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La Escola de Música de Tarragona recibe el doble de las solicitudes que puede atender

Ha habido 268 peticiones para cubrir 134 plazas vacantes

Norián Muñoz

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Imagen de una de las audiciones que se celebran estos días en la escuela.  FOTO: Pere Ferré

Imagen de una de las audiciones que se celebran estos días en la escuela. FOTO: Pere Ferré

La Escola Municipal de Música de Tarragona acaba de finalizar un período de preinscripciones en el que ha recibido justamente el doble de solicitudes (268) respecto al número de plazas que tenía vacantes para el ingreso de nuevos alumnos (134).

Los baremos que se siguen para el ingreso son los mismos que para entrar en la escuela. Hay puntos por proximidad de la vivienda, del trabajo y por tener hermanos en el centro, entre otros.

Los cursos infantiles son los que suelen tener más demanda. De hecho, sensibilización 1, el curso donde los niños empiezan, con cuatro años, es uno de los que dejó más niños fuera. Para este curso la oferta era de 54 plazas y se presentaron 80 solicitudes.

Las posibilidades de crecimiento de la escuela, lamenta Montserrat Fortuny, directora del Institut Municipal d’Educació, IMET, de quien de pende la escuela,  son limitadas.

La principal dificultad para ampliar la oferta sería contratar más personal. Recuerda que hasta 2011 el presupuesto de la escuela era sufragado a tres bandas por el municipio, las familias y la Generalitat de Catalunya. Pero en esa fecha la Generalitat dejó de hacer aquella aportación y el esfuerzo del Ayuntamiento aumentó.

En lo que se refiere a la aportación de las familias, el ayuntamiento ha apostado por mantenerla congelada porque, asegura Fortuny, consideran la escuela como un elemento de cohesión social.

Otro inconveniente importante a tener en cuenta es la falta de espacio. La escuela se encuentra en la calle Armanyà, en un edificio contiguo a la Escola Pau Delclòs. La solución que han encontrado en los últimos años ha sido compartir algunos espacios con la escuela cuando ha hecho falta.

Desde cero años

Pero aunque la formación de larga duración que comienza a los 4 años y sigue, curso a curso, hasta los 16 años, es la más conocida, lo cierto es que la oferta de la escuela es mucho más amplia, tal como explica la directora actual, Laura Bernals, quien destaca el éxito que están teniendo los talleres para familias en los que se acoge durante un cuatrimestre a los niños de cero a tres años.

Además, los profesores de la escuela se desplazan a las guarderías municipales a dar clases de música en el Projecte Picanterols y a las escuelas de educación especial de la ciudad con el Projecte MiraSona.

En total, apunta, entre los alumnos a los que se dirigen fuera de la escuela y los que se atienden en la propia sede y en sus aulas de Sant Pere i Sant Pau y Camp Clar, llegan a unas 1.200 personas.

Recuerda, además, que en la escuela funciona el Aula de Instruments Tradicionals, pionera en toda Catalunya en la ensenyanza de los instrumentos tradicionales desde la infancia. 

Finalmente, tanto Fortuny como Alexis Lanza, quien dirigirá la escuela a partir de septiembre, explican que la música no es sólo un entretenimiento, sino que es vital en la formación integral de los ciudadanos y está demostrado su papel en el desarrollo neurológico, por lo que tratarán de hacer nuevos esfuerzos para hacer llegar la enseñanza a más niños.

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