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La Covid-19 deja en evidencia la falta de baños públicos en Tarragona

En la ciudad no hay lavabos de libre acceso y, con las restricciones en el horario de los bares, es casi imposible encontrar dónde acudir. El Ayuntamiento asegura que instalará nuevos

NORIÁN MUÑOZ

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Estos baños de la estación de autobuses son de los pocos de acceso libre en Tarragona pero no siempre están en funcionamiento. FOTO: PERE FERRÉ

Estos baños de la estación de autobuses son de los pocos de acceso libre en Tarragona pero no siempre están en funcionamiento. FOTO: PERE FERRÉ

Cuenta un repartidor de comida a domicilio que «la vejiga se acostumbra a todo, más en estos tiempos. Está mal decirlo, pero al final somos como los perros». Lo dice tras reconocer que esta es una ciudad inhóspita en lo que se refiere a contar con un baño disponible para hacer las necesidades, más en tiempos de pandemia en que los bares, la opción más socorrida, pasan horas cerrados.

Hacemos un pequeño recorrido para comprobarlo, comenzando por la estación de autobuses, un sitio lógico si queremos simular los pasos de algún visitante que llega a la ciudad. La primera sorpresa es que, justamente cuando acudimos, están cerrados por limpieza y nos envían a los de fuera, los que están en los andenes, ambos cerrados también.

En un bar cercano nos explican que dejan entrar al baño a quienes se lo piden en las horas en que están abiertos, pero cuando llega la hora en que solo pueden servir para llevar no lo hacen y eso les ha acarreado alguna discusión. «A mí la policía me exige que a esas horas no deje entrar a nadie... Aunque el otro día vino un señor que parecía apurado y no me atreví a decirle que no», explican.

En otro establecimiento, nos dicen que con la Covid-19 están poniendo más atención y más tiempo en la limpieza. «Antes limpiaba siempre a las mismas horas, pero ahora cada vez que veo que va entrando gente voy detrás con los guantes, la lejía y un flis flis desinfectante», dice la dueña de un restaurante.

La siguiente parada es el Mercat Central. Allí los baños en la planta inferior están en condiciones aceptables, aunque comienza a formarse cola, en parte porque, para mantener las distancias, no se pueden usar todas las cabinas de lavabos y uno de cada dos lavamanos está clausurado por lo mismo. Una mujer mayor que va con el carrito de la compra dice que lo de hoy no es nada, que el martes pasado, que había mercadillo, la cola llegaba hasta fuera del mercado.

Pensamos entonces en lo que pasaría si nos entretuviéramos haciendo compras entre algunas de las tiendas que tienen permiso para abrir. Esta vez tenemos suerte porque vamos expresamente a El Lloro de la Negrita. Sabemos que es uno de los comercios adheridos a la iniciativa ‘No puc esperar’ de la Associació de malalts de Crohn y colitis ulcerosa (ACCU). La idea consiste en permitir el uso del lavabo a pacientes de enfermedades inflamatorias intestinales que tienen necesidad continua y a veces impredecible de ir al baño.

Gente solidaria

Melcior Bustos, dueño de la tienda, explica que siempre deja entrar a su baño, aunque no sea el más amplio, pero se sensibilizó especialmente con el problema gracias a una amiga que tiene enfermedad de Crhon y por ello tiene períodos de incontinencia.

El la web www.nopucesperar.es pueden consultarse los negocios adscritos. En Tarragona, además, de un puñado de locales, se han sumado el Ayuntamiento de Tarragona con todas sus dependencias y los centros de salud como hospitales y CAP. Los pacientes, por su parte, deben presentar una tarjeta que les dan por indicación de los médicos del Hospital Joan XXIII y el de Santa Tecla.

A Bustos, como a otras personas que consultamos, les parece «una vergüenza» que en la ciudad no existan baños públicos. «No digo ni siquiera que tengan que ser gratuitos, tal vez se podría pagar algo simbólico por su mantenimiento», opina.

