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Investigadores precoces para cambiar el mundo

Los jóvenes tarraconenses Claudia Valero de la Flor (mejor nota de las PAU el año pasado) y Eloi Estebanell son reconocidos con el premio Recerca Jove

Norian Muñoz

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Eloi Estebanell y Claudia Valero de la Flor. Foto: DT

Eloi Estebanell y Claudia Valero de la Flor. Foto: DT

Las iniciales TDR ‘treball de recerca’ (trabajo de investigación), están grabadas a fuego en la mente de cualquier alumno de bachillerato. Para unos es un trámite del cual toca salir airoso porque la calificación cuenta como la nota de una asignatura, pero para otros es una oportunidad de investigar para cambiar las cosas. 

Los tarraconenses Claudia Valero de la Flor y Eloi Estebanell están en el segundo grupo y, además, la calidad de sus trabajos les ha hecho merecedores de los premios Recerca Jove que cada año entrega la Generalitat a los mejores de Catalunya.

La mejor de las PAU

No es la primera vez que Claudia Valero de la Flor, que estudió en Teresianes, aparece en el Diari. Ya lo hizo en julio del año pasado, cuando se conoció que, junto a otra estudiante de Barcelona, había obtenido la mejor nota (un 9,9) en la pruebas de acceso a la universidad, PAU.

Claudia ya ha dado el salto a la universidad y estudia el primer curso de Ingeniería Industrial en la Universidad de Comillas, en Madrid. Sigue, además, compartiendo los estudios con su pasión por el esquí de montaña, donde compite al más alto nivel. Recientemente estuvo con la selección española en el mundial de Suiza.

Su TDR fue un dispensador automático de medicamentos controlado por Arduino. Se le ocurrió viendo a sus abuelos, que cada domingo se dedicaban, como muchos mayores, a rellenar el pastillero con los medicamentos de la semana por día y hora. Su abuela, además, se ponía una alarma en el móvil para no olvidarse de cuándo tomar los fármacos.

Fue así como se puso a investigar lo que había en el mercado para encontrar un método fiable que avisara a los pacientes, en particular personas mayores o con algún tipo de discapacidad, cuándo debían tomar sus medicamentos y que no implicara que tuvieran que preparárselo ellos mismos.

Se dedicó entonces a construir un pastillero que puede ser rellenado y programado en la farmacia y que avisa con una señal acústica cuando toca tomar el medicamento y lo dispensa.

Con la mirada en el cielo

Eloi Estebanell hizo el bachillerato en el Institut Comte de Rius y ahora se encuentra estudiando Física en la Universidad de La Laguna de Tenerife, con miras a hacer, posteriormente, un máster en astrofísica, su gran pasión.

Cuenta que tenía claro que en el TDR se iba a dedicar a trabajar en algo trascendente, que cambiara las cosas. «Yo no quería hacer nada teórico ni replicar cosas que ya existían», cuenta. Así fue como pensó en investigar sobre sistemas de producción de energía que fueran renovables, gratuitos e ilimitados, y que permitieran a las comunidades, en especial en países en desarrollo, poder autoabastecerse. 

Cuesta seguirle el ritmo cuando comienza a explicar en lo que consistió su trabajo ‘Pisadas eléctricas- Piezoelectricidad aplicada’. Apunta que esta es la capacidad de ciertos materiales para producir una carga eléctrica en respuesta a un esfuerzo mecánico.

En su caso, y con la ayuda de su tutor, Josep Maria Aliaga, se dedicó a realizar dos maquetas para demostrar la aplicación de estos materiales. Hizo una de una calle peatonal en la que se usa la energía de las personas al caminar para iluminar la vía y otra de unas plantillas de calzado que también generan energía al andar.
Hoy, Eloi sigue con su pasión por investigar. En su universidad participa en un proyecto de un nanosatélite que esperan que pueda ser elegido para ser puesto en órbita por la Agencia Espacial Europea.

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