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Jaume I: Concurso de ideas para un espacio que ya lleva siete años cerrado

El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, anunció el 20 de febrero de 2008 la paralización de las obras. En breve se iniciará el proceso para decidir el uso futuro del agujero de la Part Alta
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Hoy se cumplen exactamente siete años desde que el Ayuntamiento de Tarragona decidiera suspender todas las operaciones en el polémico aparcamiento Jaume I, situado en la Plaça de l’Escorxador de la Part Alta. El 20 de febrero de 2008, el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), motivó la decisión en la «incertidumbre», la «indefinición» y la «desconfianza» de los estudios de viabilidad.

El máximo representante municipal también anunció ese día que las obras, que empezaron en 2002, ya sumaban un coste de 25,7 millones de euros, más de seis veces el presupuesto inicial –cuantificado en 3,9 millones–. Además, la corporación local pagará intereses bancarios por la nefasta construcción durante más de tres décadas, concretamente hasta el año 2043. Una de las primeras medidas fue prescindir de los servicios del hasta entonces responsable de la obra, Jesús Trasobares, ya fallecido, que también era gerente de la Empresa Municipal de Transports (EMT) y hombre de confianza del exalcalde Joan Miquel Nadal (CiU).

El alcalde también aseguró ese día que una ingeniería externa decidiría «en quince días» el futuro del equipamiento. Sin embargo, la respuesta de la compañía Àgora se retrasaría siete meses. El 28 de agosto de 2008, el informe presentado por la compañía catalana determinó que el párking Jaume I no será «inteligente», o sea, robótico, y que debería ser remodelado para convertirse en uno convencional, como lo son los otros aparcamientos públicos de la ciudad.

La compañía aseguraba que, en caso de ser robótico, el número máximo de plazas sería de 250, con unas pérdidas anuales «entre los 200.000 y los 400.000 euros», y aseguraron que la instalación se encontraba al 35% de su construcción. Para inaugurarlo con el sistema inicialmente previsto aún harían falta 18 meses, por lo que finalmente se optó por convertirlo en un equipamiento normal y abandonar la idea de que fuera inteligente.

El administrador de Sistemas Alem, Rafael León –también fallecido–, respondió el 4 de septiembre: «Nuestro proyecto para construir el párking Jaume I no es éste. Por lo poco que hemos podido ver, hemos constatado que se han hecho barbaridades por apropiarse indebidamente de la tecnología», afirmó.

Seis días después, el Ayuntamiento de Tarragona anunció que llevaría el caso ante la Fiscalía. Siete años después, la investigación aún sigue en curso.

Lo cierto es que estamos en el año 2015 y el equipamiento situado en la Part Alta sigue igual. A principios de 2013, el Consistorio diseñó el proyecto del nuevo aparcamiento, que preveía 319 plazas y tendría un coste de construcción cifrado en unos cuatro millones de euros.

Posteriormente, y pese a la existencia de un plan de viabilidad económica, lo cierto es que la licitación para las obras y la posterior gestión del emplazamiento quedó desierta, por lo que el Ayuntamiento tuvo que negociar directamente con varias de las empresas interesadas. Pese a ello, no se llegó a un acuerdo, ya que las firmas querían que el espacio tuviera mucha rotación, mientras que el Consistorio deseaba que se destinara a los vecinos.

Por todo ello, finalmente la administración municipal ha decidido convocar un concurso de ideas para decidir el uso de futuro que se le dará al polémico espacio. Este evento se llevará a cabo a lo largo de las próximas semanas, y servirá para definir la utilidad del espacio más polémico de la ciudad.

De momento, ya han sido varias las propuestas que se han realizado. Una de ellas la presentó la Associació de Veïns de la Part Alta, que puso sobre la mesa la posibilidad de que la Casa de la Festa, ahora situada en la Via Augusta. También se ha propuesto que el agujero acoja algún recinto museístico, mientras que la edil Begoña Floria optaría por rebajar la plaza.

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