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La Covid frenó las cirugías y las consultas hospitalarias en 2020

El Hospital Joan XXIII tuvo una caída de operaciones del 27%, la Xarxa Santa Tecla del 16%,
y el Sant Joan la redujo al 6% gracias a la sesiones quirúrgicas de tarde de final de año

JOAN MORALES

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Imagen de archivo de una intervención quirúrgica en el Hospital Sant Joan de Reus.  FOTO: ALBA MARINÉ/DT

Imagen de archivo de una intervención quirúrgica en el Hospital Sant Joan de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ/DT

La excepcionalidad que la gestión de la pandemia de la Covid-19 ha supuesto en nuestros hospitales y centros de salud ha puesto a prueba durante estos últimos meses el sistema sanitario hasta límites desconocidos hasta la fecha.

La Covid ha supuesto un terremoto que ha sacudido los cimientos de nuestra sanidad, dejando al descubierto algunas carencias que desde hace años venían denunciando los propios profesionales sanitarios. Un estudio de la consultora del sector de la salud Iqvia, realizado en más de 100 hospitales de España del Sistema Nacional de Salud, arrojaba hace pocos días unos datos preocupantes: Durante el 2020 se realizaron un 18% menos de intervenciones quirúrgicas programadas respecto al 2019 y uno de cada cuatro diagnósticos no se realizaron en comparación a años anteriores.

«El primer trimestre de este año la actividad quirúrgica ha bajado por la tercera ola de Covid»

Los hospitales de nuestra demarcación no han vivido ajenos a esta influencia de la Covid en su día a día y también vieron frenadas las cirugías y las consultas durante el año pasado. En el caso del Hospital Joan XXIII de Tarragona las intervenciones quirúrgicas mayores disminuyeron un 27,4% en comparación con 2019. Y las consultas externas, entre las que se incluyen también las no presenciales, bajaron un 10%.

Por lo que respecta a los dos hospitales de la Xarxa Santa Tecla (Santa Tecla de Tarragona y El Vendrell) realizaron a lo largo de 2020 cerca de 18.000 altas hospitalarias (actividad quirúrgica con y sin ingreso, cirugía mayor ambulatoria y altas obstétricas), registrando una disminución de la actividad del 16%. En cuanto a las consultas externas en atención especializada, los dos hospitales de la Xarxa Santa Tecla realizaron una atención conjunta de más de 302.000 visitas y consultas no presenciales a lo largo de 2020, un 13% menos en comparación con el año 2019.

El año pasado hubo 14 millones de nuevos diagnósticos no detectados en España

Por último, el Hospital Sant Joan de Reus logró contener este descenso de altas quirúrgicas, que al acabar 2020 fue del 6,2% (en 2019 se realizaron 7.464 y en 2020, 7.003). Respecto a las altas médicas (consultas externas), el año pasado se realizaron 6.539 frente a las 7.457 de 2019, un 12,3% menos.

Implicación de los profesionales

El director asistencial del Hospital Sant Joan de Reus, Salvador Sarrà, hace un balance positivo de la actividad quirúrgica del año pasado, a pesar del descenso de 6,2%, «por la implicación de los profesionales quirúrgicos a la hora de incrementar sesiones, hasta un volumen que nunca se había conseguido en este hospital». La clave fue «abrir sesiones quirúrgicas de tarde e incrementar la capacidad de hospitalización», añade el director asistencial del Sant Joan.

Respecto a este 2021, Sarrà recuerda que «durante el primer trimestre, la reducción de la actividad quirúrgica fue muy notable, coincidiendo con la tercera ola de la Covid, la de más impacto de ingresos en el Hospital Sant Joan». No obstante, este centro prevé cerrar este año habiendo recuperado la actividad, aunque «a día de hoy todavía no ha habido tiempo para conseguirlo», añade.

Listas de espera

Desde Iqvia recuerdan que «las diversas fases de desprogramación quirúrgica que han sufrido los hospitales a lo largo de la pandemia han dejado un importante acumulado de intervenciones pendientes de realización. Dichas desprogramaciones de quirófanos, claves para ganar capacidad asistencial cuando los hospitales así lo han requerido, unidas a un menor volumen de indicaciones, han venido a engrosar las listas de espera existentes y a tensar la capacidad operativa de nuestro sistema hospitalario».

Más importante incluso que la caída en actividad quirúrgica programada, inducida en cierta forma por el propio sistema para ajustar su capacidad asistencial, es la caída de nuevos diagnósticos, liderada habitualmente por la demanda de los propios pacientes.

Según el análisis realizado por Iqvia en base a más de un millón de habitantes seguidos a lo largo del tiempo, el número de nuevos diagnósticos ha caído un 25% en términos generales a lo largo de 2020 en comparación con los nuevos pacientes que fueron diagnosticados en 2019.

A diferencia de la actividad quirúrgica programada, donde la mayor parte de intervenciones son electivas con bajo riesgo vital, existen en este caso ejemplos de particular relevancia clínica como el caso de la oncología, con una caída de nuevos diagnósticos del 13%, enfermedades del sistema nervioso (-26%) o patología respiratoria, la más afectada, con caídas promedio del 45%.

Los pacientes que no han sido diagnosticados y tratados al ritmo que deberían en el 2020 entrarán en el sistema con una salud mucho más deteriorada y, en algunas ocasiones, en estadios más avanzados que lo que veíamos hasta ahora. Sin duda, buena parte de los retos para el sistema de salud pasa por abordar ambas situaciones descritas, algo en lo que algunas administraciones ya están trabajando desde hace unos meses.

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