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Judith Guasch: «Hay mucha esperanza en la inmunoterapia»

La investigadora lidera un equipo en el Instituto de Ciencias de Materiales de Barcelona que ha desarrollado un hidrogel para cultivar linfocitos T, capaces de matar las células cancerígenas  

Gloria Aznar

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Judith Guasch en el Instituto de Ciencias de Materiales.

Judith Guasch en el Instituto de Ciencias de Materiales.

Judith Guasch es química y doctorada en Ciencias de los Materiales. Nacida en Tarragona, creció en el Baix Penedès. Posteriormente se formó en la Universitat de Barcelona y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Estudió un postdoctorado en el Instituto Max Planck de Sistemas Inteligentes, en Alemania, en Stuttgart, donde se interesó por la investigación en biomedicina. En el proyecto en el que trabajó coincidió con algunos de los investigadores más importantes en el campo de las inmunoterapias celulares, los cuales habían conseguido curar a pacientes con cáncer terminales. En la actualidad, Judith trabaja en el Instituto de Ciencias de Materiales de Barcelona (ICMAB) donde su equipo ha desarrollado un hidrogel en el que se pueden cultivar linfocitos T, capaces de matar las células cancerígenas. El objetivo es imprimirlos en 3D para llegar cuanto antes a los hospitales. Para ello, ya han solicitado la patente.

Cuando se habla de materiales, ¿de qué tipo son?
En nuestro caso, se trata de polímeros biocompatibles y en particular, de hidrogeles. Son unas estructuras poliméricas, capaces de incorporar mucha agua. También pueden albergar biomoléculas, como las proteínas. Todas estas características hacen que sean muy similares a la matriz extracelular de nuestros tejidos.

«Con la inmunoterapia celular se tratan determinados tipos de leucemia y linfomas y también funciona bien en melanoma»

¿Cómo actúan contra las células cancerígenas?
Actúan reproduciendo de forma más efectiva los linfocitos T, que son los encargados de eliminar a las células cancerígenas. Por lo tanto, el hidrogel no ejerce de medicina. Son las mismas células del paciente las que actúan como medicamento. 

¿Es inmunoterapia?
Inmunoterapia celular. Concretamente, lo que se hace es extraer sangre del paciente y seleccionar un tipo determinado de glóbulos blancos, los linfocitos T, que en condiciones normales son capaces de matar a las células cancerígenas, a los virus y a las bacterias, es decir, a cualquier agente peligroso para el organismo. Sin embargo, lo que ocurre con el cáncer es que, en ocasiones, estas células cancerígenas son capaces de desactivar a los linfocitos T, de tal manera que no actúan contra ellas. Es por eso que, en el laboratorio, los linfocitos T extraídos, se modifican, normalmente genéticamente para que sean más efectivos en encontrar y destruir a las células cancerígenas, y además, se reproducen en grandes cantidades para poder eliminarlas todas, una vez son readministradas al paciente.

¿En qué momento del proceso entra su equipo?
En realidad, intervenimos en una parte muy pequeña. Nuestros hidrogeles sirven para mejorar este proceso de producción de linfocitos T en el laboratorio, ya que son capaces de imitar a los ganglios linfáticos, que son los órganos donde se reproducen estas células en nuestros cuerpos.

Imagen de los hidrogeles en los que se pueden cultivar linfocitos T, encargados de matar las células cancerígenas.

¿Qué resultados ha tenido este procedimiento?
Las inmunoterapias celulares han tenido resultados muy esperanzadores en enfermos de cánceres hematológicos. De hecho, estas terapias se han aplicado en personas en fases muy avanzadas de la enfermedad, y hay un porcentaje en las que el cáncer les ha desaparecido completamente. Algunos pacientes a los que les habían dado semanas de vida en 2011 continúan vivos hoy en día. La otra ventaja es que algunas de estas células no desaparecen del organismo, lo que hace que tenga una protección a largo plazo. Si vuelve a aparecer el cáncer, pueden volver a combatirlo. 

