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La Diputació, más en vilo que nunca por la irrupción de nuevas fuerzas

CiU podría perder su mayoría absoluta si la dispersión del voto y el auge de ERC y C´s que auguran las encuestas se hace realidad. Sin embargo, el más perjudicado puede ser el PSC
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Un pleno de laDiputació. Suelen ser muy breves ya que la institución provincial se caracteriza por ser una balsa de aceite donde apenas se suscitan polémicas entre los partidos. Foto: DT

Un pleno de laDiputació. Suelen ser muy breves ya que la institución provincial se caracteriza por ser una balsa de aceite donde apenas se suscitan polémicas entre los partidos. Foto: DT

La Diputació de Tarragona, históricamente convergente, con tonos socialistas y unas ligeras pinceladas del PP y de Esquerra, podría dar entrada a más grupos si se confirman las encuestas, que auguran, por un lado, una dispersión del voto por el hartazgo del ciudadano con los partidos mayoritarios y, por otro lado, el auge de ERC y la irrupción con fuerza de Ciudadanos, que se presenta en los principales municipios.

CiU podría perder la mayoría absoluta de la que ahora disfruta si cae en votos y número de concejales. Todo lo contrario de lo que sucedió en 2011 respecto a 2007. Hace cuatro años, CiU subió de doce a sus actuales catorce diputados a costa del PSC, que bajo de once a nueve. ERC y PP se mantuvieron con dos cada uno.

Si el PSC ya cayó de 2007 a 2011, ahora le podría ir aún peor porque ha presentado un 26% menos de listas. Es decir, hay una cuarta parte menos de pueblos que pueden votar socialista y cuyos sufragios contarían para el reparto de escaños. A Tarragona le corresponden 27 diputados provinciales ya que se sitúa en la horquilla de entre 500.001 y un millón de habitantes (a 1 de enero había 800.962 personas censadas).

Las provincias con menos de medio millón de residentes cuentan con 25 diputados. Las de entre 1 y 3,5 millones, con 31, y las de más de 3,5 millones, con 51. Todo ello sólo en el caso de que la comunidad no sea uniprovincial (como Madrid, por ejemplo) en cuyo caso no hay Diputación.

El reparto de los escaños provinciales se realiza tras las correspondientes elecciones municipales aplicando la Ley D’Hondt. Pero no a nivel de toda la provincia, sino por partidos judiciales-electorales. En el caso de la demarcación de Tarragona, hay cinco juntas electorales –Tarragona, Reus, Tortosa, El Vendrell y Valls– pero ocho partidos judiciales (además están los de Amposta, Gandesa y Falset).

El Tarragonès, dividido

Los distintos municipios se agrupan en alguna de esas cinco juntas electorales, pero sin que correspondan a la división tradicional en comarcas. Por ejemplo, el Tarragonès se subdivide entre Tarragona (la propia ciudad y la zona sur, como Salou) y El Vendrell (Torredembarra y Altafulla están integradas en su junta electoral). La Ribera d’Ebre, por su parte, no corresponde a la Junta Electoral de Tortosa, sino a la de Reus. Y Prades ‘pertenece’, por ejemplo, a la Junta de Valls.

Los 27 escaños se reparten entre esas cinco zonas en función de su población. Así a Tarragona le corresponden siete, como a Reus. A Tortosa le ‘tocan’ seis, cinco a El Vendrell y dos a Valls.

Una vez escrutados los municipios, los escaños se distribuyen entre las candidaturas que hayan obtenido algún edil, pero en función de los votos, no del número de concejales.

«Constituidos todos los Ayuntamientos de la respectiva provincia, la Junta Electoral de Zona procede inmediatamente a formar una relación de todos los partidos políticos, coaliciones, federaciones y de cada una de las agrupaciones de electores que hayan obtenido algún concejal dentro de cada partido judicial, ordenándolos en orden decreciente al de los votos obtenidos por cada uno de ellos», reza la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de Junio, del régimen electoral general.

Los municipios de menos de 250 habitantes tienen la particularidad de que son listas abiertas de manera que el ciudadano puede votar a cada candidato. En ese caso, la normativa establece que «el número de votos a tener en cuenta por cada candidatura se obtiene dividiendo la suma de los votos obtenidos por cada uno de sus componentes entre el número de candidatos que formaban la correspondiente lista hasta un máximo de cuatro».

De la normativa se deduce, por tanto, que cada voto cuenta para las candidaturas con representación municipal. De ahí que, a menos candidaturas, menos posibilidades de obtener diputados, que es lo que le pasa al PSC.

¿Pacto entre CiU y ERC?

El auge de CiU de 2007 a 2011 se cimentó especialmente en las juntas electorales de zona de El Vendrell y Valls. En la primera aumentó un diputado, ya que obtuvo diez concejales más, a pesar de recibir 95 votos menos. Por contra, la debacle socialista le hizo perder un escaño (tuvo 2.423 votos y 18 concejales menos en el conjunto de los municipios del Baix Penedès y Tarragonès).

En la zona electoral de Valls –que incluye municipios del Alt Camp, la Conca de Barberà y el Baix Camp– el PSC perdió su único diputado en favor de CiU.

En todo caso, aunque CiU perdiera algún escaño provincial, un pacto con ERC –más que probable dada la afinidad soberanista de ambas formaciones– le garantizaría la estabilidad en una institución ya caracterizada por la ausencia de polémica y por ser una balsa de aceite.

De los actuales 27 diputados, 22 podrían repetir, ya que vuelven a presentarse por sus respecitivos municipios. Los cinco sin opciones a sentarse de nuevo en el salón de plenos o no se presentan o lo hacen en puestos honoríficos. Destacan especialmente las ausencias de Benet Jané, exalcalde de El Vendrell, y de Albert Vallvé, que ya no será concejal de Tarragona. Su puesto como vicepresidente de la Diputació lo podría ocupar el candidato convergente a la alcaldía de Tarragona, Albert Abelló.

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  • Municipals 2015

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