Fuera de servicio por Covid

Y, como se supone que todas las dependencias municipales tendrían que dejar el baño si un ciudadano se lo pide, lo intentamos en la Oficina Municipal d’Atenció al Ciutadà, OMAC, de la Rambla Nova. El vigilante nos dice que no es posible, «están fuera de servicio por la Covid», nos anuncia.

Un rato más tarde encontramos a una abuela con un niño de dos o tres años que está la última de la cola frente a la misma oficina y que pone al niño a orinar entre dos coches. Le preguntamos por qué lo hace y dice que, en esa zona y, con los bares cerrados, no se le ha ocurrido otro sitio donde llevarlo. «Sé que no es fundamento, pero no he sabido qué hacer», reconoce avergonzada.

A lo largo de la Rambla preguntamos su opinión a varias personas mayores y todas se acuerdan de lo mismo, de los baños que alguna vez hubo delante del Motoclub. «Desde entonces no ha vuelto a haber baños públicos en esta ciudad», lamenta un hombre que lee el periódico.

La siguiente dependencia municipal donde se nos ocurre probar es la propia sede del Ayuntamiento, en la Plaça de la Font. Aquí la vigilante de seguridad no nos pone pegas. Los baños están en la planta baja, bien señalizados y son accesibles, tanto en lo que se refiere a barreras arquitectónicas como cognitivas. Además están impolutos. Los mejores del recorrido.

Pero no queremos terminar el recorrido sin antes pasar por una zona donde se concentren niños, así que nos dirigimos al Parc del Francolí. Allí una madre que ha ido a buscar a su hijo a la escuela explica que el parque tiene mucho uso pero no hay ningún baño público; el único disponible es el del chiringuito, que abre en un horario muy restringido. Otra mujer le apunta, no obstante, que sí que hay dos baños «de estos que son de cabina; de los de metal, que se pusieron cuando se inauguró el parque hace más de doce años, pero nunca los he visto abiertos».

La verdad, reconocen las mujeres, es que «si hay pis encuentras solución poniéndolos (a los niños) entre los arbustos, pero, si son cacas, se acabó la tarde porque hay que salir corriendo. Los bares que a veces te dejaban pasar están cerrados».

Voluntad desde el Ayuntamiento

Consultados sobre el déficit de lavabos, desde el equipo de gobierno señalan que «estamos estudiando la implantación de lavabos públicos en la ciudad. Estamos sondeando varias opciones, ubicaciones, precios. Es una inversión que haremos, por los turistas que llegan de lejos para ver Tarragona, pero sobre todo por nuestra ciudadanía, especialmente la gente mayor. Es una apuesta de legislatura sobre la cual haremos inversión. Hace falta antes asegurarnos la tecnología más amable, accesible y segura. Partimos del derecho público de todo el mundo a hacer sus necesidades, sobre todo aquellos que más dificultades tienen para encontrar alternativas».

Por lo pronto, uno de los proyectos importantes de los próximos años, el centro de recepción de visitantes de Porta Tàrraco, contará con baños públicos en el centro de recepción del Camp de Mart. Deberá estar acabado en 2022.

También se han instalado lavabos durante las recientes obras del ampliación del Mercado de Bonavista.

Respecto a los baños de las oficinas y dependencias municipales, en el Ayuntamiento nos explican que, efectivamente, en todas debería estar permitido entrar a hacer uso de los baños.

Además señalan que se está poniendo un énfasis especial en la limpieza, y si antes en los sitios de atención al público o de pública concurrencia se realizaba una vez al día, ahora se limpian tres. También, siguiendo las instrucciones sanitarias, se limpian mucho más frecuentemente los puntos de contacto habitual como pomos de puertas, barandillas, botones de ascensores, grifos, etc. Han cambiado el producto de limpieza que antes era neutro por diluciones de lejía o un producto viricida.

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