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La Disfresa d’Or brinda un gran espectáculo

Los 18 grupos participantes se exhiben en el escenario de la Tarraco Arena Plaça en una noche que culmina un año de duro trabajo para las comparsas

Agnès Llorens

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Las comparsas lucieron sus mejores galas. Ganó Aerodance con su rey del bosque invernal  y La Ballaruga, que homenajéo a Cleopatra, quedó segunda. Fotos: Pere Ferré

Las comparsas lucieron sus mejores galas. Ganó Aerodance con su rey del bosque invernal y La Ballaruga, que homenajéo a Cleopatra, quedó segunda. Fotos: Pere Ferré

Seis mil ojos estuvieron pendientes del escenario. La Tarraco Arena Plaça (TAP) de Tarragona vendió ayer la totalidad de las 3.000 entradas que se habían puesto a la venta para poder contemplar la Disfressa d’Or, una de las citas más esperadas del Carnaval tarraconense para las 18 comparsas que pusieron toda la carne en el asador para mostrar el duro trabajo realizado durante todo el año ante la mirada –y abrigos– de la concurrencia, que incluso asistió a una petición de mano sobre el escenario. Una de las novedades de esta edición fue el encargado de coser el acto, el cantante de Pepet i Marieta, Josep Bordas. Su reto era, como mínimo, entretenido: aprovechar los breves descansos entre actuaciones para elaborar junto al público el himno popular del Carnaval con la complicidad del público. 

Durante sus intervenciones –en un acto que destacó por el un ritmo rápido respecto a años anteriores– no faltaron las alusiones a los locales comerciales vacíos, a la mala calidad del esperma de los tarraconenses o el compás de espera que se alarga para la apertura de Ikea. También se tomó una ‘begoselfie’ con el teléfono móvil de la edil de Cultura, Festes i Patrimoni, Begoña Floria, y el público de la TAP. 

Su primera salida en escena ya anticipó lo que sería un acto movido. Al más puro estilo Freddy Mercury y ataviado con el gorro de peluche de Tarracus –quizás para animar al auditorio de cara a los próximos meses–, Bordas inició una noche llena de focos y purpurina que contó con la presencia estelar del Rei Carnestoltes y la Concubina, encargados de abrir el acto.

Las comparsas ofrecieron propuestas para todos los gustos, desde las que apostaban por la espectacularidad hasta propuestas que ponían el foco en los detalles. La alusión a grandes imperios de la antigüedad –romano, griego, egipcio o azteca– marcó una noche en la que también se pudieron contemplar alternativas inspiradas en el mundo del circo o la fantasía, con mariposas, serpientes gigantes y la serie Juego de Tronos, con Trono de Hierro incluido. Y el público aplaudió. Tanto en las gradas como ante el escenario, se vieron pocas sillas vacías a pesar del rigor climático de pleno invierno y la lucha contra el reloj que marca la cadencia de los días laborables, ya que en noches como las de ayer, de música y brillantina, el despertador de la mañana siguiente siempre tiene las de perder. 

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