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La Guàrdia Urbana precinta un kebab por varias anomalías sanitarias

El termómetro en los congeladores no está visible y el almacenaje de los productos y utensilios de limpieza es incorrecto
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El establecimiento permanecía ayer con los precintos de la Guàrdia Urbana puestos.  Foto: Lluís Milián

El establecimiento permanecía ayer con los precintos de la Guàrdia Urbana puestos. Foto: Lluís Milián

La Guàrdia Urbana hizo efectiva el martes la orden de cierre de un kebab situado en la calle Orosi debido a diversas anomalías higiénico-sanitarias detectadas el pasado mes de julio y que durante este tiempo no han sido subsanadas. El decreto firmado por el teniente de alcalde coordinador jefe del Àrea de Serveis a la Persona, Javier Villamayor, recalca que hasta que no se solucionen los problemas detectados no se podrá reabrir el establecimiento.

El 7 de julio del año pasado, la Guàrdia Urbana redactó un informe en el que se especificaba que en el establecimiento denominado entonces Pizza x Mejor se habían detectado una serie de anomalías.

El 25 de julio, la Unitat Tècnica de Salut Pública realizaba una inspección y un mes después redactaba un informe. En él se recordaba que los responsables tienen la obligación de mantener los locales limpios y en buen estado. Se detectó que en los congeladores no está el termómetro visible, el almacenaje de los productos y herramientas de limpieza es incorrecto, los contenedores de basura no están en condiciones adecuadas y los vestuarios no son adecuados. Ante ello, se instaba al propietario a solucionar las deficiencias «lo más pronto posible para evitar un problema de insalubridad pública».

El dueño, el 9 de octubre, presentó una serie de alegaciones en las que manifestaba que se habían solventado dichas deficiencias, por lo que solicitaba el archivo del expediente. Ocho días después, la Unitat Tècnica de Salut Pública, junto con la Guàrdia Urbana, realizaron una inspección. Se detectó que el establecimiento había cambiado de dueño y que las incidencias sanitarias observadas en la anterior inspección no se habían solucionado. Ello provocó el archivo del expediente contra el anterior dueño y la apertura de otro contra el actual responsable. A éste se le advertía de que si no corregía las deficiencias higiénicas se impondrían sanciones o incluso se adoptarían medidas cautelares.

 

Última inspección

En la nueva inspección realizada por la Guàrdia Urbana el 28 de enero se vio que se había hecho caso omiso al último decreto municipal. Por ello, el concejal delegado de Salut Pública daba tres días al dueño para que cesara inmediatamente la actividad.Asimismo, se le advertía de que en caso de no hacerlo se ordenaría a la Guàrdia Urbana la clausura y el precinto del local, circunstancia que se produjo a las doce del mediodía del martes.

Al final del decreto se recalca que el dueño no podrá reiniciar la actividad hasta que el personal de la Unitat Tècnica de Salut Pública compruebe que se hayan realizado todas las medidas correctoras indicadas.

Durante el año pasado, se abrieron otros cinco expedientes parecidos por problemas de salubridad en establecimientos. Sin embargo, no se precintó ninguno porque antes de un mes las deficiencias estaban subsanadas.

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