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Josep Lluís Carod-Rovira: «Un conflicto político se resuelve votando»

Entrevista al exvicepresident del Govern

Xavier Fernández

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Josep Lluís Carod-Rovira, en su casa de Tarragona. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Josep Lluís Carod-Rovira, en su casa de Tarragona. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Josep Lluís Carod-Rovira (Cambrils, 1952) está retirado de la política activa. Es el tarraconense que alcanzó el cargo más alto en el Govern. Fue vicepresident y conseller en cap durante el tripartito. Esta entrevista se realizó en catalán. El entrevistado precisa que hubiese preferido que se publicase en este idioma.

¿Cómo se puede reconducir la situación?

Lo primero es reconocer la naturaleza política del conflicto. Sin esto no hay solución posible. La respuesta del Estado solo es represiva, sea por la vía de los juicios o por la vía policial.

Aún no se han reunido el Gobierno y la Generalitat.

Lo más grave es que el presidente del Gobierno español hace un gesto político para resolver el conflicto y se reúne con los representantes de los partidos españoles, no con los de los partidos que gobiernan Catalunya.

¿Qué futuro augura?

La sociedad catalana está entendiendo cada vez más que lo mejor que podemos hacer con España es salirnos. Esto se hace por encima de orígenes, apellidos y lengua que se habla. Si España solo es capaz de ofrecer represión, irá perdiendo poco a poco Catalunya hasta perderla del todo.

«El pueblo no falla ni ha fallado. Después de que los líderes estén en prisión o en el exilio, vamos en un barco lleno de gente, pero sin nadie en el timón»

Esta situación viene de lejos. Aparte de cuestiones históricas, el conflicto empezó por el rechazo al Estatut de 2006.

Cuando Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y yo mismo fuimos a Madrid a defender el Estatut aprobado por 120 de los 135 diputados del Parlament, les advertí de que «si ustedes ahora nos cierran esta puerta, Catalunya solo tendrá otra abierta: la de la independencia». El movimiento independentista se basa, sobre todo desde 2017, en la principal y única estructura de Estado que tenemos: el pueblo.

¿Solo el pueblo?

No tenemos dirección política. El pueblo no falla ni ha fallado. Después de que los líderes estén en prisión o en el exilio, vamos en un barco lleno de gente pero sin nadie al timón.

Hay división en el mundo independentista.

Tenemos que saber dónde vamos y cómo vamos. Lo que no puede ser es la simultaneidad de mensajes. No puede ser que unos digan que la solución es un referéndum pactado y otros, de los mismos partidos, digan que el referéndum pactado es imposible. Por favor, un solo mensaje, no 70. Un solo relato, no 70. También hay una importante crisis de liderazgo.

«Colapsas Barcelona por una protesta laboral y no pasa nada. La colapsas porque quieres la independencia y ¡castaña va!»

¿Qué errores ha cometido el independentismo?

El error fundamental ha sido subestimar a España como Estado. España tiene una diplomacia profesional, una defensa con miles de personas armadas y unos servicios de inteligencia que funcionan... aunque en algunos aspectos no han funcionado bien, como en la localización de las urnas. Comprensible porque solo había 9.000. España no nos dejará ir si no es bajo presión.

También se pecó de ingenuidad al pensar que Europa apoyaría la independencia.

Sí. Se ha sobrevalorado el papel de Europa. Las personas tienen valores y sentimientos. Los Estados solo tienen intereses.

Defina «bajo presión».

España no se sentará nunca de buen grado a negociar un referéndum de autodeterminación. Solo lo hará cuando no tenga más remedio. Los estados de la Unión Europea no presionarán a España para que se siente en una mesa de negociación hasta que vean afectados directa o indirectamente sus intereses económicos por el conflicto político con Catalunya.

¿Se apunta a la tesis del exconseller Toni Comín de que «hay que buscar el desgaste económico del Estado»?

Yo no hablo en esos términos. Solo digo que la acción pacífica de la ocupación del aeropuerto hizo bajar en bolsa la cotización de Aena. Punto. La gente inteligente ya me entenderá. No hay ninguna ley que nos obligue a comprar en una cadena determinada de supermercados. No son igual aquellas cadenas que amenazaron a sus trabajadores por hacer huelga el viernes, que las que cerraron y consideran el día como un día trabajado.

Propone un boicot a las empresas ‘españolas’. Puede ser un boomerang y volverse en contra de Catalunya.

Catalunya compra a España mucho más de lo que le vende. Nosotros no seríamos los que saldríamos perdiendo más.

Pero ha habido fuga de empresas por el procés.

Esa salida consiste simplemente en establecer la sede social en otro lugar. No han cerrado sus oficinas en Catalunya porque en Catalunya es donde aún tienen el máximo de sus beneficios.

Hablemos de nuevo del futuro. ¿Cree que se pueden reconstruir los puentes?

Los puentes se tendrán que reconstruir, pase lo que pase. En todos los procesos de autodeterminación los representantes de las partes en conflicto se sientan a la mesa y negocian. Por duro que sea lo que venga, al final todo se resuelve en las urnas, votando, no a golpes de porra ni a golpes de ley.

‘Obligar’ al Estado a negociar es, cuando menos, complicado. ¿Qué medida concreta habría que tomar?

La más mayoritaria. La tienen que decidir los responsables políticos. Para eso les han votado.

¿La fractura social es definitiva?

¿Qué es fractura social? Fractura social es tener gente en Suiza o familiares en la prisión. Como la Casa Real. ¿Se refiere a eso?

No. Me refiero a la violencia en las calles y a los enfrentamientos entre ciudadanos. O a familias y amigos divididos.

En Tarragona hemos visto ejemplos claros de provocación.

Alude a la mujer, militante de Vox, que agitó una bandera española ante unos manifestantes independentistas y uno de ellos la golpeó.

No hay manifestantes independentistas que vayan a una manifestación del 12 de Octubre con una estelada. Saben que si van posiblemente no saldrán vivos. Es pura provocación.

¿Dice que se lo merecía?

No. Digo que no hay que poner el foco en la anécdota, en la gente que sale a provocar con la voluntad de asociar el independentismo, que es un movimiento pacífico, con gestos de intolerencia, violencia, disturbios...

Insisto. Hay familias y amigos divididos por el procés.

Si tener una posición distinta sobre el futuro de Catalunya afecta a la estructura familiar es que el amor entre los familiares ya arrastraba algún problema. Se habla de todo el rollo de la fractura social cuando el independentismo se convierte en mayoritario.

¿Qué opina de la violencia que ha estallado estos días?

A mí no me gusta que se quemen contenedores ni lo haría. ¿Pero no se queman contenedores en protesta por una deslocalización industrial? Se quejan de que colapsan el tráfico en Barcelona, ¿y no la colapsaron los taxistas durante días?

No es lo mismo.

Tu colapsas Barcelona por una reivindicación laboral, social o económica y no pasa nada. La colapsas porque quieres la independencia y ¡castaña va! En Francia han detenido a 9.000 personas en las protestas de los chalecos amarillos. Ojo cómo se usa la información.

Los que se ‘manifiestan’ por las noches son muy jóvenes.

Tienen una rabia acumulada a la que no le hemos sabido dar respuesta. Ni España ni nosotros desde Catalunya.

¿Son jóvenes adoctrinados?

Eso es una tontería. Jóvenes adoctrinados es lo que veo cuando pongo las televisiones españolas.

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