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La Tarragona Medieval se reivindica

Se presenta un póster con la imagen de la ciudad a finales del siglo XIV, en el que por primera vez se constata el paso del esplendor romano a la decadencia del medievo. Será un instrumento clave para potenciar nuevas rutas turísticas

Núria Riu

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Xavier Mejuto y Hugo Prades muestran delante de la Catedral la Tarragona Medieval.  FOTO: Pere Ferré

Xavier Mejuto y Hugo Prades muestran delante de la Catedral la Tarragona Medieval. FOTO: Pere Ferré

Quien más quien menos conoce cómo era la Tarraco romana. Las tres plazas de representación en la Part Alta, el Amfiteatre, la Necròpolis con los caminos hacia las villas, el puerto y un largo etcétera de detalles nos permiten hacer una composición de la Tarragona de hace unos 2.000 años. La maqueta de la Antiga Audiència y las imágenes en realidad virtual nos han permitido hacernos una idea de este periodo. Pero, ¿y después?

Ahora, a partir de la colaboración entre Xavier Mejuto y Hugo Prades, puede conocerse otro de los momentos de la historia de esta ciudad milenaria. Se trata de la Edad Media, un periodo en el que Tarragona perdió parte de su esplendor y sus habitantes prácticamente se quedaron replegados en el espacio intramurallas. 

Mejuto es guía turístico e impulsor de la empresa de servicios culturales Itinere. Prades es ilustrador. Ambos colaboran desde el año 2000, cuando ya cooperaron con el póster de la Tarraco romana. Éste es un recurso muy utilizado para mostrar la ciudad romana. Así es que en el año 2015 empezaron a hablar de nuevo para ponerse manos a la obra y seguir dibujando cómo era Tarragona en su pasado.

«La ciudad lo necesitaba porque la Edad Media queda ofuscada por la importancia de la época romana y en cambio consideramos que se merecía un estudio, una investigación y una reivindicación», afirma Mejuto. 

Cuando en su momento se hizo el primer póster, fue pensando en la Tarraco del año 123 aproximadamente, con una vista inclinada de la ciudad, para que pudiera verse toda su silueta desde el Francolí al Miracle. Que la compleja topografía de Tarragona quedara reflejada fue uno de los elementos más complejos. Ahora, se han seguido de nuevo los mismos criterios para representar la Tarragona del siglo XIV, es decir la misma fotografía pero 1.250 años más tarde.

En el Castell del Rei, que es la denominación que tomó el Pretori en este periodo, se conserva una maqueta de la parte superior de la ciudad. Sin embargo, la principal dificultad ha sido obtener la documentación. Uno de los recursos más importantes ha sido el retrato de Anton van den Wyngaerde, quien, contratado por el monarca español, realizó un inventario gráfico de las principales ciudades y puntos fortificados de las coronas de Castella y Aragó.  

En este largo proceso de investigación y documentación, Hugo Prades descubrió la importante riqueza en iglesias, conventos y monasterios que había en los alrededores de la urbe. Un total de diez templos, como los de Sant Miquel del Mar, Santa Magdalena de Bell-lloc y Els Dominics constituyen una muestra del importante peso en el ámbito religioso que tuvo esta ciudad y que tenía en la Catedral Metropolitana uno de sus principales exponentes.

«Queríamos que fuera un material muy didáctico», argumenta el autor de la pieza quien asegura que «a medida que iba dibujando ha sido toda una descubierta». Para ello, han contado con la colaboración de historiadores y de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense, que han participado en este proceso de documentación que duró meses. 

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