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Juegos de niños entre el Sáhara y Tarragona

Un grupo de voluntarios vuelve esta Semana Santa a los campamentos de refugiados saharauis en Argelia. Son la vía de intercambio entre niños de aquí y de allí

Norián Muñoz

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El proyecto visita y colabora con las siete escuelas del campamento de Smara en Tinduf, Aregelia. FOTO: Albert Rué

El proyecto visita y colabora con las siete escuelas del campamento de Smara en Tinduf, Aregelia. FOTO: Albert Rué

‘Una Finestra al Món’ (Una ventana al mundo) es un proyecto nacido en Tarragona que llega ya a los diez años y que ha conseguido convertirse justo en eso, en una ventana a través de la cual los niños de aquí pueden hacerse partícipes de la vida de otros niños que viven en unas realidad muy distinta, la de los campos de refugiados saharahuis en  Argelia.

La idea partió de un grupo de educadores de la ciudad, entre ellos Núria Bota, profesora de educación física, pero con el tiempo se ha ido ampliando a voluntarios de muy diversos perfiles. En total un centenar han colaborado durante esta década y reciben el apoyo de la URV Solidària.

Para hacerse una idea de su trabajo, nada mejor que explicar lo que van a hacer justo esta próxima Semana Santa.

Los voluntarios implicados aprovecharán las vacaciones para viajar a los campos de Smara y visitar las siete escuelas con las que tienen relación. Cada uno se paga el pasaje y, además, pone a disposición del proyecto los 30 kilos de equipaje que permite la aerolínea para llevar material escolar y diadáctico.

En esta oportunidad, explica Gloria Blada, una de las voluntarias, una de las prioridades es volver a surtir de materiales a las cinco bibliotecas que se pusieron en marcha hace cinco años gracias al proyecto.

Los profesores locales les han explicado que lo que más falta les hace son materiales didácticos para trabajar con los niños más pequeños que todavía no saben leer y escribir. 

La idea es que cualquier familia de aquí que lo desee pueda donar esos materiales como juegos de letras de madera e imantados, de parejas (memory), dominós o rompecabezas que sus hijos ya no usan para el proyecto. También se pueden comprar y donar, porque los organizadores sólo aceptan material, no dinero, explica Manel Torres, también voluntario.

Intercambio de juegos de patio

Pero más allá del material escolar que llevan, y que siempre hace mucha falta, la idea es hacer un intercambio de experiencias entre los niños de aquí y de allí.

Por eso, por ejemplo, los niños de una escuela de Solsona están preparando la mitad de una obra de arte en una cartulina que luego van a completar otros niños en el Sahara y que luego vendrán de regreso. 

Habrá, además, un intercambio de ‘juegos de patio’. Para ello los niños de la Escola Mare Nostrum de Tarragona, con sus profesores de educación física, están registrando en vídeo las instrucciones de los  juegos a los que más juegan en el recreo, como la araña, a matar o el pica paret.

Los niños de los campamentos, por su parte, también están registrando sus juegos que luego enviarán a los niños de aquí.

Además, también han iniciado un intercambio de correspondencia. Los saharahuis ya han escrito cartas a los niños catalanes y los voluntarios en este viaje les llevaran las cartas de respuesta. 

Igual que en el último viaje también participa un grupo de castellers de los Xiquets de Tarragona que acercará  los castells y sus valores a los niños

Finalmente, los trece voluntarios que viajan en esta oportunidad, harán talleres con los profesores de Smara para enseñarles cómo sacar provecho al material didáctico. 

Y, más allá de lo que aprenden los niños, explica Bota, indirectamente también es una forma de concienciar a los adultos sobre el conflicto del pueblo saharahui.

Pero quizá lo que más les entusiasma es que algunos de los niños de Tarragona que participaron en las primeras ediciones del proyecto ya son jóvenes que han viajado como voluntarios.La ventana sigue abierta.

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