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Indignación entre los sanitarios tras el rechazo de la justicia al toque de queda

El Col·legi de Metges y el de Infermeres critican la «intromisión» del TSJC, que rechazó otra vez el confinamiento nocturno para los principales municipios tras un fin de semana de botellones

Raúl Cosano

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El paseo marítimo de Cambrils, lleno de gente durante el fin de semana.  FOTO: Alba Mariné

El paseo marítimo de Cambrils, lleno de gente durante el fin de semana. FOTO: Alba Mariné

«No lo paramos de repetir. Evidentemente que tiene que haber un equilibrio entre la sanidad y la economía pero cuando una autoridad como un gobierno decreta unas restricciones está claro que tiene detrás un asesoramiento científico que se debería respetar», reconoce el doctor Sergi Boada, presidente del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT). Boada recalca que «el sentimiento entre los profesionales no es el mejor», después de conocerse ayer la decisión del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) de rechazar la nueva propuesta de la Generalitat para aplicar el toque de queda en 62 municipios catalanes, 11 de ellos en la provincia, entre los que figuran los más importantes, como Tarragona, Reus, Salou, Cambrils, Vila-seca, Valls o El Vendrell.

El tribunal lo considera «innecesario y desproporcionado» por la reducción de contagios, lo que ha vuelto a indignar a una plantilla sanitaria exhausta tras 15 meses de pandemia. «Cuando conocimos los criterios del Govern, las críticas del sector médico eran de ser demasiado prudente, porque somos nosotros los que estamos viendo el día a día en los hospitales. Si encima hay una injerencia judicial que tira atrás estas decisiones, la sensación es más descorazonadora aún, y más todavía cuando ves imágenes aterradoras como las de los botellones», se lamenta Boada.

«Se necesitan mensajes claros»

También los enfermeros muestran su desazón y su malestar. «Estamos a las puertas de fiestas importantes como Santa Tecla o Misericòrdia y pensamos que todas las medidas son bienvenidas», cuenta Gerard Mora, secretario del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Tarragona (Codita), que añade: «Lo que tiene que marcar el comportamiento durante la pandemia son los criterios científicos y sanitarios. Además, creemos que con vaivenes de este tipo lo que se acaba haciendo es despistar a la gente, a la ciudadanía, que necesita siempre un mensaje claro».

En el auto, la sala contenciosa del TSJC ha vuelto a rehusar la propuesta del ejecutivo catalán, que el pasado viernes modificó su criterio para pedir el confinamiento nocturno ante la proliferación de aglomeraciones y botellones, después de que la justicia se negase a avalar la prórroga de esta restricción en 148 municipios y la acotase a 19 localidades de más de 5.000 habitantes con más 250 casos por cada 100.000 vecinos.

Según el TSJC, «parte de los municipios de más de 20.000 habitantes para los que se interesa el toque de queda no alcanzan el índice» de incidencia acumulada en la última semana de 125 casos positivos –umbral fijado por la Generalitat para solicitar ese confinamiento de madrugada–, por lo que, a su entender, aplicar esta restricción «resultaría todavía más innecesario y desproporcionado».

El alto tribunal catalán ya había rechazado la propuesta del Govern de alargar el toque de queda –vigente desde el pasado 17 de julio para combatir la imprevista quinta ola– en 148 núcleos catalanes con una incidencia de 125 positivos al creer que no se justificaba en razones sanitarias sino por motivos de seguridad y orden público, lo que motivó que el ejecutivo modificara su planteamiento.

De hecho, se trata del mismo argumento que el TSJC ha vuelto a esgrimir esta vez en su auto, en el que recuerda que «el control de las interacciones sociales –como «el fenómeno de botellón»– no es ningún criterio sanitario estrictamente considerado, como una genuina potestad para el mantenimiento de la seguridad y del orden público, cuya naturaleza además no transmuta según las franjas horarias de las relaciones sociales».

Para la sala del órgano catalán, «el control de las interacciones sociales no es una medida que deba ser autorizada por Juzgados y Tribunales», ya que la administración «dispone de medios igualmente efectivos y menos lesivos a los derechos fundamentales y libertades públicas» para lograr «hacer respetar las medidas de distancia social y uso de mascarilla».

«La acreditada posibilidad de control de todo tipo de interacciones sociales en horario diurno por la policía administrativa justifica que no resulta indispensable la restricción que a los derechos fundamentales implica el toque de queda, para que se pueda realizar esto mismo en el horario que habría de comprender la prohibición de circulación y deambulación por las vías públicas», enfatiza.

El TSJC recalca que, como ya argumentó la semana pasada, la actual propuesta del Govern –que modificaba su criterio de 250 casos vigente en los 15 días anteriores–, «no era una medida indispensable para salvaguardar la salud pública, ya que constituye en verdad una razón de orden o de seguridad pública».

«Injerencias judiciales»

No solo esta decisión judicial ha levantado revuelo en el ámbito sanitario. El COMT ha denunciado estos días, de la mano del Consell de Col·legis de Metges de Catalunya, la autorización judicial para administrar un tratamiento de ozonoterapia a un paciente de Covid-19 en el Hospital La Plana de Villarreal, en contra de los criterios médicos del centro. «Nos preocupa mucho que decisiones médicas tomadas con criterio y con mucho sentido sufran estas injerencias», asegura Sergi Boada. «Incluso las situaciones excepcionales están reguladas. Es lo que se conoce como uso compasivo de medicamentos, lo que también está regulado por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. Permite autorizar un medicamento en fase de investigación o para una indicación no contemplada en su ficha técnica cuando este se considera indispensable para una finalidad determinada», indica el Col·legi.

Boada alude a la existencia de «una serie de filtros ya existentes» en el sistema y de «instrumentos suficientes para decidir si un paciente puede beneficiarse o no de un tratamiento», y agrega: «Cualquier instrucción fuera de los mecanismos ya establecidos de garantía, procediendo de un entorno no sanitario, no solo es innecesaria, sino que no garantiza la eficacia ni la seguridad de los tratamientos y pone, por tanto, en riesgo a las personas». El COMT liga, en parte, a modo de paralelismo, lo ocurrido con la ozonoterapia (una práctica sí autorizada pero no para un paciente de Covid-19) con la situación actual de Catalunya, donde decisiones judiciales anulan las que se toman políticamente.

El rechazo del TSJC a ampliar el toque de queda a estos municipios afecta también al área metropolitana de Barcelona, a las otras tres capitales –Girona, Tarragona y Lleida– y a poblaciones turísticas como Cambrils, Blanes, Lloret de Mar, Salou, Sant Feliu de Guíxols o Figueres. En cambio, se mantiene el confinamiento en 19 municipios, cuatro de ellos en Tarragona; Amposta, Calafell, Montblanc y Móra d’Ebre. Sigue vigente hasta el próximo jueves, cuando vence la prórroga solicitada por la Generalitat, la limitación a diez del número de personas en reuniones familiares y de carácter social y entre 1.000 y 3.000 asistentes y el 70% del aforo en actos religiosos.

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