo que abre muchas puertas y nexos de colaboración, prestándole mucha atención también a la divulgación".  


Indagar en el ayer para entender el ahora
"Es importante estudiar el pasado para entender el presente y está clarísimo que genera mucho interés", manifiesta Andreu Ollé, investigador del IPHES.

"La historia y la prehistoria nos enseñan mucho sobre cómo abordar el futuro con un poco más de conocimiento", señala otro de los especialistas del instituto, Xosé Pedro Rodríguez.

"Saber cómo los humanos en el pasado más lejano se adaptaban al entorno, a los ecosistemas, cómo sobrevivían... Todo ello nos puede dar muchas ideas para afrontar los problemas más actuales, que al final son los problemas relacionados con el cambio climático, la movilidad de las personas, los desplazamientos y las migraciones. Estas cuestiones ya pasaban en la prehistoria, con otras dimensiones y a otro nivel. No es algo tan nuevo. Por ello se pueden sacar lecciones", añade Xosé Pedro. 


 

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