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La Biblioteca de Torreforta no se trasladará todavía

Los trámites avanzan a paso lento, así que las obras se iniciarán previsiblemente en 2019. Ya se cumplió un año del Pla de Biblioteques y no hay noticia del resto de bibliotecas de proximidad proyectadas

Norián Muñoz

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Además de ser centro de lectura, la Biblioteca de Torreforta organiza muchas actividades como este casal de verano.  FOTO: Facebook

Además de ser centro de lectura, la Biblioteca de Torreforta organiza muchas actividades como este casal de verano. FOTO: Facebook

Que la Biblioteca de Torreforta tiene un uso intensivo lo demuestran las cifras. En la primera mitad del año, de enero a junio,  más de 45.000 usuarios han pasado por ella no sólo a consultar libros, sino para acudir a talleres, usar Internet... 

Y que se ha quedado pequeña también volverá a quedar en evidencia la semana  próxima, cuando comiencen las clases y vuelva la competencia entre usuarios por un espacio que mide 330 metros cuadrados.

Con el fin de contar con un lugar más desahogado, el pleno del Ayuntamiento de Tarragona aprobó en el año 2015 el traslado del equipamiento cultural a un espacio del Mercat de Torreforta (que está justo al lado y que permanecía vacío desde hace más de 20 años). A día de hoy, el único paso visible del traslado ha sido la limpieza, a principios de año, del nuevo local.

A expensas del Pla Funcional

Desde el ayuntamiento explican que no fue sino a finales del mes de julio cuando la Generalitat aprobó el plan funcional elaborado por el consistorio. En dicho plan se identifican las necesidades del servicio, el entorno, y se concretan los recursos humanos y técnicos que hacen falta para el funcionamiento y mantenimiento posterior. 

Una vez aprobado el plan funcional, señalan que están en vía de contratar el plan técnico de construcción que elaborará un arquitecto. Cuando el arquitecto haya acabado el plan técnico se licitará la adjudicación de la obra y se comenzará a construir. «La previsión es que a finales de año, noviembre-diciembre, se pueda iniciar la adjudicación», apuntan. En resumen, que casi con toda seguridad, las obras no arrancarán hasta el año que viene.

Más que una biblioteca

Los vecinos no están satisfechos con el ritmo al que está marchando el traslado, aunque tiran de paciencia: «Sabíamos que las cosas no iban a ir muy rápidas», como apunta Úrsula Marín, de la AAVV Progresista Torreforta. Defiende, eso sí, la necesidad de espacio, «aquí la biblioteca es mucho más que eso, es un punto de encuentro del barrio».

Algunos vecinos ya habían mostrado su desconcierto porque el presupuesto dedicado este año a bibliotecas y equipamientos culturales era de 300.000 euros, mientras el traslado estaba cifrado en 400.000.

En aquel momento la concejal de cultura, Begoña Floría, quien quedó a cargo del Pla de Biblioteques después de la salida del cargo de Josep Maria Prats, aseguró que el compromiso con el traslado era firme y que los presupuestos para esta obra serían plurianuales, por lo que el desfase en el presupuesto no debía preocupar.

Sin más noticias del plan

El traslado de esta biblioteca es el primero de los cometidos que se plantea el Pla de Biblioteques 2017-2022 que se aprobó en junio del año pasado. El plan para cinco años que ya ha consumido el primero de ellos, se comprometía, además del traslado de Torreforta, a poner en marcha bibliotecas de proximidad en la Part Alta, el centro, la Part Baixa, Sant Pere i Sant Pau y Sant Salvador. Valga recordar que, desde 1990, cuando se puso en marcha la de Torreforta, la ciudad no cuenta con ninguna biblioteca nueva.

En el caso de la Part Alta se adelantó que se podría llegar a un convenio con el Arquebisbat de Tarragona para que la biblioteca del Seminari funcionara como el equipamiento municipal de esta zona ampliando su horario y acogiendo material municipal.

También se planteó entonces  remodelar el punto de lectura de Sant Pere i Sant Pau y adaptar espacios en los centros cívicos para habilitarlos como puntos de lectura.

Hasta ahora, al menos públicamente, no hay noticia de que los nuevos puntos de lectura se hayan puesto en marcha. Sólo se tiene conocimiento de la creación del Servei Municipal de Biblioteques de Tarragona, que se materializó en noviembre del año pasado, que se encargará de gestionar y coordinar los nuevos equipamientos.

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