Inserlab, se buscan alumnos para hacer crecer la integración

El proyecto para personas con discapacidad intelectual de la URV llega en noviembre a su tercera edición, pero el curso peligra porque faltan nuevos estudiantes. La pandemia lo ha condicionado todo

NORIÁN MUÑOZ

Whatsapp
Los alumnos de la edición anterior trabajaron como informadores Covid-19 al principio del curso. FOTO: CEDIDA

Los alumnos de la edición anterior trabajaron como informadores Covid-19 al principio del curso. FOTO: CEDIDA

«En la universidad ahora sí que estamos representados todos», explica Teresa Torres-Coronas, coordinadora académica de Inserlab, el Curso de Orientación Profesional para la Inserción Sociolaboral de la URV para personas con discapacidad intelectual. El curso, que este noviembre llega a su tercera edición, ha significado un antes y un después en la vida de las personas que han pasado por él, pero también para la propia institución.

Pero el curso, que se financia gracias a una convocatoria de la Fundación Once y el Fondo Social Europeo a la que hay que concursar cada año, peligra porque todavía no hay suficientes alumnos matriculados.

Torres-Coronas lo atribuye al clima de preocupación que ha surgido con la pandemia y que ha hecho que muchos posibles interesados y sus familias decidan no presentarse. Se suma, además, que en algunos casos a la discapacidad intelectual de los posibles aspirantes se suma algún problema de salud.

En este sentido, la coordinadora del curso insiste en que la universidad es segura porque se han puesto muchos medios para que así sea.

De hecho, los alumnos de la última edición trabajaron como agentes informadores Covid-19 los primeros días de clase recordando al resto de la comunidad universitaria las medidas a seguir, las entradas y salidas dentro del campus y la necesidad de llevar bien puesta la mascarilla.

Preparados para el on-line

También entiende que a algunos les pueda disuadir de presentarse el hecho de que las clases sean telemáticas, pero en este sentido apunta que ya el final del curso pasado fue por esta vía y, aunque no estaba preparado, todos consiguieron seguir las clases en línea. «Nos conectamos por teléfono, por WhatsApp, por videollamada, por lo que hiciera falta y al final todos lo consiguieron», recuerda.

El curso que comienza todo está preparado para trabajar a distancia si hace falta.

Una experiencia impagable

Para matricularse en el curso, que se dedica especialmente a capacitar a los alumnos para su inserción en el mercado de trabajo, solo es requisito tener entre 18 y 30 años y una discapacidad intelectual igual o superior al 33%. Es gratuito y no hace falta acreditar ningún nivel de estudios previo.

La experiencia del curso hasta ahora ha sido impagable, el profesorado ha aprendido mucho en el trato con los alumnos y el personal de administración también se ha volcado con ellos.

Cuentan, además, con un programa de mentoría entre alumnos universitarios y participantes del curso en que les enseñan cómo funciona la universidad y hasta quedan fuera del horario lectivo. Tal ha sido el éxito que ahora mismo cuentan con más voluntarios para hacer de mentores que con alumnos.

Para los participantes ha significado, explica la coordinadora, un antes y un después. En el documental ‘Camins d’Inclusió’, en el que los alumnos cuentan sus experiencias, queda en evidencia. Allí Manel explica lo que ha supuesto para él poder ir solo en el autobús y valerse por sí mismo para ir a la universidad; Gerard relata que «es una oportunidad grande para aprender cosas que no habrías aprendido en la escuela», y Blanca reconoce que «siempre me habían dicho eso es muy difícil (ir a la universidad), así que es como un sueño hecho realidad».

Temas

Comentarios

Lea También