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La Part Alta sigue esperando el impulso para su rehabilitación

El Ayuntamiento confía en que la inminente modificación del POUM facilitará las obrasde mejora en esta zona de la ciudad, que presenta 113 edificios en estado de degradación

Núria Riu

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La Plaça de Sant Joan con la Baixada del Roser, donde se encuentra la vivienda que hace unos días generó un susto. Foto: Lluís Milián

La Plaça de Sant Joan con la Baixada del Roser, donde se encuentra la vivienda que hace unos días generó un susto. Foto: Lluís Milián

El desprendimiento de parte del tejado de un inmueble en la Part Alta, que tenía lugar el primero de enero, evidenció de nuevo el mal estado de algunos de los edificios en el núcleo histórico. Las iniciativas de rehabilitación han sido mínimas en los últimos años y el lateral izquierdo concentra en buena parte los edificios más críticos.

El último informe del que dispone el Ayuntamiento de Tarragona sobre este aspecto data de 2014. En aquellos momentos el Àrea de Territori, capitaneada por Carles Castillo, hizo un exhaustivo estudio de inspección de las viviendas en el que se detectó que un total de 113 inmuebles presentaban deficiencias. En concreto, once de estos edificios estaban en situación de riesgo estructural, mientras que los otros 102 tenían elementos de degradación en las fachadas. Además, en las 958 inspecciones que se realizaron en un total de 795 edificios se detectó también que había 173 inmuebles con deficiencias leves.

A partir de las inspecciones realizadas, el Ayuntamiento puso en marcha un plan de actuación en el que se hizo un requerimiento a los propietarios para impulsar mejoras. Se abrieron 38 expedientes y otros 77 estaban en tramitación. Es el balance que hace el Ayuntamiento de Tarragona cuatro años más tarde. Y es que estos datos no se han actualizado. Tampoco ha habido nuevos requerimientos. De hecho, la única información adicional que proporciona el Consistorio es que hasta el día 24 de mayo de 2015 se habían puesto ocho multas coercitivas a los propietarios, que van de los 300 a los 3.000 euros. 

El Ayuntamiento considera que la política de multas no es la solución

El concejal de Territori, Josep Maria Milà, reconoce que en este ámbito la administración local está «maniatada». «La responsabilidad es de los propietarios y nosotros como Ayuntamiento tan solo podemos intentar que no haya desprendimientos», argumenta. Los propietarios que abordan una rehabilitación en la Part Alta pagan tan solo el 10% de los costes, es una de las medidas para facilitar este proceso.

Para el edil responsable de Urbanisme «las multas no son la solución. La única manera son las ayudas a la rehabilitación, porque en la mayoría de los casos son herencias. Arreglar esto es mucho dinero». Estas subvenciones son del Estado, como las que contempla el Plan Estatal de Vivienda 2018-2021 y las gestiona la Generalitat. Pese a ello, si el Ejecutivo de Mariano Rajoy no consigue tirar adelante los presupuestos, las ayudas a la rehabilitación tampoco llegarán este año.

«Más facilidades»
El responsable municipal reconoce que ha habido una «parálisis» que atribuye a «la falta de claridad que supone el exceso de regulación». Algunos de estos edificios están afectados por el Pla Especial de la Part Alta (PEPA) que, aunque ya no está en vigor, impedía que pudieran darse licencias. «Esto ha frenado muchas iniciativas a lo largo de estos años», apunta Milà.

El Consistirio espera revertir la situación a partir de una nueva modificación del POUM que simplificará la ordenación urbanística y que hace cuatro distinciones. Así, la Part Alta se clasificará según su uso residencial (40% del total), superficie viaria (24%), zona verde (6%) y equipamientos (30%). Es una solución intermedia hasta que se redacte el nuevo PEPA y que además prohibirá que se concedan nuevas licencias de apertura de bares musicales y discotecas.

Milà destaca que el cambio llevará una nueva dinámica. «Hay cuatro o cinco inmuebles que tenían esta afectación en el PEPA y que, a pesar de que sus propietarios lo habían solicitado, no les podíamos dar una licencia», reconoce.

Los vecinos hace tiempo que alertan de la degradación del barrio

La situación de degradación del barrio es una cuestión que han venido denunciando sus vecinos en los últimos años. Desde la Associació de Veïns de la Part Alta, su presidente, Manel Rovira, afirmaba a inicios de mes, cuando se produjo el incidente en la Baixada del Roser, que «no hay más incidentes porque en los últimos meses no ha llovido mucho». Mientras que el representante de los vecinos de la Catedral, Jordi Ferré, es especialmente crítico con el estado de las viviendas junto al Arc d’en Toda. El mapa que tiene el Ayuntamiento muestra que el conjunto de estos edificios presenta deficiencias, incluyendo la que provocó un susto hace unas semanas.

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