¿Cómo es el proceso de reproducción artificial de linfocitos?
Normalmente se mezclan los linfocitos T con las llamadas células presentadoras de antígeno artificiales capaces de activarlos en suspensión. Sin embargo, este proceso requiere de varios días y, además, no siempre se consiguen suficientes copias que sean funcionales, es decir que sean capaces de eliminar al cáncer. Con nuestros hidrogeles, intentamos mejorar este proceso mediante la mimetización de los ganglios linfáticos y esto es una cosa que en laboratorio no se hacía. Cuando intentas imitar un proceso que tiene lugar en el cuerpo de forma artificial, como la reproducción celular de linfocitos T, suele funcionar mejor si tienes la capacidad de recrear lo mejor posible aquello que ocurre en el organismo.

¿Qué papel juega la impresión 3D?
La impresión 3D nos permite trabajar con hidrogeles más voluminosos que los que no están imprimidos, y, por lo tanto, que pueden albergar más linfocitos T, ya que se pueden diseñar unas estructuras porosas que permiten el intercambio eficiente de nutrientes, gases y desechos en su interior. Además, en un futuro, también nos gustaría poder mimetizar la compleja estructura interna de los ganglios linfáticos.

¿Qué tumores se tratan de esta forma?
Existen diferentes inmunoterapias. Por lo que respecta a la celular, que es en la que yo trabajo, se tratan determinados tipos de leucemia y linfomas, y también funciona bien en melanoma. Después está la inmunoterapia basada en anticuerpos, que funciona bien con todavía más tipos de cáncer.

«Algunos pacientes a los que se les aplicaron estas terapias, les habían dado semanas de vida en 2011 y continúan vivos hoy en día»

¿Y en el resto de tumores se está probando?
Se están probando muchísimo, tanto a nivel preclínico como en ensayos clínicos. Yo colaboro por
ejemplo con la Vall d’Hebron, y ellos están investigando tumores sólidos, en concreto, de mama y de colon. El problema de los tumores sólidos es que las células cancerígenas no solo son capaces de desactivar a los linfocitos T, sino que además forman una especie de pantalla proteica a su alrededor que provoca que las células T no la puedan atravesar. Entonces, los linfocitos T son incapaces de eliminar a las células cancerígenas que se encuentran en el interior del tumor. 

¿Les ha afectado de algún modo la Covid-19 ?
La Covid-19 nos ha afectado en el sentido de no poder ir al laboratorio a trabajar. Pero no en nada relacionado con pacientes, porque aún no hemos llegado a este punto. Todo el desarrollo de hidrogeles lo llevamos a cabo con sangre de personas sanas. Solo pasaremos a la experimentación con enfermos cuando los tengamos completamente validados preclínicamente, y es en esta fase de validación en la que ahora nos encontramos.

¿Esto da pie a la donación de células para otra persona?
Esta es otra de las líneas de investigación en la que se están dedicando muchos esfuerzos. Sería efectivamente mucho mejor disponer de células de otra persona porque se podrían tener preparadas en el hospital para poderlas administrar de forma inmediata a los pacientes, sin tener que pasar por la fase de cultivo celular que acaba llevando unas 3-4 semanas. Sin embargo, eso no es simple, ya que el sistema inmune del enfermo las podría rechazar. En cambio, si te administran tus propios linfocitos T, aunque estén modificados en el laboratorio, esto no pasa.  

¿La inmunoterapia es el futuro contra el cáncer?
Hay mucha esperanza puesta en ella, ya que es un enfoque muy distinto a las terapias convencionales, como la quimio o la radioterapia. Es decir, en las inmunoterapias el foco se pone en el sistema inmune y no en el tumor. Es por eso que es un campo muy nuevo para explorar y para poder encontrar soluciones en las que antes ni se pensaba. No sabemos cómo de bien funcionarán las inmunoterapias de aquí a 20 años, pero si tuviera que apostar diría que es una de las opciones más esperanzadoras que tenemos.

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