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La Generalitat deniega liberar dos millones de moscas transgénicas

Greenpeace se felicita de la decisión después de que hubiera criticado que se pudiera llevar a cabo el experimento
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El experimento tenía que servir para luchar contra la plaga de la mosca del olivo. Foto: dt

El experimento tenía que servir para luchar contra la plaga de la mosca del olivo. Foto: dt

 

àngel juanpere
Nueva marcha atrás a una empresa británica de llevar a cabo experimentación con moscas transgénicas en el Camp de Tarragona. Las reticencias por parte de la Generalitat a la hora de dar los permisos para soltar dos millones de este tipo de insectos en un recinto cerrado ha provocado que la firma inglesa Oxitec retirase formalmente su solicitud por segunda vez –la anterior ocasión fue en 2013–. Tras conocer la noticia, la organización ecologista Greenpeace –una de las numerosas entidades que mostraron su rechazo a la propuesta– evidenció su satisfacción por la decisión tomada por la Generalitat.
El pasado 29 de abril de 2015, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació  (DARP) recibió una solicitud por parte de la empresa Oxitec Ltd para liberar dos millones de moscas del olivo (Bactrocera oleae) modificadas genéticamente en Catalunya. Concretamente, el experimento se iba a llevar a cabo en una finca de olivos que el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) tiene en Mas de Bover, en la carretera de Reus a El Morell, en el término municipal de Constantí. 
Efectividad
El experimento  consistía en comprobar la efectividad de estas moscas modificadas en la lucha contra la plaga, que está extendida por todo el Mediterráneo. La intención es que las moscas transgénicas macho se emparejen con las moscas hembras nativas y, por lo tanto, introduzcan sus genes modificados en la población existente. Con ello, los ejemplares femeninos dejarán de ser fértiles y la población disminuirá considerablemente, según considera la empresa.
El expediente inició el trámite administrativo a través de la Comissió Catalana de Bioseguretat del DARP, el órgano competente de la Generalitat  para la autorización o denegación de  actividades con organismos modificados genéticamente en Catalunya.
El 28 de julio, el director general de Agricultura, Alfons Vilarrasa, apuntaba al Diari que la decisión se iba a tomar en septiembre, después de que los países miembros de la Comisión Europea hiciesen llegar sus alegaciones. Sin embargo, dos días después, el DARP se reunió con la empresa para informarla de las dificultades técnicas que se observaban para garantizar el confinamiento de la liberación de las moscas modificadas genéticamente. 
Ante el posicionamiento del Departament d’Agricultura i Ramaderia, el pasado miércoles Oxitec hizo llegar un escrito al director general de Agricultura i Ramaderia informándole de su decisión de retirar formalmente su solicitud.  Ante ello, la Comissió Catalana de Bioseguretat procedió al archivo del expediente. 
En 2013 ya se vivió una situación parecida. En aquella ocasión  la Generalitat alegó falta de información relevante y que la liberación planteaba problemas agronómicos y comerciales.

Nueva marcha atrás a una empresa británica de llevar a cabo experimentación con moscas transgénicas en el Camp de Tarragona. Las reticencias por parte de la Generalitat a la hora de dar los permisos para soltar dos millones de este tipo de insectos en un recinto cerrado ha provocado que la firma inglesa Oxitec retirase formalmente su solicitud por segunda vez –la anterior ocasión fue en 2013–. Tras conocer la noticia, la organización ecologista Greenpeace –una de las numerosas entidades que mostraron su rechazo a la propuesta– evidenció su satisfacción por la decisión tomada por la Generalitat.

El pasado 29 de abril de 2015, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació (DARP) recibió una solicitud por parte de la empresa Oxitec Ltd para liberar dos millones de moscas del olivo (Bactrocera oleae) modificadas genéticamente en Catalunya. Concretamente, el experimento se iba a llevar a cabo en una finca de olivos que el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) tiene en Mas de Bover, en la carretera de Reus a El Morell, en el término municipal de Constantí.

Efectividad

El experimento consistía en comprobar la efectividad de estas moscas modificadas en la lucha contra la plaga, que está extendida por todo el Mediterráneo. La intención es que las moscas transgénicas macho se emparejen con las moscas hembras nativas y, por lo tanto, introduzcan sus genes modificados en la población existente. Con ello, los ejemplares femeninos dejarán de ser fértiles y la población disminuirá considerablemente, según considera la empresa.

El expediente inició el trámite administrativo a través de la Comissió Catalana de Bioseguretat del DARP, el órgano competente de la Generalitat para la autorización o denegación de actividades con organismos modificados genéticamente en Catalunya.

El 28 de julio, el director general de Agricultura, Alfons Vilarrasa, apuntaba al Diari que la decisión se iba a tomar en septiembre, después de que los países miembros de la Comisión Europea hiciesen llegar sus alegaciones. Sin embargo, dos días después, el DARP se reunió con la empresa para informarla de las dificultades técnicas que se observaban para garantizar el confinamiento de la liberación de las moscas modificadas genéticamente.

Ante el posicionamiento del Departament d’Agricultura i Ramaderia, el pasado miércoles Oxitec hizo llegar un escrito al director general de Agricultura i Ramaderia informándole de su decisión de retirar formalmente su solicitud. Ante ello, la Comissió Catalana de Bioseguretat procedió al archivo del expediente.

En 2013 ya se vivió una situación parecida. En aquella ocasión la Generalitat alegó falta de información relevante y que la liberación planteaba problemas agronómicos y comerciales.

 

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