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La Audiencia de Tarragona condena a seis años de prisión a un hombre por importar cocaína en tornillos

El acusado llevaba en su coche herramientas para sacar la droga, que fue detectada en el aeropuerto de Barajas

Àngel Juanpere

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El envío del acusado llegó al almacén de una empresa del centro de carga aérea del Aeropuerto de Barajas

El envío del acusado llegó al almacén de una empresa del centro de carga aérea del Aeropuerto de Barajas

Un hombre que inicialmente se enfrentaba a nueve años de prisión por importar cocaína desde Sudamérica en el interior de tornillos ha sido finalmente condenado a seis años de cárcel y a pagar una multa de 77.324 euros, según la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona.

La sentencia recoge que el 21 de abril de 2015 se remitió desde la República Dominicana un bulto dirigido a una residente en la demarcación. Al día siguiente, el envío llegó al almacén de una empresa del centro de carga aérea del Aeropuerto de Barajas. Tras ser seleccionado dicho paquete para efectuar una inspección aleatoria, el mismo fue pasado por el aparato de rayos X. Los agentes observaron cómo en el interior de unos tornillos –que iban en el paquete– se apreciaba materia orgánica. Por ello solicitaron permiso a la autoridad aduanera para la inspección del mismo, procediendo a efectuar un puncionado en uno de los tornillos, detectando la presencia de polvo blanco, que dio positivo a la cocaína al reactivo narcotest.

El juez de guardia autorizó la entrega vigilada del envío. Para garantizar la seguridad de la entrega controlada se pidió sustituir la posible droga por otra sustancia inocua. El juez lo autorizó.

El 1 de mayo, con autorización del Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona, se abrió el paquete. Se encontraron 44 tornillos, cinco cruces y cinco empalmes, todo ello de metal. Tanto las cruces como los empalmes estaban huecos, sin ningún tipo de sustancia. De dentro de los tornillos se extrajeron 1.452 gramos de una sustancia, que resultó ser cocaína y levamisol. La pureza de la cocaína era de aproximadamente el 63%, con lo que la cantidad total base era de 915 gramos. Su valor fue pericialmente tasado en 77.324 euros.

Entrega controlada

Se puso en marcha un dispositivo de entrega controlada del envío para identificar y detener a su destinatario. Se dejó que el paquete fuese entregado por una empresa de mensajería.

El día 4 la furgoneta de reparto se dirigió al domicilio de la destinataria. Cuando se encontraba allí, el acusado se acercó a recoger el paquete «con conocimiento de que en su interior había cocaína, para posteriormente, tras la extracción de la droga con las herramientas que él mismo portaba en su vehículo, proceder a la distribución de la sustancia estupefaciente». En ese momento fue detenido.

En su coche llevaba una serie de herramientas: radial, soporte de metal, destornillador, un torno de sujeción, etc. Es el material que habría utilizado para sacar la droga del interior de los tornillos.

En el juicio, el acusado reconoció que tenía que recibir un paquete enviado por un tal Pedro Díaz, apareciendo como destinataria una mujer, siendo conocedor de que dentro había cocaína. Contactaron con él en España, indicándole que iban a enviar el paquete a la dirección señalada, informándole de la forma en la que vendría la sustancia (en unos tornillos gruesos), que tendría que ir a recogerla y después extraer la droga.

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