La Covid-19 remite y solo provoca el 3% de los ingresos en Tarragona

La recuperación de la movilidad tras el verano cumple dos meses sin aumentos preocupantes y sin sexta ola a la vista

Raúl Cosano

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Vacunación a una mujer en el centro Mas Iglesias, de Reus. Foto: Fabián Acidres

Vacunación a una mujer en el centro Mas Iglesias, de Reus. Foto: Fabián Acidres

Hoy se cumplen dos meses del reinicio de la actividad tras las vacaciones veraniegas y, por tanto, del aumento de la movilidad y las interacciones sociales. El balance epidemiológico de estas semanas que se acercan a la normalidad es más que positivo: la pandemia está completamente estabilizada en Tarragona, según los datos de Salut. Pese a estar estancada y a bajos niveles, la vacunación ha alcanzado altas tasas de cobertura y eso permite que la Covid-19 se esté contrayendo. Hay contagios y brotes concentrados, que se traducen en aumento esporádicos y puntuales de algunos indicadores pero que no van más allá. Las cadenas de infecciones también están controladas por completo. 

«La media de casos y la tasa de positividad se estancan de nuevo. La dinámica está marcada por el número de subidas locales durante una semana que no consiguen expandirse y bajan a la siguiente», radiografían los investigadores del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos de la UPC (BIOCOM-SC). 

Los contagios continúan en su tendencia a la baja. En la última semana se han contabilizado 228 en la provincia, una cifra que ha ido en descenso progresivamente durante los últimos dos meses. En la primera semana de septiembre, hubo 381, pero ni siquiera la vuelta al cole ha aumentado los diagnósticos de Covid-19. Pese a que la Rt, la velocidad de contagio, fluctúa más, la incidencia acumulada va también en retroceso. Por lo tanto, Tarragona está ahuyentando los fantasmas de una sexta ola que, al menos por el momento y pese a los llamamientos a la prudencia, parece improbable. 

Desde hace más de un mes el número de hospitalizados es estable y ronda los 30 pacientes

La situación es también muy tranquila en los hospitales. Desde hace prácticamente un mes, el número de ingresados por los efectos del SARS-CoV-2 se mueve en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre en una horquilla que oscila entre los 25 y los 35 casos y apenas se sale de ese intervalo. «Los enfermos de Covid-19 han ido desapareciendo de los hospitales, ahora el virus no supone ningún estrés, trabajamos con él como una enfermedad más», cuenta Antoni Castro, jefe de medicina intensiva del Hospital Sant Joan de Reus.

Òscar Ros, vocal de relaciones institucionales del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT), añade: «Estamos en unos niveles de incidencia que son aceptables y que los hospitales pueden asumir. Ahora mismo no es planteable que no haya enfermos de Covid-19, irán apareciendo casos pero el sistema los puede asimilar». El coronavirus supone poco más de un 3% de todos las personas hospitalizadas en la provincia. Hay 32 ingresados por el SARS-CoV-2 frente a los otros 865 con otras patologías. Es más, el reto a partir de ahora es abordar el resto de dolencias cuya atención ha quedado aparcada durante la pandemia, incluido el problema del infradiagnóstico. 

El desalojo de las UCI
Más laborioso es el desalojo de las UCI, donde quedan 17 pacientes tarraconenses en situación crítica. Hace justo un año, a inicios de noviembre, había 60 pacientes en ese estado, casi cuatro veces más, en un momento que correspondía con la segunda ola y en el que había muchas más restricciones que en la actualidad. La última piedra de toque ha sido la apertura del ocio nocturno, a principios de octubre, una medida que, por el momento, no ha complicado la situación. Es más, se ha incrementado ligeramente la vacunación entre los jóvenes, que necesitan el pasaporte Covid para poder entrar en locales y discotecas. 

Las visitas a la atención primaria son otro termómetro revelador de la benévola coyuntura. Ha habido 2.768 consultas ligadas a la Covid-19 en los CAP de Tarragona en la última semana. En los siete días previos fueron 2.761 y en los inmediatamente anteriores 2.825. Es otro de esos índices que varían poco y que incluso disfrutan de un ligero repliegue: en la primera semana de septiembre el dato era de algo más de 3.000. 

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