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Tarragona Sociedad

Incendio en Tarragona: "El fuego se descontrolaba y comencé a tener miedo"

Un incendio forestal en la Muntanyeta de Sant Pere i Sant Pau entró en algunas parcelas y tuvo en vilo a muchos vecinos. Los usuarios del Centre de Paràlisi Cerebral fueron confinados

Àngel Juanpere

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El dueño de una de las casas cercanas al fuego no quiso irse. FOTO: Pere Ferré

El dueño de una de las casas cercanas al fuego no quiso irse. FOTO: Pere Ferré

Todo servía para rociar con agua y evitar que se quemara. FOTO: Pere Ferré

Todo servía para rociar con agua y evitar que se quemara. FOTO: Pere Ferré

Una agente hablando con un bombero en la zona de inicio del fuego. FOTO: Pere Ferré

Una agente hablando con un bombero en la zona de inicio del fuego. FOTO: Pere Ferré

«Vi el incendio cuando era poca cosa. Pero avanzó rápidamente. Se comenzó a descontrolar y tuve miedo». Irene Esquinas es una de las numerosas personas residentes en la zona de la Muntanyeta de Sant Pere i Sant Pau que ayer vieron las llamas de cerca. Tuvo que huir precipitadamente con su madre porque el fuego había entrado en su parcela. A las siete de la tarde, los bomberos le daban permiso para volver a ella después de que la situación se normalizara. Vio que la vivienda no había sufrido daños. 

FOTOGALERÍA Y VÍDEOS. Toda Tarragona miraba el incendio de Sant Pere i Sant Pau

Un total de quince dotaciones terrestres, dos helicópteros y cuatro avionetas de los Bombers de la Generalitat se han activado este lunes para sofocar un incendio que se ha declarado en la Muntanya de l'Oliva, en Sant Pere i Sant Pau (Tarragona). El aviso se ha recibido a las 13.12 horas.

Los bomberos recibieron el aviso a las 13.12 horas desde una torre de vigilancia de Almoster sobre un incendio en la parte baja de la Muntanyeta. Lo que inicialmente parecía un fuego poco importante rápidamente alcanzó gran virulencia, con una gran columna de humo. Un siniestro que avanzaba gracias a la marinada que soplaba a aquellas horas.

Un total de quince dotaciones terrestres, dos helicópteros y cuatro avionetas de los Bombers de la Generalitat fueron activados. Los vehículos de emergencia accedían inicialmente por la calle D’Antoni Magriñà, en la zona de Quatre Garrofers. Las llamas estaban afectando la parte inferior del barranco.

El frente de fuego tenía unos 100 metros de largo y avanzaba rápidamente por el barranco en dirección a unas viviendas que se encuentran en la denominada Plaça de l’Oliva. Allí es donde a las dos y media de la tarde se concentraron los esfuerzos de los medios aéreos para evitar que las llamas afectasen a las casas. Y es que el fuego llegó a los muros de las viviendas.

Finalmente, a las tres de la tarde los bomberos daban por estabilizado el siniestro. Se retiraban los medios aéreos y los terrestres seguían rematando el fuego.

Los usuarios del Centre de Paràlisi Cerebral la Muntanyeta se confinaron por prevención. Asimismo, se recomendó a los vecinos más cercanos que cerraran puertas y ventanas para evitar que entrase el intenso humo.
El teléfono de emergencias 112 recibió un total de 145 llamadas alertando de este siniestro.

Los bomberos del GRAF apuntaron que el fuego había afectado a aproximadamente 5,6 hectáreas. Por el momento no se han determinado las causas, aunque no se descarta que haya sido provocado. A las nueve menos cuarto de la noche el siniestro se daba por apagado y se retiraban todos los efectivos. 

Cabe recordar que el 21 de junio del año pasado, la Muntanyeta ya sufrió un incendio en la zona más cercana a los primeros bloques del barrio, cerca del Passeig Sant Pere. Ardió una hectárea de terreno.

Corte de luz

Una línea de media tensión de Endesa cruza la zona que ayer se quemó. Las llamas hicieron que saltase el automático y que, como consecuencia, una parte de la ciudad se quedase sin suministro eléctrico. Fuentes de la empresa indicaron al Diari que el corte de luz se produjo a las 13.47 horas y los afectados fueron 1.600 clientes, que muy rápidamente pasaron a unos 500.

A las tres y media sólo quedaban cincuenta y dos, y horas después, cuarenta. Ante la imposibilidad de que pudieran recuperar el servicio, la empresa instaló un grupo electrógeno. 

Irene Esquinas seguramente no olvidará la mala experiencia y los nervios que vivió ayer, cuando observó que la casa que la vio nacer estaba amenazada por las llamas.  Su vivienda se encuentra en la zona del Camí de l’Àngel. A la una de la tarde estaba sola en casa. Se encontraba en el comedor, «y la ventana da precisamente a la zona donde se ha originado el fuego. He visto humo. He subido a la terraza y he llamado a los bomberos. Pero entonces era muy poca cosa».

«Hacía aire y aquello iba a más. Y el viento empujaba las llamas hacia la casa. He llamado a mis padres, porque veía que se estaba descontrolando –el fuego– y comenzaba a tener miedo», señalaba esta vecina.

Cuando llegaron sus padres, las llamas estaban ya tocando la valla de su parcela. «Hemos pasado un mal rato cuando las llamas nos estaban rodeando. He llamado tres o cuatro veces a los bomberos para que vinieran».

Finalmente, «he cogido el coche y, con mi madre, nos hemos marchado. Entonces no había bomberos en la zona», comenta. Pero su padre no quería irse, «porque era su casa». Al final, el hombre no estuvo solo intentando evitar que las llamas quemasen su casa. Llegaron un hermano de Irene y un tío. Entonces también se presentaron los bomberos. 

A las siete de la tarde, Irene regresaba a su casa. «No ha sufrido daños. Sí que hay muchas cenizas y olor a humo. Pero dentro todo está bien». El fuego sí que ha quemado algunos árboles de su parcela, la valla que la separa del campo, así como el césped artificial de al lado de la piscina.

La familia hace 25 años que tiene la casa y ella nunca había visto un incendio de estas características. «Cuando era pequeña se produjo uno, pero no de esta magnitud». Reconoce que en la zona no hay cortafuegos, que habrían evitado que el fuego llegara a las parcelas.

Finalmente, su padre, su hermano y su tío tuvieron que ser atendidos por el personal sanitario de la ambulancia porque tenían el CO2 muy alto. Les pusieron oxígeno, pero a su hermano lo trasladaron al hospital porque había tragado mucho humo y tenían que hacerle una analítica. 

Irene sentenciaba que ahora, cuando sube a la terraza de su casa, el panorama es triste: «La tierra se ve negra».

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