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Indignación en el mercadillo de Tarragona por la prohibición de venta de animales

La nueva ordenanza aprobada prohíbe la venta de animales vivos en la vía pública, aunque ayer aún se podían ver los puestos

Carla Pomerol

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Imagen de dos jóvenes contemplando las jaulas y animales de la parada ubicada los martes y jueves en el mercadillo de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Imagen de dos jóvenes contemplando las jaulas y animales de la parada ubicada los martes y jueves en el mercadillo de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Lo dice claramente el artículo 56 de la recientemente aprobada ordenanza sobre la protección, tenencia y la venta de animales que el Ayuntamiento de Tarragona ha tirado adelante: está prohibida la venta de animales de forma ambulante ya sea fija, temporal o periódica. Según informó el Consistorio la semana pasada, la ordenanza entraría en vigor justamente después de ser aprobada por el plenario del pasado viernes, aunque ayer el Ayuntamiento cambió de versión y aseguró que la ordenanza entrará en vigor una vez publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Tarragona (BOPT). Está previsto que sea entre esta semana y la que viene. Sea como sea, el domingo en Bonavista y, ayer, martes, en la Rambla Nova de Tarragona, los paradistas seguían vendiendo animales.

Este es el caso de Joan Roig, un reusense de 69 años, que hace casi cincuenta años que se dedica a vender animales de mercado en mercado. «Dicen que los animales se estresan y viven mal. Esto es mentira. Los cuidamos bien y están en condiciones óptimas», explica Roig, quien muestra su preocupación e indignación por la situación. Se ven obligados a recoger la parada y no volver al mercadillo de Tarragona. Les cuesta hacerse a la idea. Además, Joan Roig asegura que «nadie nos ha venido a comunicar nada. Cuando salió la ordenanza, presentamos unas alegaciones. Aún no nos han contestado nada».  

Joan Roig lleva casi 50 años vendiendo animales en los mercadillos. Ahora debe bajar persiana

Roig, visiblemente enfadado, asegura que «el Ayuntamiento no tiene ni idea de animales y por ganarse cuatro votos nos obligan a acabar con nuestra vida y nuestro negocio». Roig explica que ha ido muchas veces al Ayuntamiento para hablar de este tema y que «nunca nadie me ha atendido. Todo lo que sé sobre la ordenanza ha sido gracias a los periódicos».

Un cliente que pasa por la parada explica que esta tienda, aparte de vender, también hace funciones pedagógicas, ya que es un polo de atracción para los más pequeños. «Les permite conocer el mundo animal. Es injusto que se lo quieran cerrar», explica. Y es que no solamente se trata de las jaulas del mercadillo. Joan Roig tiene también un núcleo zoológico, una licencia que le permite recoger animales, gestionar zonas de adiestramiento y la venta y compra de animales salvajes y domésticos.

Recibieron apoyo

Durante la mañana de ayer, eran muchos los clientes que pasaron a ver a Joan Roig para mostrarle su apoyo. Junto a él, su hijo, de 28 años y que también se llama Joan Roig, aseguraba que «no es que tengamos que cerrar el chiringuito porque no cumplimos con la normativa. Hemos tenido muchas inspecciones y siempre han salido muy positivas». Por su parte, Joan Roig padre explica que «yo tengo 69 años y ya lo tengo todo hecho, pero mi hijo ha decidido dedicarse a esto y ahora ve que no puede tirar adelante». Joan Roig hijo explica que  «no es la primera vez que nos encontramos con complicaciones. Hace unos años nos prohibieron vender animales domésticos, como periquitos y  peces». Padre e hijo están indignados con la nueva medida tomada por el Consistorio y aseguran que «defenderemos nuestra causa hasta el final». En caso de no cumplir con la ordenanza, las sanciones pueden llegar a ser de 2.500 euros.

El presidente de los marchantes pide que se respete la concesión de los vendedores

Por su parte, el presidente de la Associació de Marxants de la Província de Tarragona, Josep Joaquim Gómez, asegura que «defenderemos que las paradas de animales puedan vender hasta el año 2025, que es la fecha que acaba la autorización. Me parece bien que no dejen incorporar a nadie más, pero que respeten a los que venden ahora». 

‘Pueden vender otra cosa’

La presidenta de Espimsa, Elvira Ferrando, asegura que «los paradistas están informados verbalmente y en breve recibirán la comunicación escrita». El Consistorio se ha comprometido a facilitar las tareas a los paradistas que venden animales para reconvertir el negocio, «como por ejemplo, pienso, jaulas, correas para perros y peceras», asegura Ana Santos, concejal de Serveis a la Ciutadania.

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