La CUP tensa la cuerda con ERC y podría votar en contra

Los cupaires critican la propuesta de Ricomà y se suman a PSC, Cs y PP en su oposición a la rebaja de currículum para ocupar el cargo

Octavi Saumell

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Pau Ricomà junto a Laia Estrada y Dídac Nadal, en una imagen de archivo. Foto: C.P

Pau Ricomà junto a Laia Estrada y Dídac Nadal, en una imagen de archivo. Foto: C.P

El gobierno municipal (ERC–ECP) deberá negociar hasta última hora para poder aprobar la nueva plaza de alto cargo de Cultura. Ayer, uno de sus teóricos aliados de la oposición –la CUP– se mostró especialmente crítica con la propuesta lanzada por el alcalde para que no sea «imprescindible» que el futuro coordinador del área de Cultura cuente con un título universitario, y que todo parece indicar que quiere otorgarse al Cap Tècnic de Producció Cultural, Xavier González.

«No estamos, en absoluto, de acuerdo. Se está creando un cargo a medida que implica un grave agravio hacia el conjunto de trabajadores, tanto de Cultura como de todo el Ayuntamiento», indica la portavoz de las cupaires, Laia Estrada, quien considera que el ejecutivo de la Plaça de la Font «se equivoca con esta forma de proceder, ya que se parece demasiado a lo que hemos criticado del anterior gobierno».

Por ello, Estrada tensa la cuerda con el gobierno local y pide a Ricomà que «si quiere a una persona concreta para Cultura, que sea honesto y lo haga mediante un cargo de confianza». De hecho, en el pleno de este viernes, la propuesta se votará aparte del resto de puntos relativos a personal del Consistorio tras el «no» que la CUP expresó en la comisión informativa del pasado lunes.

Por su parte, desde Junts per Tarragona se declinó ayer realizar manifestaciones públicas al respecto. El voto de CUP y Junts es clave para que la modificación del puesto de alto cargo pueda tirarse hace adelante, ya que si no se llega a la mayoría absoluta –14 votos– la propuesta no se aprobará. A día de hoy, el ejecutivo solo tiene asegurados los siete votos de ERC y los dos de En Comú Podem, ya que aún son una incógnita los tres de Junts per Tarragona y los dos de la CUP.

«Se pierde profesionalización»

Igual de crítica se expresa la portavoz del PSC, Sandra Ramos. «Es un tema que solo gusta al gobierno. Ni la oposición ni los sindicatos estamos de acuerdo, ya que con la modificación pasamos de una gerencia profesionalizada con expertos en la gestión cultural a no necesitar ningún tipo de titulación universitaria ni específica».

Por su parte, el líder de Ciutadans, Rubén Viñuales, califica como de una «cacicada absoluta» la propuesta del alcalde Ricomà. «Decían que querían ser el gobierno del cambio, pero lo cierto es que lo que desean es enchufar a los suyos para dominar los entes municipales en base al independentismo y no a los méritos profesionales», resalta el líder de la formación naranja, quien critica que «pese a que le cambian el nombre de la plaza de Cultura se mantiene la retribución económica».

«Una plaza a medida»

Sin lugar a dudas, la formación que se muestra más crítica con la modificación del puesto de trabajo de alta dirección es el Partido Popular, una formación que reclama la convocatoria de una Junta de Portaveus de carácter urgente para abordar esta propuesta. «Exigimos transparencia para evitar que una plaza técnica se convierta en un cargo de confianza a dedo de la causa de Esquerra bajo el disfraz de un puesto de trabajo municipal», indica el portavoz del PP, José Luis Martín.

El líder de la formación conservadora considera que «una modificación tan arbitraria solo debe hacer pensar en la creación de una plaza a medida de alguien en concreto». Por ello, el político popular asegura que su partido criticará «cualquier trato de favor, que no se gestione desde la igualdad de oportunidades para toda la ciudadanía y que no se garantice que las plazas de dirección técnicas sean ocupadas por las personas más preparadas». Finalmente, José Luis Martín acusa al alcalde Pau Ricomà de «instrumentalizar la Cultura para ponerla al servicio de su causa independentista», y lamenta «el cinismo» de que «ahora diga que quiere acabar con el clientelismo».

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