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Joan Aregio: "Las familias han parado muchos golpes de la crisis"

Un café con Joan Aregio analiza los retos de la red social y sanitaria catalana tras dejar atrás los peores años de la crisis económica

DÁNEL ARZAMENDI

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Joan Aregio. FOTO: Pere Ferré

Joan Aregio. FOTO: Pere Ferré

Estos días se cumplen 12 meses de su aterrizaje en la Xarxa Santa Tecla para responsabilizarse de su área social. «Estoy haciendo algo que me gusta mucho y además he podido volver a mi ciudad después de diez años fuera. Es un tipo de gestión con sus propias complejidades, en un ámbito diferente a la administración pública, pero que tiene mucha relación con ella».

Por ejemplo, la Fundació Casa Sant Josep atiende a niños y jóvenes con riesgo de exclusión social, un colectivo que incluye a los menores inmigrantes no acompañados. «Estamos teniendo una muy buena experiencia con ellos. Los movimientos migratorios han existido siempre, y siempre existirán. Y tenemos la obligación como sociedad de dar las máximas oportunidades a todos.

Estas personas vienen en busca de un futuro mejor y debemos ayudarlas en la medida de lo posible». Aunque las primeras oleadas de inmigrantes llegaron de forma abrupta, dificultando la planificación, «afortunadamente yo creo que este tema se está pudiendo gestionar ahora de una manera más ordenada. Por ejemplo, nuestro centro especial de trabajo para personas con discapacidad es una lavandería industrial que trabaja para nuestros centros sanitarios. Este modelo crea muchas sinergias internas y nos permite organizar prácticas para los menores inmigrantes».

Santa Tecla, icono de la ciudad

La Xarxa disfruta globalmente de una valoración muy positiva entre la ciudadanía, pero a nadie se le ocultan los recelos que despierta entre quienes le atribuyen un poder excesivo a nivel local. «Es evidente que una empresa con casi tres mil trabajadores tiene una gran presencia. Y queremos tener un peso social, evidentemente, pero sin connotaciones políticas ni el deseo de ser un poder fáctico.

El protagonismo que buscamos es que la ciudad sepa que estamos a su servicio. Incluso como marca, la Xarxa está muy integrada en Tarragona, desde hace quinientos años, con un altísimo grado de satisfacción entre los ciudadanos, como demuestra la última encuesta PLAENSA de la Generalitat».

En su vertiente sanitaria, el grupo es un buen ejemplo del protagonismo que el sector concertado asume en el modelo catalán. En relación con esta estructura, no son infrecuentes los reproches sobre la descoordinación de los diferentes centros hospitalarios, incluso por parte de algunas relevantes personalidades que han estado al mando de la sanidad pública. «Nosotros somos prestadores de un servicio público, y quien tiene que definir y gobernar este servicio es la administración. Si hay algún tipo de problema no creo que se deba al modelo, sino en todo caso, al ejercicio de la autoridad de quien tiene que contratar esos servicios. El sistema sanitario catalán es un modelo de éxito, pero si algo no se está haciendo bien, habrá que preguntarle a quien decide la contratación, que es la autoridad sanitaria. Quien paga, manda».

Los recortes presupuestarios han obligado al grupo a vivir situaciones muy complejas. «Afortunadamente las hemos podido superar gracias a los grandes profesionales de la sanidad. Han sido años de equilibrios, como ha sucedido en todas las empresas, pero el sector de la salud debe recuperar posiciones en el ámbito laboral, profesional, salarial, etc.

La administración debe ponerse las pilas y aportar más recursos». Desde la perspectiva de los retos que deben afrontarse en el futuro próximo, «debemos continuar mejorando la calidad de los servicios desde un punto de vista técnico, y también inventar prestaciones que salgan del cliché de la cartera de servicios, porque la realidad es muy poliédrica.

Debemos ser flexibles para adaptar los servicios que prestamos a las necesidades de las personas, que aumentan constantemente, sobre todo entre los mayores. Actualmente los recursos del sector social están bajo mínimos, aunque en el ámbito sanitario estamos comenzando a revertir lentamente la situación. Aunque la realidad política no ayuda, con los presupuestos de la Generalitat prorrogados, la financiación autonómica sobre la mesa, el gobierno español en funciones, las comunidades autónomas pendientes de cobrar determinados fondos…».

Una buena atención social

Pese a todos los problemas pasados y presentes, «en Tarragona tenemos un buen nivel de atención social, aunque es insuficiente. El servicio que hay es bueno, pero debería haber más recursos para atender a más gente. Afortunadamente, existen dos actores que han sido un muro de contención para detener muchos golpes.

Por un lado, la red que han creado las familias, gracias a nuestro modelo cultural. Y en segundo lugar, la implicación de los ayuntamientos, que han asumido un rol que a veces iba más allá de lo que les correspondía: atención domiciliaria, ayudas de urgencia, trabajo social, etc».

Joan Aregio resume esta idea de corresponsabilidad colectiva con una frase: «Yo creo más en la sociedad del bienestar que en el estado del bienestar. Una colectividad es mejor si todos nos implicamos en dar respuesta a los problemas que van apareciendo, sin esperar siempre que la administración lo solucione todo. Evidentemente, detrás tiene que haber una administración que dé respaldo a este esfuerzo, pero es necesario que la sociedad sea responsable de la propia sociedad».

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