La Selectividad, envuelta en la controversia del examen único

El miércoles los estudiantes tarraconenses que han acabado Bachillerato afrontan el primer día de un examen crucial para su acceso a la universidad. Los nervios están a flor de piel  

Álex Saldaña

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Un estudiante espera el comienzo de las pruebas de Selectividad. En Tarragona los exámenes se llevan a cabo esta semana. FOTO: efe

Un estudiante espera el comienzo de las pruebas de Selectividad. En Tarragona los exámenes se llevan a cabo esta semana. FOTO: efe

Para los cerca de 3.000 tarraconenses que a partir de pasado mañana se enfrentan a la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), más conocida como Selectividad, estos son días –y noches– de nervios. De poco dormir y de mucho estudiar.

No es para menos; estos jóvenes se juegan en este examen buena parte de su futuro, no en vano de la nota que obtengan dependerá qué carrera estudiarán y en qué universidad.  

Lo sabe bien un grupo de chicas que sale del Institut Martí i Franquès de Tarragona con los libros en las manos. Su conversación se reduce al monotema estos días: «¿Cómo lo llevas? Yo apenas puedo dormir con los nervios». Se sienten bien preparadas, pero son conscientes de que necesitarán una nota elevada para estudiar lo que desean. Y todas apuntan que la polémica que ha rodeado estos días a  la Selectividad, con noticias sobre su dificultad en diferentes comunidades y en especial el famoso examen de matemáticas de Valencia, «nos han puesto aún más nerviosas».

Una de ellas, Ane, dice que «lo más difícil es Historia. He estudiado exámenes de otros años y las preguntas de Historia son muy concretas, algunas del primer trimestre. Te lo tienes que saber todo. Lo demás lo llevo bastante bien». Quiere hacer algo relacionado con el diseño o la comunicación audiovisual.

A su lado, Isabel asegura que estudia «unas ocho horas cada día, de 8 de la mañana a 1.30 del mediodía y de 5 de la tarde a 9.30 de la noche. Y a las 11 repaso». Dedica gran parte de ese tiempo a Biología y Matemáticas, aunque tiene miedo a Historia. «Es que es mucha materia, y siento que no me da la vida, que no tengo tiempo para todo». Quiere estudiar Antropología social y cultural.

Núria, otra amiga, advierte que «me da mucho miedo, aunque me dicen que si has sacado bachillerato bien no deberías tener problemas para aprobar. Estudio cinco horas cada día. Intento tocar un poco todas las materias, aunque dedico más a las que más me cuestan. La que más temo es Historia, porque el temario es muy amplio». Núria necesita una nota alta para entrar en Comunicación audiovisual en Barcelona.

Inés, la cuarta amiga, se confiesa «bastante asustada». Ella tiene el día muy programado. «Me levanto a las 8 y a las 9 ya estoy estudiando. Dedico una hora y media a cada asignatura y descanso media hora. Así hasta las 7.30 de la tarde». Inés tiene los apuntes de cada asignatura en una caja. «Es que si no lo tengo todo en orden me estreso mucho» y apunta que a lo que más teme es a Historia y Castellano. «Me cuesta memorizar», admite. Quiere hacer Ciencias del Mar.

¿Un examen en toda España?

Pero este año la selectividad, a la que se presentan 300.000 estudiantes en toda España, llega con una polémica añadida, pues el inicio de los exámenes la pasada semana en algunas comunidades ha devuelto al primer plano la polémica sobre la necesidad o no de que esta prueba sea única e igual para todo el Estado o que se mantenga tal y como está en la actualidad, cuando son las autonomías las que fijan las fechas y los contenidos concretos de los exámenes de acceso a la universidad en su territorio.

En el fondo de la polémica está la teoría de que hay autonomías más y menos duras en el nivel de exigencia de estos exámenes y, por lo tanto, alumnos que pueden luego verse beneficiados o perjudicados por la nota de corte para elegir la carrera que desean según donde vivan. 
Por ello, algunos partidos (PP y Ciudadanos), comunidades (Galicia y Castilla y León) y asociaciones de alumnos piden que esta prueba obligatoria para acceder a la Universidad sea igual para toda España.

El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, argumenta que los alumnos gallegos de ESO son de los que mejores resultados sacan en la prueba PISA y sin embargo están lejos de las notas más altas en selectividad, al final del Bachillerato, de lo que deduce que en otras autonomías son más indulgentes a la hora de corregir. 

No piensa lo mismo uno de los portavoces autorizados del Gobierno, el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, quien considera que el modelo actual de selectividad funciona bien y no ve que el examen único nacional vaya a mejorarlo ni que lo demanden los expertos. Aunque se muestra dispuesto a debatir cambios, pero «con mucho cuidado» y «sin experimentos». 

Por su parte, la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas, que se ha alegrado de la apertura del debate, propone que las pruebas se realicen con criterios cuantitativos y objetivos que garanticen la igualdad de condiciones en todo el territorio, lo que supone la unificación de contenido y forma. 

Sea como fuere, lo cierto es que la polémica no hace sino incrementar los nervios de los 3.000 tarraconenses que comienzan a examinarse pasado mañana.

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