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Inglés y mucho más

La unidad aborda tres objetivos principales: la formación, la dinamización y el asesoramiento de los diferentes idiomas que se hablan en la universidad

Amalia Alonso

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Los profesores y técnicos de la unidad. Foto: Pere Ferré

Los profesores y técnicos de la unidad. Foto: Pere Ferré

La creciente internacionalización ha provocado una tendencia progresiva hacia la enseñanza en inglés. El idioma se ha convertido en un elemento imprescindible para publicar cualquier tipo de investigación puntera y se impone como requisito a la hora de encontrar trabajo. John Bates, coordinador del Servei Lingüístic de la Universitat Rovira i Virgili, opina que «hay tendencias en el mundo a las que no podemos darles la espalda». Según Bates, «el reto de la universidad es conseguir la distribución funcional de las diferentes lenguas, compaginar la internacionalización con el uso preferente del idioma propio, en este caso el catalán».

Durante este curso, el Servei Lingüístic de la URV ha ofrecido, por primera vez, un programa de formación para todos aquellos profesores que quieren impartir sus clases en inglés en modo de respuesta a este conflicto. Para unirse a la iniciativa, los docentes deben presentar previamente el certificado del nivel B2 de inglés (First Certificate). Una vez superada esta condición, los participantes inician un proceso formativo compuesto por tres fases. Primero, entran en un curso de preparación del nivel C1 (Advanced). Si aprueban este examen, pasan a la segunda etapa: un cursillo de pedagogía en lengua extranjera. Para terminar, se realiza un seguimiento mediante la observación de tres clases donde los profesores pueden recibir consejos y recomendaciones más personalizadas. «El claustro mostró mucho interés, hemos tenido prácticamente 50 alumnos», dice Bates. «Ha sido muy útil si queremos fomentar el inglés en las aulas», asegura. 

Este año, se ha ofrecido, por primera vez, un curso especializado para los profesores que quieren impartir sus clases en inglés 

Por el contrario, desde la unidad se quejan del poco compromiso de los estudiantes con este idioma. «Pese a todos los años de educación primaria y secundaria, los jóvenes llegan a la universidad con un nivel muy bajo y les es muy difícil alcanzar el B2, obligatorio para graduarse», explica el coordinador. En su opinión, se trata de un problema multifactorial, donde confluyen problemas de pedagogía, metodología, la gran cantidad de alumnos en el aula y la falta de concienciación de la sociedad. «No se da la suficiente importancia al estudio de la lengua, en Inglaterra, mi país, también es un desastre», afirma Bates. En total, este año, 1.300 alumnos han participado en los cursos de idiomas de la unidad y prácticamente 500 en los de inglés, más de 500 de catalán, 170 de español, 46 de francés y 57 de italiano.

Trabajo en red

Más allá de la formación y acreditación en diferentes idiomas, el Servei Lingüístic de la URV también se encarga de normalizar y dinamizar la lengua catalana, así como de proporcionar asesoramiento para garantizar un nivel de calidad en todos los textos que salgan publicados de la universidad. Durante este curso, la unidad ha corregido y traducido más de 8.000 documentos en catalán, 6.500 en español y 4.600 en inglés. 

Además, es el órgano técnico que representa al centro ante otras instituciones como la Asociación de centros de lenguas en la enseñanza superior (ACLES) o la Comissió Interuniversitària de Formació i Acreditació Lingüístiques de Catalunya (CIFALC), de la cual serán los secretarios técnicos este año. «Trabajar en red es todo un reto, como más voces intervienen, más complicaciones pero aporta mucha calidad», destaca Bates. «Un ejemplo es la tercera edición del manual interuniversitario de redacción y corrección de textos en inglés, antes estábamos solos y ahora vamos todos a una, seguimos los mismos criterios y estilos», añade el coordinador.

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