Intervienen en Tarragona más del triple de plantas de marihuana que hace 5 años

Los Mossos d'Esquadra constatan un incremento del cultivo 'indoor' y aseguran que la demarcación se está "convirtiendo en uno de los puntos más importantes de Europa de producción"

ACN

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Imagen del máximo responsable de los Mossos en el Camp de Tarragona, Josep Maria Estela. Foto: ACN

Imagen del máximo responsable de los Mossos en el Camp de Tarragona, Josep Maria Estela. Foto: ACN

Los Mossos d'Esquadra constatan un incremento importante del cultivo 'indoor' de marihuana en chalets, pisos y naves industriales. Sólo en el Camp de Tarragona, el cuerpo policial intervino el año pasado unas 222.000 plantas de cannabis, más del triple de las 64.000 de 2015. Este año, las actuaciones siguen al alza. "Nos estamos convirtiendo en uno de los puntos más importantes de Europa de producción de marihuana", asegura el jefe de la región policial del Camp de Tarragona, el comisario Josep Maria Estela. Los delincuentes ven la marihuana como una opción cada vez más atractiva: les ofrece mucha rentabilidad y está sujeta a una legislación más laxa que en otros países europeos. "Tenemos que trabajar todos para que no se termine enquistando aquí en Catalunya", advierte Estela.

En una entrevista publicada por ACN, el responsable de los Mossos en el Camp de Tarragona señala que muchos delincuentes que se dedicaban al robo de vehículos o en domicilios han encontrado en la marihuana una nueva oportunidad. "Los números hablan por sí solos", resume. El comisario explica que por cada quince plantas se puede obtener un kilo de cogollos, por el que aquí se pagarían 1.500 euros en el mercado, pero hasta 5.000 o 6.000 euros en el norte de Europa. Este volumen de plantas, apunta Estela, no requiere de mucho espacio y, además, se hacen cuatro plantaciones cada año. "Si uno coge la calculadora verá que salen muchos ceros", expone el comisario.

La tendencia claramente al alza en la región con 64.505 plantas confiscadas en 2015, 125.251 en 2016, 170.459 en 2017, 176.897 en 2018 y 221.291 en 2019. Además, hay que añadir las actuaciones que también hacen el resto de cuerpos policiales. La marihuana es un gran reclamo para la delincuencia y cada vez lo es más.

El problema, advierte Estela, va más allá del propio cultivo y es que, detrás de esta actividad, está el crimen organizado. "Esto arrastra otras dinámicas, tráfico de armas, prostitución, corrupción, etcétera. Por lo tanto, tenemos que trabajar todos, no sólo la policía, para asegurarnos de que esto no acabe enquistando aquí en Catalunya", avisa.

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