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«La Part Baixa es una cloaca abierta, da mucho asco»

Los vecinos se plantean poner una demanda colectiva contra el Ayuntamiento, que reconoce que la solución pasa por instalar un colector, pero no hay dinero para pagarlo

Carla Pomerol

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Algunos garajes se llenaron de agua a causa de la lluvia, dejándolos inutilizables. Los vecinos piden responsabilidades. FOTO: acn

Algunos garajes se llenaron de agua a causa de la lluvia, dejándolos inutilizables. Los vecinos piden responsabilidades. FOTO: acn

Dos veces en cinco días. El temporal no da tregua. Cuando los vecinos de la Part Baixa de Tarragona todavía no se habían recuperado de los destrozos provocados por la lluvia la semana pasada, se repite el episodio. Garajes inundados, coches estropeados, plantas bajas con medio metro de agua y mal olor y cucarachas en las calles. Este volvía a ser el escenario que dejó los restos del ciclón Leslie, la noche del domingo.

Ahora, los vecinos se plantean poner una demanda colectiva contra el Ayuntamiento, porque opinan que la causa de las inundaciones es el mal estado del alcantarillado, concretamente del de la Part Baixa. Por su parte, el Ayuntamiento reconoce que la solución es instalar un colector, pero que es necesario encontrar la financiación.

Ayer por la mañana, la presidenta de la Associació de Veïns del Barri del Port, Carmen Puig, recogía las quejas y las denuncias de aquellos vecinos que habían sufrido destrozos en sus propiedades. Era el caso de Cati, la propietaria de un restaurante de la calle Smith. «A las cuatro y media de la madrugada empezábamos a quitar agua del restaurante. No vine antes porque vivo en el Serrallo y los puentes estaban inundados», explicaba Cati, quien aseguraba que había un palmo de agua por toda la superficie. «No solo venía de la calle, también salía agua por el lavabo», relataba Cati, quien ya se imaginaba lo que se encontraría después del episodio de lluvia de la pasada semana. Cuando llegó a su restaurante fue sorprendida por un vehículo aparcado encima de la acera. «La fuerza del agua lo arrastró», decía. 

A pocos metros se encontraba el garaje de la calle Castaños. Durante el fin de semana, una chupona consiguió sacar los 800 litros de agua que se acumularon la semana pasada. No sirvió de nada. Ayer, el garaje volvía estar lleno de agua. La mayoría de vecinos estaban avisados de la llegada del ciclón y, por lo tanto, fueron previsores y decidieron poner a salvo sus coches. Otros no. La imagen de vecinos sacando agua de sus vehículos se volvió a repetir ayer. Lucas Martínez, que vive en la calle Castaños –una de las más afectadas por la lluvia–, se lamentaba sin parar. «Justamente el sábado me entregaron el coche después de que le entrara agua por las lluvias de la semana pasada. Aún no se había secado, y ha vuelto a inundarse», decía. Un mecánico le ayudaba con las tareas. 

Gregoria Muñoz, también vecina de la calle Smith, relataba ayer por la mañana cómo el agua llegaba hasta el ascensor de su edificio. «Ya pasó la semana pasada, vinieron a arreglarlo. Y ahora, otra vez», aseguraba. Igual que Lucas y Gregoria, son muchos los vecinos que han sufrido daños materiales. La mayoría de ellos creen que la culpa de lo que ha pasado es el poco mantenimiento que recibe el alcantarillado. Tanto vecinos como comerciantes han cuantificado los destrozos, para hacerlos llegar a la asociación de vecinos.

Su presidenta, Carmen Puig, no paraba ayer de responder llamadas y recibir a vecinos en el local social de la entidad. «La intención es recoger todas las quejas y trasladarlas al Ayuntamiento. Nos planteamos una demanda colectiva para que el consistorio responda económicamente por los daños  causados por la lluvia», explicaba Puig, quien añadía que «la Part Baixa es una cloaca abierta, da mucho asco. Necesitamos de manera urgente que se instalen colectores que reconduzcan el agua, como ya se hizo en el puente del Serrallo».

Por su parte, el Ayuntamiento asegura que no se trata del mal estado del alcantarillado. «Los problemas de inundabilidad están solventados desde que se instaló un muro en el río Francolí», explicaba ayer el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, quien añadía que «el problema está en la gestión de las aguas fluviales y la solución está contemplada en el Pla Director de Ematsa». Según el edil socialista, está previsto un colector de dos metros que vaya desde la calle Pere Martell hasta el río, pasando por Torres Jordi. «De esta manera, el agua no llegará al Pont de la Petxina del Serrallo», decía Milà, quien reconoce que el problema es que no se encuentra financiamiento para hacer frente a esta obra. 

La calle Sant Pere es una piscina

El Serrallo también sufrió la peor cara de la lluvia, concretamente la calle Sant Pere, en la que se acumuló medio metro de agua. Ayer por la mañana, los vecinos sacaban agua de su escalera y limpiaban la calle, llena de hojas, barro y excrementos. Quimi Gurrea, una vecina, recordaba cómo el agua empezó a entrar en su portal. «Mi hijo y otro vecino se pusieron las botas, esperaron a que bajara el nivel del agua y empezaron a llenar cubos para evitar más destrozos», explicaba Gurrea.

En primera línea de mar se encontraba Albert Mateu, propietario de un restaurante del Serrallo, quien ya pronosticaba lo que ocurriría y decidió apiñar las sillas y las mesas de la terraza para minimizar los daños. «Los destrozos han sido menores que los de la semana pasada, pero está claro que se deben buscar soluciones para mejorar el alcantarillado. No podemos vivir con este miedo», opinaba Mateu.

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