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Imágenes. Clamor popular contra el juicio del 1-O

Una masiva marcha con 8.000 personas en Tarragona cerró una jornada de cortes, protestas y tensión que no frenó la economía. Mucha movilización pero poco seguimiento de la huelga

Raúl Cosano / Núria Messeguer

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Más de 3.000 personas se concentraron ayer en la Plaça Mercadal de Reus. FOTO: Alba Mariné

Más de 3.000 personas se concentraron ayer en la Plaça Mercadal de Reus. FOTO: Alba Mariné

Los Mossos desalojan a manifestantes en la AP-7, en L’Ampolla. FOTO: Joan Revillas

Los Mossos desalojan a manifestantes en la AP-7, en L’Ampolla. FOTO: Joan Revillas JOAN REVILLAS

Los CDR en el acceso al Port de Tarragona, que estuvo cortado más de dos horas. FOTO: Pere Ferré

Los CDR en el acceso al Port de Tarragona, que estuvo cortado más de dos horas. FOTO: Pere Ferré PERE FERRE

Una multitudinaria manifestación que llenó la Plaça de la Font y terminó en la Imperial, frente a la Subdelegación del Gobierno, puso el punto y final a una intensísima jornada de protestas y movilizaciones sin descanso contra la represión y el juicio del 1-O y por la libertad de los políticos encarcelados. La respuesta del acto que culminaba el día fue clamorosa: más de 8.000 personas llenaron las calles más céntricas de Tarragona. 

Fue el contrapunto popular a un seguimiento desigual de la huelga, que se tradujo en poca incidencia en el comercio o la industria, aunque sí hubo respuesta en las aulas. Hubo afectación a la movilidad pero no se logró parar la economía. Al frente de la gran manifestación se situó la Intersindical-CSC –se sumaron numerosas entidades con su apoyo– con una pancarta que exhibía el mensaje ‘Sense drets no hi ha llibertat’.

Otro gran cartel lucía la proclama ‘L’autodeterminació no és un delicte’. Consignas como ‘llibertat presos polítics’ o ‘No és un judici, és una farsa’ marcaron la concentración en la Plaça de la Font, que luego derivó en marcha hacia la Subdelegación. Allí, nuevos cánticos contra el juicio del 1-O, por el derecho a la autodeterminación y también por reivindicaciones laborales como un salario mínimo de 1.200 euros o la derogación de las reformas laborales. 

Revueltas madrugadoras
La jornada maratoniana de protesta arrancó muy temprano, a las 7.00 horas, con una concentración ante la estación de buses de Tarragona, en la Imperial. El objetivo, como el de otros días similares, era bloquear algunos puntos clave de las infraestructuras. Por eso la comitiva, formada en buena parte por miembros de los CDR y otros grupos independentistas, se dirigió, a través de la Avinguda Roma y el Polígon Francolí, al acceso al Port, la primera parada. Por entonces, manifestantes ya habían hecho acto de presencia en otros puntos, impidiendo por ejemplo el acceso al Polígon de Valls con neumáticos quemados o con la presencia de piquetes informativos en los alrededores de las instalaciones de Applus +Idiada, en Santa Oliva (Baix Penedès). 

Alrededor de 1.000 personas permanecieron unas dos horas y media en la entrada al Port, custodiada por Mossos. Se lanzaron las consignas habituales a favor de la huelga general y hubo algún momento de tensión, hasta tal punto de que las cargas policiales parecían una posibilidad, según denunciaron los asistentes. 

Desde allí, la columna, entre aplausos por la resistencia, se encaminó a través de la N-340, hacia el centro de Tarragona. A las 11.30 horas, llegaba otro momento clave en la intensa agenda: concentración ante la Subdelegación del Gobierno, siempre un eje recurrente de la revuelta. 
La pancarta ‘Alcem-nos des del primer dia de judici, aturem-ho tot’ encabezaba marcha, no sólo compuesta por capuchas: había estelades, diferente simbología independentista y todo tipo de perfiles, que incluían también a parejas o familias. No duró mucho esa movilización, empalmada rápidamente con un nuevo objetivo en la ruta: paralizar la AP-7. 

La comitiva se encaminó entonces por la Avinguda Andorra y la carretera de Valls, que quedó así bloqueada durante buena parte de la mañana. A pocos metros del peaje de la AP-7, el dispositivo policial de Mossos, con tres furgonas dispuestas a lo largo de la calzada, impidió el paso. Fueron, quizás, los momentos más críticos de todo el día en Tarragona. 

Inquietud y enfrentamiento
En ese punto de la N-240, los manifestantes increparon a los agentes. Hubo momentos de inquietud. Algunos asistentes lanzaron objetos contra los agentes. La tensión fue un aumento cuando dos agentes de Mossos sin uniformar, habituales en este tipo de concentraciones, intervinieron al ver cómo uno de los manifestantes cogía una piedra y la lanzaba contra la línea policial. Acto seguido, parte del resto de los allí reunidos comenzaron a abuchearle. Para que la acción no fuera a más, los dos Mossos de paisano intentaron sacar al manifestante de la zona en la que estaba. En ese punto, también los agentes sin uniforme comenzaron a ser duramente increpados y tuvieron que salir a la carrera, para garantizar su seguridad. Algunos de los presentes les acusaron de ser policía infiltrada. 

Ese intento de corte de la AP-7 se saldó finalmente con un detenido por atentar contra agentes de la autoridad, ya que quería avanzar hacia la zona cuyo paso estaba obstaculizado por los propios Mossos y los vehículos policiales. Hubo un segundo arresto, por desorden público, en una acción previa a una de las protestas. Uno de los detenidos fue puesto en libertad durante la tarde. 

Con los ánimos caldeados, el séquito se fue en retirada y, aunque se disgregó a la altura de Sant Pere i Sant Pau, una buena parte de manifestantes se dirigió a un tercer y último objetivo: el corte de la A-7 en dirección sur, que se prolongó casi durante una hora, provocando hasta tres kilómetros de retenciones. En las Terres de l’Ebre el día dejó múltiples afectaciones viales. Las primeras empezaron a las 7.30 de la mañana. Los CDR cortaron la N-340 a la altura de Camarles en los dos sentidos y en uno a su paso por Alcanar. Paralizaron también la AP-7 entre Ulldecona y Vinarós y quemaron neumáticos. Lo mismo pasó en la AP-7 en L’Ampolla, a primera hora de la tarde. La vía quedó cortada durante una hora. 

Fue la tónica general del día, marcado por los cortes constantes en las carreteras y puntos clave de las comunicaciones, pero también por la normalidad relativa en el centro de las ciudades. En la URV el seguimiento de la huelga por parte de los estudiantes subió al 85%. La patronal Cecot cifró en un 10,7% el cierre de empresas y un 8,3% los trabajadores que se acogieron a la convocatoria de huelga general. En el sector público de la Generalitat, la huelga tuvo poco seguimiento en el ámbito sanitario y educativo, con porcentajes del 7,52% y el 27,87 %, respectivamente. 

En el ámbito de la función pública, el seguimiento se cifró en el 23,66%, mientras que en el del comercio se registró un 30%, según la Generalitat. En suma, escasa afectación directa que no impidió a buena parte del independentismo articularse por enésima vez con fuerza en todo el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. La Plaça del Mercadal, en Reus, acogió una manifestación con más de 3.000 personas. Tortosa congregó por la tarde a unas 2.000. Municipios ebrenses como Sant Carles de la Ràpita, Amposta, La Sénia, Deltebre o Alcanar vivieron concentraciones durante el día. 

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