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La Part Alta tiene 113 casas 'tocadas' tras diez años del episodio de la calle Comte

El 3 de febrero de 2005 36 vecinos del Casc Antic tuvieron que abandonar sus hogares por las grietas aparecidas en sus edificios
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Imagen de varias de las personas que fueron desalojadas la noche del 3 de febrero de 2005. Foto: Ninín Olivé/DT

Imagen de varias de las personas que fueron desalojadas la noche del 3 de febrero de 2005. Foto: Ninín Olivé/DT

Hoy se cumplen exactamente diez años de los desalojos que sufrieron 36 vecinos que vivían en la calle Comte de la Part Alta. La noche del 3 de febrero de 2005, el Ayuntamiento de Tarragona decidió que los residentes en los números 3, 4, 5, 6, 7 y 8 de esa vía –así como los del 8, 10 y 10 bis de la Plaça del Pallol– abandonaran sus casas debido a las grietas que habían aparecido los días anteriores en esos inmuebles.

El motivo de estos desperfectos fue la rotura de una tubería de la red de alcantarillado público, que generó una gran preocupación entre los ciudadanos de la zona y que derivó en la decisión del desalojo masivo impulsada por los técnicos municipales ante el riesgo estructural que presentaban los edificios por las fugas de aguas fecales que se filtraron por las conexiones de la cañería con los inmuebles.

Esa noche, los vecinos fueron trasladados a varios hoteles de la ciudad, en una decisión que significó el inicio de una larga polémica entre los ciudadanos de la Part Alta y el equipo de gobierno, entonces liderado por CiU y PP, ya que los residentes estuvieron entre tres y seis meses alejados de sus hogares.

Se derribaron dos inmuebles

Inicialmente, las conversaciones entre el Consistorio y los residentes fueron duras, con tensas reuniones que lideraron el exalcalde Joan Miquel Nadal, el exportavoz del equipo de gobierno, Joan Aregio, y el entonces concejal de Urbanisme, Jordi Sendra.

Después de semanas de negociaciones, finalmente se llegó a un acuerdo para evitar la vía judicial, que suponía que el Consistorio asumiría los costes de rehabilitación de los inmuebles que resultaron dañados, a la vez que entregaron 72.000 euros a la Associació d’Afectats que se constituyó por los daños morales ocasionados. Asimismo, los residentes solicitaron una subvención a la Generalitat de Catalunya, que ascendió a unos 7.000 euros por vecino. Precisamente, ésta fue la aportación que realizaron los residentes a las obras de mejora.

Posteriormente, y a petición del propietario, se llevó a cabo el derribo de los números 5 y 7 de la calle Comte. Estos trabajos se iniciaron en mayo de 2006 y pese a que estaba previsto levantar bajos comerciales y cinco pisos, actualmente ese espacio es sólo un solar.

Un 35% con deficiencias

Justo una década después, sin embargo, la Part Alta sigue contando con un gran número de edificios que no se encuentran en óptimas condiciones. El pasado mes de diciembre, el Ayuntamiento de Tarragona informó que tiene controlados un total de once inmuebles de la Part Alta que se encuentran en situación de «riesgo estructural», a la vez que reconoció que ha detectado un total de 286 fachadas del Casc Antic con algún tipo de deficiencia. Esto significa que un 35% de los edificios de la parte histórica presenta algún tipo de deficiencia.

Así lo anunció el concejal de Urbanisme, Carlos Castillo (PSC), quien anunció que el Consistorio ha puesto en marcha un plan de acción para poner solución a los edificios de la zona histórica que se encuentran en mal estado.

Carlos Castillo especificó que, a lo largo de los últimos meses, los técnicos de la corporación local han analizado 958 fachadas, que corresponden a 795 edificios del Casc Antic. «El estudio ha consistido en la inspección ocular desde el exterior, ya que el Ayuntamiento no cuenta con competencias para entrar en las viviendas», relató el responsable socialista. El análisis de los expertos municipales ha contado con dos revisiones técnicas en los inmuebles que se han detectado en mal estado y, a partir de este primer examen, se han clasificado en tres categorías, de mayor a menor intensidad de riesgo para la ciudadanía y la vía pública.

Once son los inmuebles de la parte histórica de la ciudad que se encuentran en peor estado, por lo que el departamento municipal de Disciplina Urbanística ya ha abierto los correspondientes expedientes de orden de ejecución tras notificar a los propietarios de los edificios las medidas cautelares que debían llevar a cabo para garantizar la seguridad de los peatones en la vía pública.

Por lo que se refiere a los 102 edificios que presentan elementos degradados en sus fachadas, cabe señalar que la administración local ya ha incoado 25 expedientes, con las mismas órdenes de ejecución, mientras que los otros 77 están en tramitación.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Tarragona también tiene controladas 173 fachadas que tienen algún tipo de deficiencia leve. En este sentido, la administración local ha incoado 13 expedientes y se han remitido las mismas órdenes de ejecución.

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