Jóvenes de 30 a 39, el perfil de la mayoría de ingresados por Covid en Tarragona

El 30% de hospitalizados en la provincia tienen menos de 40. Hace dos semanas eran el 12% y en la cresta de la ola de enero el 3,8%. Hay dos personas de la franja de 30 a 39 en la UCI

Raúl Cosano

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Sanitarios en la UCI del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa. FOTO: ICS Ebre

Sanitarios en la UCI del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa. FOTO: ICS Ebre

De 30 a 39 años y hospitalizado en planta. Así es el nuevo perfil del ingresado tarraconense, según los datos oficiales de Salut, en esta quinta ola, marcada por los contagios jóvenes pero también por un incremento de los pacientes de menos edad que requieren hospitalización. Casi el 30% de las personas ingresadas con Covid-19 en la provincia tienen menos de 40 años, un porcentaje que ha ido en aumento en los últimos días. Hace solo dos semanas, a inicios de julio, solo era el 12%.

Pero es que a mitad de enero, en la cresta de la mortífera y postnavideña tercera oleada, era solo de un 3,8%, por mucho que por entonces el volumen global de hospitalizados fuera mucho mayor y la situación sanitaria más acuciante. Los treintañeros son el rol más habitual de estos enfermos en Tarragona. No es más que el impacto derivado del altísimo número de contagios que se está dando desde Sant Joan y que ya empieza a repercutir en la atención hospitalaria. Ayer se sumaron cinco pacientes más por Covid-19 en los hospitales, cuatro de ellos en el Camp y uno en el Ebre. En total hay 67 personas ingresadas actualmente en el Camp y el Ebre. El 1 de julio eran 25, casi tres veces menos.

Adolescentes ingresados

¿Dónde se están dando esos incrementos? Fundamentalmente en las franjas de edad que gozan de menor cobertura de vacunación pero también en otros segmentos más mayores en los que esa incidencia tan abultada se ha infiltrado. De hecho, la incidencia global de casos está cerca del récord de toda la pandemia.

Pero es en los jóvenes donde mayor afectación hay. En los últimos días ha habido ingresos de adolescentes, de la franja de 10 a 19 años, e incluso de niños afectados por el coronavirus. En el Camp de Tarragona hay 19 enfermos con menos de 40 años. El 1 de julio solo había tres. El crecimiento es exponencial en varias franjas, sobre todo hasta alcanzar los 70 años. A partir de ahí, el número es mucho más estable, y es donde se notan los mayores efectos de la protección que otorgan las dosis. Tomando como referencia el 1 de julio, los incrementos son notorios en colectivos jóvenes: el segmento de 20 a 29 años pasa de un ingresado a seis; el de 30 a 39 de dos a 13; el de 40 a 49 de cuatro a 12; y el de 50 a 59 de cuatro a diez.

Otro indicador: hay más menores de 50 ingresados que mayores y, aunque la diferencia es poca, el vuelco es sintomático. Así, el aumento es mayor entre la juventud, solo unos días después del incremento de positivos, lo que confirma que el SARS-CoV-2 afecta también a esos perfiles que, en principio, no eran tan vulnerables pero han requerido, en algunos casos, incluso ingreso hospitalario. El peso de la juventud se nota también en intensivos, la última frontera sanitaria y un termómetro certero de la situación.

Menores de 50 en la UCI

Hay tres personas ingresadas en las UCI tarraconenses que están en la horquilla de 30 a 39, dos de ellas en el Camp de Tarragona y una tercera en el Ebre. En la franja superior, la de 40 a 49, otro estrato que todavía no ha alcanzado amplia cobertura vacunal, hay tres personas más, dos en el Camp y otra en el Ebre. En el Camp, la mitad de los ingresados graves tienen menos de 60 años y no hay nadie mayor de 70. En el Ebre, los dos pacientes que requieren estancia en intensivos son menores de 50.

La situación se complica por momentos en toda Catalunya. Las UCI tienen diez ingresados de menos de 30 y los pacientes críticos de entre 30 y 40 se han doblado en menos de una semana. El resultado, en conjunto, es que la realidad hospitalaria se complica a cada día que pasa, asistiendo en este nuevo envite del virus a una bajada muy clara de los ingresados de más de 50 y a un ascenso sostenido de los que aún no han llegado a esa edad. Todo ello sucede, además, con los contagios disparados. Ayer se notificaron en Tarragona 638 positivos, un dato que evidencia la altísima transmisión, si bien índices como el riesgo de rebrote o la Rt –la velocidad de contagio–, están en una fase de estabilización e incluso bajan ligeramente. Donde sí hay colapso es en atención primaria, que además de vacunar masivamente asume las tareas de diagnóstico.

El Departament de Salut publicó ayer por primera vez la estadística de las visitas a los CAP relacionadas con la Covid-19. En dos semanas, se ha pasado de 3.413 visitas en siete días en el Camp de Tarragona a 15.815, tres veces más. Los registros se disparan también en el Ebre: de 866 visitas a 2.492 en el intervalo de 15 días, en buena parte para someterse a test de antígenos. Así, la Primaria tarraconense ha llegado a asumir más de 3.500 visitas vinculadas con el virus en un solo día, la mayor cifra en seis meses. Hay que retroceder a la tercera ola, en enero, para ver un volumen similar. La directora del CatSalut, Gemma Craywinckel, alertaba ayer: «El impacto en la atención primaria ha más que triplicado las consultas en los últimos días. El 061 ha llegado a recibir 60.000 llamadas en un día, cuando antes de la pandemia se situaba hacia las 6.000».

La pauta completa, al 48,5%

La coyuntura adquiere tintes desesperados mientras se pisa el acelerador de las vacunas. Carme Cabezas, secretaria de Salut Pública, admitía ayer que «las tasas de incidencia nos indican que la ola todavía no se ha frenado» y «estamos cumpliendo el compromiso de poner las vacunas que nos llegan y se ha sobrepasado la franja de los ocho millones de dosis». En ese sentido Tarragona progresa a buen ritmo. El martes superó los 10.000 pinchazos, mientras que se está rozando la pauta completa de la mitad de la población: hay un 48,5% de los habitantes con la inmunidad total desplegada o a punto.

Otra nota de optimismo la ponía ayer el catedrático y epidemiólogo de la URV Àlex Arenas. Una predicción, elaborada junto a su estudiante de doctorado Benjamin Steinegger, establecía que la cresta de esta quinta ola pueda estar tocando a su fin. «Es muy probable que hayamos llegado al pico de infecciones. Vemos un descenso de la transmisión por un efecto de agotamiento de personas susceptibles en la franja de 20 a 29», añadía Arenas. El profesor de la URV invitaba a la esperanza ante un descenso que «vendría provocado por una infección masiva de esta franja, en la que estamos detectando, según el modelo, uno de cada siete casos». Arenas cree que «habrá que ver la repercusión en las UCI, que siempre lleva un retraso».

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