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Juzgan el caso del farmacéutico de Torreforta muerto en un traslado a BCN

Enrique Gheron falleció en 2014 de un infarto en un traslado a Bellvitge por estar cerrada la Unidad de Hemodinámica del Joan XXIII. El suceso movilizó a la sociedad para que el servicio abriera, por fin, las 24 horas. El día 25 es el juicio

Raúl Cosano

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La farmacia de Torreforta que regentaba Enrique Gheron. Su muerte precipitó las protestas para que Hemodinámica abriera 24 horas.  Foto: C. I.

La farmacia de Torreforta que regentaba Enrique Gheron. Su muerte precipitó las protestas para que Hemodinámica abriera 24 horas. Foto: C. I.

«Sólo quiero saber la verdad. Si la hubiera sabido desde el primer momento, no habría llegado hasta aquí», explica Maria Victoria Viu, la que fuera mujer de Enrique Gheron, el farmacéutico de Torreforta que, a los 76 años, falleció el 25 de diciembre de 2014 por un infarto de camino a Barcelona después de no poder ser atendido en el Hospital Joan XXIII. La parte demandada es el Institut Català de la Salut (ICS). 

El mediático caso llega a juicio más de tres años después. El señalamiento está previsto para el 25 de abril, a las 10.00 horas, en el Contencioso-Administrativo número 2 de Tarragona. «Se trata de una reclamación a la administración por la vía patrimonial. Se hace una reclamación patrimonial por daños, por falta de medios a disposición del paciente», indica José Aznar, el abogado de Defensor del Paciente que se ha encargado del caso. 

Un antes y un después

El fallecimiento de Gheron fue un punto de inflexión en la lucha social por conseguir que la Unidad de Hemodinámica de Joan XXIII abriera las 24 horas. Por entonces, estaba operativa únicamente de 8 a 20.00 horas. Todos los códigos infartos que se produjesen fuera de esa franja horaria debían ser trasladados a Barcelona. 

La propia viuda participó de las movilizaciones para pedir la apertura total y evitar así el traslado a la Ciudad Condal. Ya por entonces, Viu se planteaba tomar medidas y, sobre todo, luchar para que algo así no volviera a suceder. Buena parte de la sociedad tarraconense vivía por entonces días de constante movilización, en mitad de una época de recortes presupuestarios en la sanidad por parte de la Generalitat

Aquella muerte marcó un antes y un después. Unos días después del fallecimiento, en enero de 2015, sindicatos, pacientes y trabajadores se encerraron en las dependencias de los servicios territoriales de Salut en Tarragona.

Después de un sinfín de reivindicaciones, a partir de febrero de 2015 la Unidad de Hemodinámica empezó a abrir las 24 horas. «Pienso en todas las personas que están vivas gracias a esa apertura de la unidad de 24 horas, en la gente, incluso en el personal sanitario que ha necesitado alguna vez ese servicio y que vive gracias a eso», cuenta ahora Maria Victoria Viu, que en aquellos momentos tan duros dice haberse sentido apoyada en todo momento por las entidades sociales de Tarragona, por los barrios e incluso por el alcalde, Josep Fèlix Ballesteros. 

«Voy simplemente a conocer la verdad. Es lo que he buscado desde el principio», comenta la viuda de Gheron, que comenzó un proceso largo y arduo de recabar información después del fallecimiento de su marido. «A partir de la negación que se me hizo en algún momento de los informes, comenzó mi interés por llegar hasta aquí y conocer la verdad de lo que sucedió», relata ella. 

Los hechos, según relata Viu, indican que Gheron tardó casi cuatro horas entre ser atendido en Joan XXIII y su fallecimiento en la ambulancia, en el viaje a la altura de El Vendrell: de su llegada a urgencias a las 19.06, a su fallecimiento, a las 22.42 horas, camino de Bellvitge. 

Bellvitge, la alternativa

«Salió dos veces en la ambulancia en dirección a Barcelona. Eso quiere decir que los médicos creían que se podía salvar, que había remedio. Si no, ellos mismos te dicen de entrada que no pueden hacer nada», explicaba en su momento Maria Victoria Viu. 

La esposa del farmacéutico narra así lo sucedido aquel día de Navidad: «Llegamos a Urgencias a las 19.06. Le empiezan a examinar y varios médicos me dicen que le están haciendo pruebas. Antes de las 21.00 horas me comunican que está teniendo un infarto pero que lo han estabilizado. También me dicen que, dada la situación, la unidad de hemodinámica está cerrada y que optan por trasladarlo a Bellvitge». 

En ese momento, Maria Victoria, que no puede acompañar a Enrique en la ambulancia medicalizada, opta por coger un taxi. «La ambulancia sale y yo, que tardo un poco más, recibo una llamada a las 21.25 horas diciendo que mi esposo está en Joan XXIII. Había sufrido otra crisis y la ambulancia había tenido que regresar». 

Una vez llegó, ella misma, que padece del corazón, tuvo que ser también ingresada, hacia las 21.53 horas, en el propio hospital. «Un poco más tarde, me dice el equipo médico que esté tranquila, que mi marido había tenido un problema en la ambulancia y había tenido que volver, pero que lo habían vuelto a estabilizar. Me dicen que deciden llevarle otra vez a la unidad de hemodinámica de Bellvitge», explica ella. 

En ese segundo trayecto es cuando Enrique Gheron acaba falleciendo por paro cardiaco, aproximadamente a la altura de El Vendrell. «Los médicos me dijeron poco después que no había conseguido llegar a Bellvitge», cuenta Viu, que lamenta toda esa pérdida de tiempo provocada por no haber estado abierta la unidad. 

«Inevitablemente me pregunto: ¿qué habría pasado si la unidad estuviera abierta? No se habría perdido tiempo entre tanto ir y venir», se cuestiona Viu, en busca de certezas y aclaraciones: «Es contradictorio que en el primer traslado se vuelva hacia atrás en lugar de seguir hacia Bellvitge, sabiendo que la orden del traslado era porque hemodinámica estaba cerrada en Tarragona». 

Apenas mes y medio después  –el día 16 de febrero–, la unidad pudo abrir las 24 horas. Dado el elevado número de casos que atiende, ahora se prevé en el futuro la apertura de una segunda sala para ofrecer más cobertura.  Fuentes del Institut Català de la Salut (ICS) han declinado hacer declaraciones sobre un caso que está pendiente de juicio. 

Enrique Gheron fue una persona muy conocida y apreciada en todos los barrios de Ponent. El farmacéutico regentó su negocio durante 50 años, los últimos, en el local del número 19 de la calle Segarra, en Torreforta. 

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