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La Avinguda d’Andorra de TGN tendrá un nuevo parking disuasorio de más de 180 plazas

El proyecto forma parte de la urbanización del plan parcial 01, que está en la fase final de su tramitación y podría iniciar sus obras a lo largo del primer trimestre del año que viene

Núria Riu

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Vista aérea de los terrenos en los que se habilitará el nuevo parking disuasorio. FOTO: PERE FERRÉ

Vista aérea de los terrenos en los que se habilitará el nuevo parking disuasorio. FOTO: PERE FERRÉ

La Avinguda d’Andorra contará con un nuevo parking disuasorio, que debe evitar la entrada de vehículos al centro de la ciudad desde la carretera de Valls. Este ocupará una superficie de 2.476 metros cuadrados y, según los primeros cálculos, permitirá el estacionamiento de entre 180 y 200 vehículos.

La nueva zona de estacionamiento se ubicará en los terrenos próximos a la rotonda en la que se cruzan la Avinguda d’Andorra, con la Avinguda de Catalunya. Actualmente en esta superficie ya aparcan muchos turismos de forma no regulada, no obstante, el espacio estaba condenada a desaparecer cuando se iniciara la urbanización de este entorno, dado que está comprendido dentro del Pla Parcial 01. Finalmente, el Ayuntamiento de Tarragona ha tramitado junto con los propietarios una modificación de este plan, de forma que «se habilita una finca de uso comercial y a cambio se permite que el aparcamiento que era privado pase a público», explica el concejal de Territori, Xavier Puig. Con la operación, el espacio comercial del PP-01 se ampliará de 1.500 a 1.700 metros cuadrados, en los que está previsto que se instale una gasolinera.

Estos cambios obtenían luz verde por parte de la Comissió Territorial d’Urbanisme del Camp de Tarragona, que en su reunión de ayer aprobó definitivamente la modificación.

Este es uno de los planes parciales que no se ha visto afectado por la anulación del POUM de 2013, debido al avanzado estado de tramitación cuando llegó la sentencia del Tribunal Supremo. El plan afecta a una superficie total de 62.587,32 metros cuadrados, divididos en dos subsectores por el vial de acceso a la A-7 desde la Avinguda Catalunya. Uno de estos ámbitos, el más amplio, es el que queda junto a la carretera de Valls, y comprende la zona conocida como Quatre Garrofers. El segundo subsector afecta los terrenos ubicados al otro lado del vial de acceso a la autovía, detrás de la zona de viviendas donde hay la Asepeyo, hasta el Campus Catalunya.

Puig destaca que este es un plan parcial «muy importante» para la ciudad, ya que reúne dos de los objetivos en materia de urbanismo que son estratégicos para el Gobierno. «Por un lado, arregla una de las entradas a Tarragona y, por el otro, estamos generando un nuevo barrio para ir a pie», afirma.

En total está prevista la construcción de 333 viviendas, lo que permitirá acabar de completar este agujero que quedaba junto al trazado de la circunvalación.

Con la aprobación definitiva de esta modificación, por parte de la Generalitat, los propietarios enfilan la recta final de un proceso de tramitación que arrancó hace treinta años. Así figura en el proyecto de la modificación acordada ayer, en el que consta que en el año 1991 ya se aprobó este plan parcial, que no llegó a desarrollarse.

Ahora, tan solo falta aprobar de forma definitivamente los proyectos de urbanización y de reparcelación para que puedan iniciarse las obras. Sobre el primero, Puig asegura que «se están enmendando algunas deficiencias que se detectaron», mientras que la reparcelación ya está aprobada inicialmente y «está muy avanzado» el proyecto definitivamente.

La administración local estima que «se está trabajando a buen ritmo» y que «antes de fin de año» podría contar todo con el ‘ok’. Y, a partir de ahí, ya podrá abrirse la fase para licitar las obras para que las máquinas ya puedan entrar. Con todo, el responsable municipal de urbanismo calcula que el inicio de los trabajos podría situarse a lo largo del «primer trimestre» del año que viene.

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