La Floresta denuncia que el mal estado del campo de fútbol municipal «es un riesgo»

El club deportivo y los vecinos piden al Ayuntamiento que mejore las instalaciones. Lo más urgente es el muro perimetral, que se cae a trozos y supone un peligro para los niños

Carla Pomerol

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La Floresta denuncia que el mal estado del campo de fútbol municipal «es un riesgo»

La Floresta denuncia que el mal estado del campo de fútbol municipal «es un riesgo»

«Hace un par de semanas vino el Infantil B del Barça a jugar aquí y me moría de la vergüenza». Estas son las palabras de Miguel Àngel Cruz, presidente de la Associació de Veïns de la Floresta, quien denuncia, desde hace mucho tiempo, el mal estado de las instalaciones del campo de fútbol municipal. El muro perimetral se está cayendo por momentos, el plástico de los banquillos está agujereado y los niños se deben duchar con agua fría porque la caldera hace unos tres años que no funciona. Son algunas de las deficiencias del campo, en el que juegan unos 30 equipos y 400 niños. 
Es indiscutible que La Floresta se ha convertido en uno de los clubes referentes del fútbol base tarraconense con buenos jugadores que año tras año son observados con especial atención por los grandes clubes del país. Pero las instalaciones no acompañan. Los mismos vecinos del barrio fueron los que construyeron el campo en 1973. «Es un equipamiento que de municipal solamente lleva el nombre. Todo lo hacemos y arreglamos nosotros, entre equipo directivo y padres», explica Pablo Pedro González, presidente del CD la Floresta, quien alerta del «riesgo» que existe en el campo.

El problema principal se centra en el deteriorado estado del muro perimetral del campo. El paso de los años ha acabado pasando factura en las paredes hechas de madera. Algunas se han caído y a  otras les falta muy poco. Como medida provisional, el club deportivo ha instalado unas vallas metálicas –las típicas que utilizan las brigadas– para evitar que los niños se caigan por los agujeros. Lo peor es que la grava que soporta las placas de hormigón está cediendo. «Nos da miedo de que se derrumba el campo», asegura González, quien añade haber avisado ya al Ayuntamiento sobre el estado del equipamiento y, en concreto, del muro perimetral. Por su parte, desde la concejalía de Esports del consistorio aseguran que está prevista una inversión en los presupuestos de 2019 para cambiar el muro. «Es lo más urgente», asegura Elisa Vedrina, concejal de Esports.

La caldera se oxida y acaba rajándose. FOTO: P.Ferré

El segundo problema tiene que ver con los banquillos. Los plásticos que cubren los asientos de los jugadores están agujereados. Además, el letrero del campo de fútbol, ubicado en la entrada del equipamiento, está medio roto. «Nos dijeron que alguien intentó robarlo para venderlo al chatarrero y acabaron pillándolo. Lo podrían haber arreglado», explica González. En una esquina del campo hay un cúmulo de caucho amontonado. «Cuando cambiaron el césped dejaron aquí el caucho que sobró. De eso hace tres años», asegura el presidente. 

Se duchan con agua fría

Hace años que los niños y jóvenes del club se ven obligados a ducharse con agua fría. «La caldera se ha oxidado por dentro y, con la presión, acaba rajándose», explica González, quien añade que «técnicos del Ayuntamiento vienen a soldarlo, pero ponen un parche y listos. Al cabo de unos días, vuelve a rajarse». El presidente del club asegura que «siempre nos dicen que tienen una caldera nueva, pero nunca la hemos visto».

Por su parte, un grupo de padres se está encargando de reformar los vestuarios. El club se ha hecho cargo de algunas de las obras del equipamiento, como por ejemplo una sala donde colgar los trofeos, una barrera de seguridad o los asientos de los espectadores.

Prevista una inversión

La concejal de Esports, Elisa Vedrina, asegura que «es el campo en el que más se ha invertido, más de 35.000 euros. Se puso agua caliente, se cambiaron los focos y se ha facilitado el acceso a una sala de estudio anexa». Los presupuestos del 2019 prevén una inversión de 35.000 euros para cambiar el muro perimetral y la caldera, además de una partida de 100.000 destinada para todos los campos municipales. «Durante muchos años no se ha hecho ningún mantenimiento de estos equipamientos», asegura Vedrina, quien añade que «también es verdad que algunos clubes han explotado comercialmente los equipamientos municipales. También entiendo que deben ocuparse de los cuidados del campo».

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