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Tarragona Movilidad

«La Laboral necesita 
y se merece un carril bici»

Más de un centenar de alumnos y profesores del Complex Educatiu pedalean hasta el centro de Tarragona para reclamar una vía segura para poder moverse caminando o en bicicleta

NORIÁN MUÑOZ

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Participantes en la ‘bicifestación’ a su llegada a la Avinguda Roma. Contaron con la colaboración de la empresa Dracbech. FOTO: PERE FERRÉ

Participantes en la ‘bicifestación’ a su llegada a la Avinguda Roma. Contaron con la colaboración de la empresa Dracbech. FOTO: PERE FERRÉ

Más de un centenar de personas, entre alumnos y profesores del Complex Educatiu de Tarragona, protagonizaron ayer una «bicifestación» para reclamar un carrill bici que una la antigua Universidad Laboral con la ciudad.

Para la inmensa mayoría era la primera vez que se atrevían a hacer el recorrido en bicicleta, algo que, aseguran, podría convertirse en un gesto cotidiano si contaran con un carril para circular de forma segura. Uno de los alumnos participantes en la protesta reconocía que «a pesar de que íbamos en pelotón, por momentos tuve miedo; los coches y los camiones van muy rápido».

Apuntaban los manifestantes que al Complex Educatiu se desplazan, cada día, unas 2.500 personas del Institut Pere Martell y del Institut Cal·lípolis, así como la escuela de educación especial SOLC. La mayoría de los alumnos de los institutos viven en el centro de Tarragona o en los barrios de Ponent. En el caso de estos últimos, pese a que muchos podrían ir caminando o en bici debido a la cercanía, no se lo plantean porque ni siquiera hay una acera para hacerlo.

Y es que hay que tener en cuenta que la carretera de acceso al complejo tiene un formato de autovía de dos carriles por sentido, lo que hace que los coches circulen a una velocidad peligrosa para peatones y ciclistas.

Jugarse la vida

Una de las impulsoras de la reivindicación de ayer es la profesora Imma Gandhia, del comité de Escola Verda del Institut Pere Martell. Gandhia estuvo yendo a trabajar en bicicleta al instituto durante cinco años. Como vive en Altafulla, venía a Tarragona en tren y desde la estación pedaleaba hasta el complejo.

Gandhia dejó de hacer este recorrido en bici cuando sufrió un accidente. Una furgoneta se la llevó por delante en la rotonda de entrada al complejo. Quedó inconsciente y se fracturó la clavícula y varias costillas. Por eso, aunque está convencida de que sería muy positivo que sus alumnos y compañeros fueran a la Laboral en bicicleta, no los alienta hasta que no haya un carril bici. «Es peligroso», se lamenta.

Asegura que la obra no tendría un coste demasiado elevado porque, en principio, lo que piden es un carril que empalme con el que ya recorre Ponent.

Tanto Gandhia como algunos de los alumnos que participaron en la iniciativa aseguraban que comunicar mejor el complejo a pie o en bicicleta ayudaría a abrirse a la ciudad.

En el manifiesto leído por los participantes insistían en que «la Laboral necesita y se merece un carril bici. Los alumnos que quieren venir en bici deben poder hacerlo con seguridad».

Además de los beneficios desde el punto de vista medioambiental, aseguran que poder acudir en bicicleta ayudaría a descongestionar algunas líneas de transporte público. Relatan, por ejemplo, como por la mañana a quienes van desde Torreforta tienen que esperar más de un bus porque van llenos.

Pendientes de la Generalitat

Gandhia y los alumnos relataban que son escépticos porque el carril ya se lo habían prometido muchas veces, por lo que se decidieron a hacer presión.

Justo ayer el conseller d’Urbanisme de l’Ajuntament de Tarragona, Xavier Puig, explicaba a ACN que en los presupuestos del año que viene ya hay 550.000 euros para el carril que unirá los campus de Sescelades y la Avinguda Catalunya de la URV.

De cara al 2021, Puig avanzó que quieren unir la plaza Imperial Tarraco con los barrios de Ponent. De hecho, ya hay un carril que llega cerca del río Francolí, y la intención es alargarlo por encima del puente que cruza el río y a lo largo de la avenida Roma. Para completar este carril el consistorio tendrá que negociar con la Generalitat para que ceda o permita hacer obras en la C-31B, que llega hasta el Complex Educatiu.

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