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Junts pel 155

He aquí el valor de la denostada Carta Magna. En Bonavista PSC, Cs y PP elogiaron la gran utilidad de la Constitución: parar los pies a Puigdemont. Ellos se demuestran amor recíproco y apuntan casi a tripartito
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El acto de Societat Civil Catalana en Bonavista, con la presencia de diputados y candidatos del PSC, PP y Ciutadans.   Foto: Pere Ferré

El acto de Societat Civil Catalana en Bonavista, con la presencia de diputados y candidatos del PSC, PP y Ciutadans. Foto: Pere Ferré

Hay un globo naranja de Cs, alguna bandera de España en las butacas y un señor con un chándal del Real Madrid. Esto es Bonavista. Jaime Climent, presidente de Societat Civil Catalana, casi se emociona, tal es la emoción patria: «Qué gusto da pasear por Bonavista estos días. No hay ni una sola bandera que no sea apreciable». 

El barrio, aquel distrito rojo clásico, el cinturón proletario por excelencia de Tarragona, lleva meses con centenares de rojigualdas ondeando orgullosas, forjando un frente, como se va a hacer aquí, en el Teatre Bonavista. 

No es baladí la elección. Las calles de Bonavista, como Manhattan, tienen número y no nombre, con una excepción: la Plaza de la Constitución. Aquella inauguración de 1981 y los 39 años de la Carta Magna se celebran en este acto que acoge a 300 personas y buscan el confort del unionismo frente al ‘demonio’ soberanista. La idea principal: la Constitución, tan denostada hoy, ha servido para parar el golpe de Estado de Puigdemont. De la matraca independentista a la matraca constitucionalista, que no es moco de pavo. Salvador Caamaño, presentador, habla de que el «separatismo lleva años imponiendo una dictadura blanca donde se adoctrina y se fomenta el racismo y el odio».

Alto voltaje para empezar, por mucho que las estrellitas y unas grandes letras rojas con las palabras ‘Bon Nadal’ decoren la escena. Si esperaban que Alejandro Fernández, cabeza de lista del PP, rebajara el tono tremendista, desistan: «El mal más profundo de nuestra era es el nacionalismo identitario. La identidad no debe servir para menospreciar al vecino, diciéndole que te roba»

Más tralla: «Decir que la Constitución es franquista es una gilipollez», asesta Alejandro, que se lleva aplausos. Y acaba: «No permito que se diga que la Transición fue un fracaso. El fracaso son ellos, los independentistas». 

Tanta comunión hay aquí que se diría que se está alumbrando un nuevo partido, algo así como un Junts pel 155, un tripartito que guarde las esencias de la ‘Consti’. «El separatismo nos ha unido», dice la diputada Lorena Roldán sobre esta buena relación de su partido con el PSC y el PP.

Para que luego diga que el Procés ha roto relaciones familiares, ha traído el caos a las reuniones de domingo y ha crispado los grupos de WhatsApp. Dice Roldán que Puigdemont se saltó el Estatut y la Constitución y «convirtió el Parlament en su cortijo». 

David Pérez, diputado del PSC, le pone humor para definir ese ‘ménage à trois’, en el que rivales en las urnas no dejan de lanzarse flores unos a otros: «Jamás pensaría que acabaría haciendo propaganda de otros partidos». Él es el más claro a la hora de dejar de enjabonar a la Constitución y proponer reformas (la federal, entre otras) para un texto que a veces parece tan pétreo como las tablas de la ley. El resto pasan de puntillas por un posible lavado de cara pero sí sacan pecho de su utilidad, 155 mediante. «La Constitución ha servido para frenar este golpe de estado a la democracia», vuelve Roldán: «No estamos de acuerdo en reformarla para hacer un traje a medida de Puigdemont. Ahí no nos van a encontrar». 

En el fondo, da igual lo que suceda con la reforma. El público quiere las garantías que le brinda Roldán, la estrella emergente y mediática de Cs. Ella, natural de Parc Riuclar –otro enclave de inmigración que moldeó la ciudad– conoce bien el terreno. Lorena, que cierra el acto, se viene arriba: «Acabaremos con la pesadilla del Procés. Han echado a pelear a las familias. Nadie va a tirar por tierra el esfuerzo de nuestros abuelos». Promesa de esta entente a tres bandas por la Constitución. Pérez, del PSC, avisa: «Va a costar muchísimo ponernos de acuerdo tras el 21-D, pero lo haremos. No se repetirán las elecciones». 

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