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Tarragona Tradición

La Plaça de la Pagesia celebra la 4ª edición de la Fira de Vi Novell en TGN

El uso y recuperación del embudo para catar es la principal característica de l’Embutada

LAURA ROVIRA

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Degustación de vinos en la Plaça de la Pagesia. FOTO: PERE FERRÉ

Degustación de vinos en la Plaça de la Pagesia. FOTO: PERE FERRÉ

«Reivindicar la cultura y la tradición histórica del vino en Tarragona con un ambiente festivo, este es nuestro objetivo», expresaba Berna, responsable de Santa Teca, organizador de L’Embutada, la Fira de Vi Novell de Tarragona, que este año celebraba su cuarta edición estrenando escenario. La Plaça de la Pagesia ha sido el lugar escogido para realizar el evento y ha substituido al Col·legi de l’Advocacia de Tarragona, lugar donde se hizo el pasado año. Un espacio más representativo de la Part Alta de la ciudad e ideal para el contexto de esta feria.

A las 11 de la mañana ya estaban preparadas todas las copas y los puestos ya empezaban a coger forma y, sobre todo, olor. Diferentes aromas y procedencias pero con algo en común: todos los vinos eran nuevos, acabados de fermentar. «Esta es la única posibilidad que tenemos la mayoría de personas de poder probar este tipo de vinos. Degustar un vino acabado de fermentar es algo inédito», comentaba Berna.

Hasta 17 bodegas diferentes ofrecían una cata de sus vinos recuperando el embudo, una pieza tradicional, que no hace muchos años era imprescindible para poder probar cualquier vino. «Solo queda un artesano de embudo en Catalunya, es un gran profesional de Canet de Mar y tenemos la suerte de contar con sus trabajos para que los asistentes puedan catar el vino como se ha hecho siempre», declaraba Berna.

Y es que para las bodegas participantes, este viaje en el tiempo a través del sabor de sus vinos es uno de los principales atractivos de este evento. «Es una fiesta popular que recupera la parte histórica del vino en la ciudad y que además también sirve para dar a conocer la tradición de nuestro oficio», comentaba Pili, representante del Celler Bàrbara Forés.

Otra forma de recorrer esta historia era a través de la ruta por las cuatro bodegas de la Part Alta que aún mantienen la tradición y que se realizaba como una actividad dentro de la feria y con la colaboración y guía de Jordi Bertran, profesor y gestor cultural de Tarragona. Los más pequeños también podían disfrutar de una actividad especialmente destinada para ellos y es que descubrieron que el vino, además de para bebérselo, también sirve para pintar. La empresa Tinta i Vi realizó una actividad en la que los niños pintaban con vino, una iniciativa para que no fueran únicamente los mayores los que pudieran disfrutar de l’Embutada.

Para todos los públicos

Familias, parejas, turistas o vecinos curiosos, los asistentes de la feria fueron muy diversos. «Hay personas de todo tipo y eso es lo bueno, pero también hay una parte importante del público que son profesionales o entendidos de vino», comentaba Albert, representante del Celler Tuets.

Sin duda, el vino era el protagonista, pero la feria también contaba con dos puestos de comida. Por un lado, los quesos franceses del local de la Part Alta El Tamboret. Por otro lado, los platos más emblemáticos de El Cortijo, el restaurante de la calle Rebolledo, en la zona del puerto, ofrecían un acompañamiento muy suculento. La banda musical creó un ambiente festivo que se mantuvo durante todo el día y que cerró esta cuarta edición con éxito.

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