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Juzgado por poner 91 trampas para cazar conejos

El fiscal pide para el acusado nueve meses de prisión, prohibición de cazar durante cuatro años y el pago de una multa de 2.160 euros

ÀNGEL JUANPERE

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Una de las trampas localizadas por el guarda rural. FOTO:DT

Una de las trampas localizadas por el guarda rural. FOTO:DT

La Fiscalía de Tarragona ha presentado cargos contra un hombre acusado de haber instalado trampas en el término de Constantí para cazar conejos. El hombre está acusado de un delito contra la caza y pesca, que castiga al que «sin estar legalmente autorizado, emplee para la caza o pesca veneno, medios explosivos u otros instrumentos o artes de similar eficacia destructiva o no selectiva para la fauna». Por este delito, el fiscal pide una pena de nueve meses de prisión, inhabilitación especial para profesión y oficio relacionados con los animales por dos años y el mismo tiempo para ejercer el derecho de cazar o pescar.

Por otra parte, el fiscal imputa al acusado un segundo delito: «El que cace o pesque o realice actividades de marisqueo relevantes (...) en terrenos públicos o privados ajenos, sometidos a régimen cinegético especial, sin el debido permiso de su titular o sometidos a concesión o autorización marisquera o acuícola sin el debido título administrativo habilitante». En este caso, el castigo que se solicita es el pago de una multa de 2.160 euros e inhabilitación para cazar durante dos años.

En el escrito de acusación, al que ha tenido acceso el Diari, se recoge que a las 6.55 horas del 26 de mayo de 2017, el acusado fue sorprendido por el guarda rural de Constantí. Observaba el estado de los 91 lachos metálicos sin tope –una especie de trampa hecha con alambre– que previamente había colocado en diversos puntos de un área privada de caza, de la que no era socio ni carecía de autorización para cazar allí y fuera del periodo habitual, que es de octubre a febrero.

Los lazos de metal son medios no selectivos de caza y ocasionan terribles padecimientos a las presas que en ellos caen.

Según informó el Diari en su día, las trampas estaban en una extensión de aproximadamente 1,16 kilómetros del área privada de caza La Constantinenca, en la valla que separa la zona de la autopista.

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