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"Iba paseando tranquilamente con mi hija y me llamaron 'facha'"

Beatríz Pérez, concejal no adscrita en el Ayuntamiento de Tarragona no descarta continuar su carrera política. Pérez apunta que alguna formación se ha interesado por ella. No quiere desvelar el partido y reconoce que está valorando la propuesta

Carla Pomerol

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Pérez confía en que los Juegos Mediterráneos den puestos de trabajo de larga duración. FOTO: PERE FERRÉ

Pérez confía en que los Juegos Mediterráneos den puestos de trabajo de larga duración. FOTO: PERE FERRÉ

Cómo vive la nueva etapa de concejal no adscrita?
Ha sido un poco complicado porque no tengo derecho a tener  secretario ni asesor. Tomar las decisiones sola es duro y al principio da un poco de miedo. Siempre va bien comentar la jugada con alguien. De hecho, he tenido que dejar el trabajo para poder centrarme en mi responsabilidad en el Ayuntamiento.

Usted no votó en contra de los presupuestos.
No aprobarlos suponía un perjuicio para la ciudad. Además, la partida destinada a temas sociales se amplió. Pedí al equipo de gobierno que aumentaran las becas de comedor para los niños y también más líneas de subvenciones para las empresas que no están obligadas por ley a acogerse al plan de igualdad y, sin embargo, contratan mujeres de Tarragona. Ir en contra de todo tampoco es bueno para nadie.

"Me marché de Ciutadans porque no se tenía en cuenta mi voz. Me sentía excluida del grupo municipal. Era un problema personal" 

¿Qué criterios sigue ahora a la hora de votar en las sesiones plenarias?
Me rijo por mis ideales, que son los mismos que tenía cuando pertenecía a Ciutadans. Utilizo el sentido común e intento que la ciudad de Tarragona cuente con proyectos. Debo destacar que los Juegos no los hubiera puesto en marcha nunca, pero ahora ya no hay vuelta atrás.

¿Tiene intención de continuar con su carrera política?
La verdad es que me han propuesta algunas cosas, pero aún no lo he decidido.

¿Esto significa que alguna formación política se ha interesado por usted?
Sí, pero no puedo decir cuál ha sido.

¿Pero tiene ganas de continuar?
Sí. Siempre he sido una persona reivindicativa y con ideas. Ser concejal es bonito porque te das cuenta de que se pueden cambiar cosas.

"Después de la gran inversión que se ha hecho, los Juegos deben celebrarse, si no haremos el ridículo más grande del mundo" 

¿Por qué se marchó del grupo municipal de Ciutadans?
Porque no se tenía en cuenta mi voz. Ni la mía ni la de otro compañero. Estábamos excluidos de las decisiones del grupo. Fue un problema personal.

¿Qué le hizo tomar la decisión?
Darme cuenta de que se estaban saltando algunos principios que siempre había defendido, como por ejemplo que las mujeres no debemos dejarnos pisar. Me di cuenta y dije basta.

¿Se arrepiente?
No, pero me supo mal dejar un partido en el que creo. Tuve que apartarme sin haber hecho nada malo.
¿Ha tenido alguna conversación con el portavoz Rubén Viñuales después de su marcha?
No, ni creo que la tengamos. Tampoco la tuvimos en su momento.

¿Se sintió apoyada por el partido?
En su día sí. Intentaron poner solución pero no lo consiguieron.

¿Cree que Viñuales será el próximo alcalde de Tarragona?
No lo sé. Pienso que si se presenta otra vez Ballesteros, ganará. Pero también debemos tener en cuenta el número de votos de Ciutadans.

"Gente mayor me ha parado por la calle, llorando, preocupada por la situación en Catalunya y sacando dinero del banco"

¿Está contenta con la llegada de los Juegos Mediterráneos?
Después de la gran inversión que se ha hecho, deben celebrarse, si no haremos el ridículo. Como mínimo espero que el acontecimiento dé puestos de trabajo. Me preocupa la gestión del Anillo Mediterráneo.

¿Le gusta cómo ha quedado el Teatre Romà?
Prefiero que se haga esto que nada.

¿Cuál cree que debería ser la prioridad para el Ayuntamiento?
Conectar las zonas de Tarragona e invertir en los barrios y dotar de un centro cívico el centro de la ciudad.
En alguna ocasión usted comentó que había vivido situaciones muy desagradables en los últimos meses del procés. 
Sí. Un día iba con mi hija por la calle y me llamaron «facha», además de otros insultos. Mi hija me preguntó qué pasaba e intenté disimular. Le dije que los insultos no iban por mí. Me sabe mal, porque yo respeto a todo el mundo, independientemente de su ideología. El día 3 de octubre, fui a trabajar y también recibí insultos. Me duele mucho lo que está pasando en Catalunya.

¿Cómo valora estos últimos meses?
Malos. Lo que más me ha sorprendido es que ha habido gente mayor que me ha parado por la calle llorando, preocupada por la situación y sacando dinero del banco por si acaso. Esta inquietud me preocupa.

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